El Dreamland Gran Canaria, sin piedad ante el Baskonia (76-88)

El cuadro claretiano aprovecha la debilidad del conjunto vitoriano y tira de coralidad para sumar su primer triunfo liguero fuera de casa

Brussino, el mejor con 19 puntos y 34 de valoración, es candidato principal a MVP de la jornada

El alumno Jaka Lakovic gana la partida al maestro Dusko Ivanovic

El alumno ganó al maestro. Jaka Lakovic se impuso a Dusko Ivanovic. El Granca, con una nueva actuación coral al mando de Brussino, que está que se sale, asaltó el Buesa Arena tras aprovechar el mal inicio de partido de Baskonia, en tiempos bajos, y su posterior incapacidad para remontar un resultado que le fue adverso siempre. Más que un cambio de entrenador, quizá lo que necesita el equipo es un par de buenos fichajes que eleven el nivel de una plantilla que, sin saber muy bien cómo, se impuso al Partizán en la Euroliga el viernes pasado en el cuarto estreno del montenegrino en el banquillo vitoriano. Por eso el triunfo claretiano (76-88), el primero fuera de casa y cimentado con mucho esfuerzo, tiene más mérito si cabe.

El esloveno lo había advertido antes del choque: para ganar a un equipo como Baskonia el trabajo debía ser completo, continuo, sin fisuras. Tuvo pocas el Granca, que a cada acercamiento del cuadro local, con un Matt Costello estratosférico con 25 puntos y cinco de ocho en triples, respondió con templanza, con la cabeza fría, con el poder del grupo en ausencia de una pieza capital como Shurna, lesionado. El rival dio muchas facilidades, pero había que aprovecharlo y los amarillos no fallaron. Brussino, con 19 puntos y 34 de valoración, lo que le convertirán seguramente en el MVP de la jornada, lo entendió a la perfección en un partido cuyo nivel general fue de menos a más.

El arranque estuvo lleno de imprecisiones, sobre todo del cuadro local, totalmente irreconocible, algo que el Granca aprovechó sólo a medias Tuvieron que pasar dos minutos y medio de fallos de canastas bajo el aro, pérdidas y transiciones desaprovechadas para ver la primera canasta del choque, obra de Brussino para el cuadro claretiano, que llegó a acumular una ventaja de 0-8 antes de los cinco minutos que provocó el primer parón de Dusko Ivanovic, que no entendía nada de lo pasaba. Al menos, su decisión sirvió para que Matt Costello, un examarillo, metiera a su equipo en el partido con un triple tras la reanudación, pero Baskonia siguió en su línea de fallos impropios en lo que más le gusta hacer: correr.

Dos tiros libres de Lammers y una canasta de Prkacin permitieron al Granca aumentar su ventaja sobre el cuadro vitoriano, cuyas estrellas seguían sin aparecer. Chiozza, que debutaba, anotó la primera canasta de dos puntos de su equipo cuando ya se habían disputado ocho minutos de juego. El dato, hablaba por sí sólo. Un bomba de Landesberg, muy efectivo durante toda la primera mitad, permitió a los isleños cerrar el primer acto con 10 puntos de ventaja (8-18), la máxima hasta entonces, y empezar a creer que un triunfo en la cancha de un rival de Euroliga era posible.

No era difícil mejorar el nivel del cuarto inicial al menos en anotación, pero Baskonia siguió perdido. Moneke, por fin, acertó con sus primeros puntos bajo el aro y luego Costello encestó su segundo triple, pero en medio Salvó y después Landesberg no permitían al conjunto del Buesa Arena acercarse demasiado. El acierto era mucho mayor, pero lo era para los dos, por lo que el Granca vivía bien. Un rebote ofensivo de Pelos con canasta posterior incluida y un triple de Brussino, este como castigo a una nueva pérdida de los locales, pusieron el más 12 para los isleños en el marcador (16-28) y provocó un nuevo reajuste de Ivanovic.

La parada tuvo sus frutos porque la reacción inmediata la protagonizó Marinkovic con dos aciertos de tres consecutivos que redujeron la diferencia a seis unidades, situación que generó el primer tiempo muerto de Lakovic, que instó a los suyos a utilizar las faltas que le quedaban hasta llegar al bonus para frenar las transiciones locales. Sus consignas también sirvieron, porque un triple de Slaughter, una canasta de Prkcin y otro triple de Brussino devolvieron la ventaja a los 11 puntos. El dato poco antes era demoledor: Baskonia, que promediaba más de 83 puntos por partido, sólo había anotado 16 en algo menos de 15 minutos.

Los segundos finales antes del descanso sirvieron para ver los primeros puntos de Howard, el máximo anotador del equipo vitoriano, por media de un tiro libre y una canasta sobre la bocina, justo después de que Pelos anotara para poner en ese momento un más 15, la mayor diferencia para los claretianos. El resultado en el paso por vestuarios era mejor que el de 10 minutos antes: 30-43, es decir, trece arriba y un partido que trabajar en la segunda parte, que se avecinaba muy distinta, pues Baskonia ya no podía hacerlo peor.

Sostenido por Howard, que por fin había aparecido, y un sensacional Costello, los de Dusko Ivanovic impidieron que el Granca tomara una distancia definitiva en el marcador. Con una defensa más férrea, pero sobre todo con más acierto y menos pérdidas, esta última cuestión capital en la reacción local, la dupla americana, a base de lanzamientos desde el perímetro y más allá, llegó a reducir la diferencia a cuatro unidades entrado ya el tercer cuarto (50-54 a falta de tres minutos). Especialmente llamativos fueron los números del pívot: cuatro triples y18 puntos hasta entonces.

Sin embargo, el conjunto isleño se mantuvo gracias a la recuperación de sus tiros de tres (Brussino y Albicy dejaron su sello), no dejó que el factor psicológico le afectara y reaccionó con un parcial 2-7 en los instantes finales del tercer periodo (52-61), lo que provocó el cabreo de Ivanovic y la consecuente bronca a los suyos antes de afrontar el acto definitivo. Un clásico.

La renta que defender era de nueve, lo que requería máxima concentración, y el Granca no falló, porque afrontó el último cuarto con mucha personalidad, y también con baloncesto. Llegó a ponerse incluso con 12 de ventaja justo cuando Howard atravesaba un momento de desesperación después de dos intentos de triple fallidos, uno de ellos taponado. El cuadro de Lakovic llegó incluso a anotar a cancha abierta por medio de Bassas, que compartía quinteto entonces con Albicy.

Pero tocaba sufrir, pues los arreones de Baskonia eran constantes; es lo que tienen los equipos con alma de campeón, que nunca se rinden. En ese contexto, sin embargo, el Granca tiró de orgullo y de coralidad. AJ, con un triple ya a menos de cinco minutos para el final, devolvió la diferencia, que se había reducido a seis, a nueve, y los amarillos llegaron a los tres minutos decisivos con un 64-74 a favor.

Miller-McIntyre, con seis puntos en el último periodo, capturó un rebote ofensivo para que Howard pusiera a los suyos a cuatro, situación que provocó un nuevo parón de Lakovic para tirar de pizarra. Pese a las múltiples ventajas que había tenido, el Granca no era capaz de cerrar el choque, entre otras cosas porque los triples dejaron de entrar. Lo que antes había dado resultado, ahora no lo hacía, mientras Costello sí acertaba, por quinta vez, para poner a su equipo a tres puntos (71-74). El pabellón comenzó a creer, pero la insistencia premió al conjunto claretiano, que con un lanzamiento (revisado después) de AJ Slaughter devolvió la diferencia a seis a poco más de un minuto para el final.

Fue un golpe para Baskonia, que entre tiempos muertos y alguna canasta rápida apostó por hacer faltas y fiar a su remontada al fallo claretiano desde la línea de tiro libre, cuestión imposible porque la efectividad del cuadro amarillo era de un 80% (acabó en un 83%) y a ninguno le templo la muñeca, ni a Albicy, ni a Salvó ni a Brussino, que puso el candado al partido con un mate tras asistencia del base francés y fue el máximo anotador, con 19 puntos. El argentino volvió a ser determinante, aunque el triunfo del Granca fue coral: todos los que jugaron aportaron anotación. Y llegó por fin la primera victoria fuera de casa (76-88).