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El Granca sabe sufrir

Los amarillos ganan a un combativo Zaragoza que les complicó el partido al final (79-76)

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Liga Endesa: CB Gran Canaria - Zaragoza

Para que ayer sonara la música de La Rama en Siete Palmas, esa que señala la victoria local, el Granca tuvo que sufrir un mundo. Tanto que a falta de 0,6 décimas para que acabara el partido, el equipo amarillo no había conseguido cerrar un encuentro al que llegó en el último periodo con 15 puntos de ventaja. Un instante que el conjunto de Porfi Fisac cerró de manera genial, con una última mano de Andrew Albicy que ni siquiera dejó espacio para un susto final. Ya había sido suficiente (79-76).

El Granca sabe sufrir para ganar y lo volvió a demostrar, esta vez ante el Casademont Zaragoza, al que sometió desde el salto inicial. Siempre estuvo por delante y nunca se vio por detrás, cierto, pero por momentos vio como su victoria, cimentada con un juego brillante por momentos, quedó comprometida por un bajón en los últimos diez minutos, unido con el ánimo maño, que nunca doblegó su brazo

Así, el Gran Canaria enganchó por primera vez tres victorias consecutivas en lo que va de la temporada y consolidó su posición privilegiada en la tabla. Seis victorias y solo dos derrotas para empezar a otear el primer objetivo de la temporada: encontrar un billete hacia la Copa del Rey.

Tras el ritual inicial de aplaudir al que anduvo por aquí –le tocó a Okoye esta vez– y el Thunderstuck de AC/DC, el Granca empezó ante el Zaragoza como acabó en Patras: con Andew Albicy y John Shurna desatados. El base francés fue actor principal de los primeros ocho puntos amarillos con dos asistencias para los triples de Shurna y un aro pasado maravilloso (8-3, min. 3.)

La dirección del '6' claretiano era total para mover al equipo en un Granca jugón, divertido, de poco bote y circulación rápida del balón (15-9. min. 6). Empezó a rotar Fisac y su equipo perdió algo de ese sentido hasta que se asentó, sobre todo, con las canastas de Dylan Ennis (22-16, min. 9). Delante, el Casademont Zaragoza, lejos de dejarse llevar, aguantaba el tipo con total entereza.

Algo que no evitó que el Gran Canaria se fuera al final del primer cuarto con la máxima renta en el marcador, gracias a la lectura de Oliver Stevic para rascar un robo y la ingenua falta antideportiva de Sipahi. Dos libres dentro y a diez, que pudieron ser 13 si Brussino clava el triple en la última posesión con tres segundos tras esa jugada (27-27).

Vacas flacas en el Granca

Los de Jaume Ponsarnau se lanzaron con un parcial de 0-5 para arrancar el cuarto en un momento de vacas flacas en el Granca (27-22, min. 12).Pero Stevic arregló el asunto con un par de canastas consecutivas que volvieron a disparar a los de Fisac a los diez puntos (32-22, min. 14). El ritmo del partido decreció, el Granca perdió vistosidad en ataque y se entregó al tiro libre para sumar (40-27, min. 17). Eso y defender, que no es poca cosa en un equipo al que a veces le cuesta entregarse atrás, ser constante en ese punto.

Hasta que se volvió a soltar, con Brussino y Albicy al pilotaje. El francés capturó un rebote ofensivo e hizo que el balón pasara por las manos de Brussino y Kramer antes de que Salvó finalizara. Todo eso en un par de segundos. El Granca estaba brillante: 15 puntos de trecho antes del descanso y en proyección de llegar a los 100 (50-35).

Slaughter empezó con tino el tercer acto, pero eso no era suficiente ante el hambre con el que saltó el Zaragoza con un parcial de 6-12 de entrada, sostenido en las manos de Mobley y San Miguel (56-47, min 23). El Granca necestiaba volver a sacar el músculo de equipo para no hacerse el lío. Lo buscó y empezó a meter manos atrás, a ser incómodo. El resultado: volver a respirar (64-49, min. 27).

San Miguel seguía empeñado en hacer creer a los maños hasta el final. No aflojaba un punto el Casademont, que intentaba que las dudas salieran en un Granca que parecía convencido. Y ahí apareció el conato de incertidumbre. Un parcial de 4-10 levantó el ánimo del Zaragoza, que tras un mundo la diferencia en el marcador por debajo de los diez puntos ccon un triple de Javi García justo para cerrar el tercer cuarto (68-59).

Cuando Okoye clavó otro triple más como aperitivo del cuarto final, el Granca tembló. El Casademont se puso a seis puntos. Ya cuando el exclaretinao afinó con otra canasta más, alguno cerró los ojos (68-63, min. 32). El Zaragoza ya le susurraba al oído a los amarillos.

La historia ya estaba envenenada para el Granca. Sipahi le puso con otro triple peor color (68-67, min. 33). A uno tras ir todo el partido por delante. Era el momento del temple, pero también de la valentía. Pustovyi y Slaughter, al son de Albicy, se entregaron en esa empresa. Parcial de 7-0 y algo de aire (75-67, min. 37).

Respondió el Casademont con otro parcial de 0-5 (75-72, min. 38). Si alguien pensaba que el Zaragoza se iba a dejar llevar tras llegar hasta ahí estaba equivocado. Remó más el Granca, se entregó a su defensa y a la intimidación de Pustovyi, pero por encima de todo a Andrew Albicy. Otra vez él para mandar el partido al cajón de las victorias del Granca.

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