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CB Gran Canaria

CB Gran Canaria - Burgos: Maldonado cobra su venganza (82-89)

El Granca suma dos derrotas seguidas al caer ante el Burgos (82-89), que llegaba a la Isla con solo tres victorias y nuevo técnico, el exclaretiano | Los de Fisac, octavos en la tabla

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El Granca revive al Burgos (82-89)

Era un partido trampa y el Granca cayó en ella. El Burgos, con la calidad que tiene en sus filas, llegaba a la Isla con tan solo tres triunfos en su casillero; a partir de ayer suma una cuarta para revivir en la Liga Endesa tras salir vencedor de su visita al Arena (80-89). Un parcial 2-11 final aniquiló al conjunto insular, que a pesar de disfrutar de una renta de ocho puntos al inicio del último cuarto, una antideportiva rigurosa sobre Marc García dio alas al Burgos para darle la vuelta al choque y firmar un tramo 10-27 total y hacer hincar la rodilla a un Granca que suma su segunda derrota consecutiva.

Volvió a sentir el calor del público el Granca después de 22 días de ausencia de juego en la cancha de Siete Palmas. Una temperatura alta que duró poco en esfumarse, pues si la hinchada amarilla se las vio felices con un 5-0 en apenas segundos jugados, las continuas pérdidas que se sucedieron con el paso de los minutos llevaron a la desesperación de los presentes. Hasta seis acometió el equipo de casa en el primer cuarto (las mismas que el San Pablo), con un errático AJ Slaughter, autor de tres regalos al conjunto rival.

Supo aprovechar mejor el Burgos las concesiones claretianas, pues se fue al segundo periodo con una cómoda ventaja de ocho puntos en el casillero (18-26) tras un triplazo sobre la bocina de Vítor Benite. El sello de Salva Maldonado desde el banquillo estaba quedando patente desde los primeros compases de juego dirigido por el ex entrenador insular, con cuatro triples anotados en cinco lanzamientos. La amenaza exterior era clarividente en un equipo que parecía alejar los fantasmas de la era Zan Tabak.

Pero si estuvo titubeando con la barrera moral de la decena de puntos en contra el Granca en gran parte del arranque del choque, apareció uno de los que sienten el escudo en la camiseta. Tienes que haber mamado desde la cantera para que te duela ver una falta de competitividad ante tu público. Khalifa Diop sacó el orgullo de la Vega de San José y se hizo enorme sobre el parqué. Contagió a los suyos con 8 puntos y 6 rebotes (tres ofensivos) en el tramo errático claretiano y junto a Kramer, responsable de 7 puntos en los primeros cinco minutos del segundo cuarto, consiguieron volver a ponerse por delante en el tanteador (32-31).

Le tocaba despegar a los amarillos tras el descanso, aprovechar la inercia de los últimos ataque y continuar con el acierto de cara al aro que experimentó para llegar con un punto de ventaja a la segunda parte (39-38). Y si fiel reflejo del despertar claretiano fue Pustovyi en la desembocadura de la primera mitad, lo continuó siendo en el tercer cuarto. Aunque le pese el run-rún que se crea sobre él cuando parece que está tropezándose con sus 218 centímetros de constitución, el ucraniano es uno de esos jugadores capaces de determinar un partido en los dos lados de la cancha.

Con el ucraniano enchufado, la aportación de los pívots burgaleses se rebajó, sobre todo la de Julian Gamble, superado por la torre insular en todo momento. Comenzaba a sentirse cómodo el Granca en su toma de decisiones, intentando no echar mucho en falta a Andrew Albicy en la sala de máquinas, con el reparto de responsabilidades en la dirección de juego entre AJ Slaughter y Chris Kramer, con un especial trabajo sobre Álex Renfroe, al que no le terminaban de salir las cosas.

Efímera ventaja

Y es que el reparto de roles era el camino a seguir para los claretianos. Cada jugador no se extralimitaba en sus virtudes y al comienzo del último cuarto ya había cuatro jugadores por encima de la decena de puntos en su casillero, contribuyendo al 67-60 con el que se tenía que resolver los últimos diez minutos del partido.

Pero ocurrió algo que no estaba previsto en el guion del Granca. Una falta antideportiva señalada a Kramer, más que rigurosa –por no decir que inexistente– descolocó al equipo amarillo y dio alas a un Marc García que transformó 7 puntos casi sin pestañear para liderar un parcial 5-16 con el que dejar helada a la grada insular después de que Kravic machacara el aro en solitario tras robarle un balón a Ennis en un uno contra uno.

Fisac, que pareció no querer lanzar ninguna protesta en todo el partido para olvidar su último episodio en el derbi, donde fue expulsado, paró el vendaval burgalés y siguió confiando en Ennis para los momentos calientes que se avenían en el final del choque. Es su hombre de confianza y el canadiense siempre responde a la llamada del protagonismo.

A falta de cuatro minutos para el final, el luminoso reflejaba un igualadísimo 80-80 y dos minutos después el partido seguía igual de abierto con el 80-83. Las muñecas se estaban agarrotando ante el nerviosismo de sumar un triunfo balsámico para los visitantes o que significara más de medio billete copero para los amarillos.

Aun así, la parsimonia amarilla, acompañada por la dejadez de gran parte del público, que abandonó su asiento aun cuando quedaban 50 segundos de juego con 80-85 en el marcador, no ayudó tampoco a que los amarillos consiguieran sino anotar una canasta más para dejar un parcial final 2-11 para concluir con un mal sabor de boca que solo pudo arreglar la ovación final que se llevó Xavi Rabaseda de la que fue su afición durante cuatro años y que le provocaron las lágrimas de emoción de un jugador que nunca quiso irse de la Isla.

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