Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Entrevista.

Sebastián Álvarez: "Que vengan a rodar de fuera no desarrolla el sector audiovisual"

"A partir de ahora, Volcano simultaneará servicios a publicidad y películas europeas con producir un largometraje propio", asegura el productor

Sebastián Álvarez en 2013 en el rodaje de 'Exodus' en Fuerteventura. LP/DLP

El volcán ha tenido una erupción lenta, pero sostenida, desde que dio noticia de su existencia el 9 de octubre de 1995, este mes hace justamente 20 años. Volcano Films, una de las productoras audiovisuales de referencia en Canarias, nació bajo el signo zodiacal libra y eso, según el director de la empresa y productor, Sebastián Álvarez, "quizás explique nuestra voluntad de buscar el equilibrio en las actividades a las que nos dedicamos, con el objetivo de ser rentables". Lo más significativo del 'boom' de rodajes en las Islas desde 2009, lo que las ha convertido del día a la noche en lo que un periodista canario de los años 30 del siglo pasado denominó Canarywood, ha sido el protagonismo que ha dado a las denominadas empresas 'de servicio', esto es, las que dan soporte de producción a producciones foráneas. El posicionamiento y capacidad de estas empresas, que hasta la explosión de rodajes parecieran en el propio sector de menor categoría que las productoras llamadas 'de contenidos', ha sido determinante para que Canarias haya recibido rodajes de la magnitud de los de Hollywood. Exodus: Gods and Kings (Ridley Scott, 2014), rodada mayoritariamente en Fuerteventura, con un impacto económico de 19 millones de euros en las Islas, como anunció el propio Sebastián Álvarez en este periódico, no es el mayor 'service' de la historia de Volcano Films, es el mayor de la historia del cine en Canarias.

Ser productor 'de servicio' para producciones de cine, televisión y publicidad foráneas ha sido una forma de vivir del audiovisual en Canarias. La más sensata, pues las Islas -especialmente Gran Canaria- son víctima de un cúmulo de políticas audiovisuales desgraciadas y, en Canarias, el 'service' es lo que menos ha dependido del dinero público. Volcano Films, con sede en Santa Cruz de Tenerife, ha sido modélica por utilizar el aprendizaje que suponía el soporte a rodajes para ir aumentando las opciones de participar financieramente en esas obras. Desde Intacto (Juan Carlos Fresnadillo, 2002) y Caótica Ana (Julio Médem, 2007) hasta Evolution (Lucile Hadzihalilovic, 2015), primer largo canario en sección oficial del festival de San Sebastián y que obtuvo premios a la Mejor Fotografía y Premio Especial del Jurado.

En paralelo, Sebastián Álvarez, que el miércoles pasado cumplió 48 años, se ha significado por su respaldo a la producción local. Al año de fundar Volcano y como director de producción, tuvo una participación destacada en el cortometraje nominado a los Óscar de Hollywood Esposados (Juan Carlos Fresnadillo, 1996). Ha sido productor en cortos como El sueño del ermitaño (Juan Ramón Hernández, 2001), Miserere nobis (Miguel Ángel Toledo, 2003), El plan (Eduardo Martinón, 2005), Las gafas (Alberto García, 2008) y Libi2 (Jesús Olmo, 2009). La cima de Álvarez como productor de cortos fue Voice Over (Martin Rosete, 2011), premiado, entre otros, en el festival neoyorquino de Tribeca y nominado al Goya al Mejor Corto de Ficción. Volcano Films también ha participado en la producción de los largometrajes La hora fría (Elio Quiroga, 2006), Aldecoa, huida al paraíso (Miguel G. Morales, 2011), En la próxima estación (Beatriz Rodríguez, 2011) y Maresía (Eduardo Martinón, 2014). En esta misma línea de trabajo, la empresa tinerfeña trabaja hoy en el desarrollo de los largometrajes Dientes de leche, de David Pantaleón, y Se vende, de la actriz Liz Lobato.

Fuera es de noche y llueve a mares. Oí hablar por primera vez de Sebastián Álvarez (Acarigua, Venezuela, 1967) en 1994, cuando yo dirigía los trabajos de elaboración de la primera Ley del Sector Audiovisual de Canarias. También aquella norma cumplió en mayo pasado 20 años sin que nadie, ni Gobierno ni sector, lo haya recordado. Chano, como se le conoce en el gremio, era ya entonces un nombre a tener en cuenta. Observaba y escuchaba. Visto con la perspectiva que dan los años, aquel que se mantenía en un segundo plano quizás fuera el más resolutivo. Álvarez ha estado en la génesis de entidades como la asociación de productores de Canarias (Acepa), la Tenerife Film Commission, la Fundación Animática Canaria y el Cluster Audiovisual de Canarias. Desde aquí ha promovido (es presidente) el Consorcio de Exportación Audiovisual de Canarias, que opera bajo el nombre comercial de 'Canary Island Connection', con apoyo de Proexca y bajo cuyo paraguas unifican su presencia en mercados internacionales las obras audiovisuales y proyectos en desarrollo de sus ocho socios. Hoy Chano Álvarez sigue admitiendo que las entrevistas no le gustan.

Un lector quiere saber la teoría de las tres patas de la mesa del audiovisual.

Estamos en el mejor contexto de la historia del audiovisual en Canarias, pero para recurrir a los incentivos fiscales -una de las tres patas-, necesitas tener tu proyecto financiado como mínimo en un 70%. Si el Gobierno de Canarias no recupera las ayudas directas al audiovisual en las Islas, un millón de euros al año -otra de las patas-, y si la Televisión Canaria sigue incumpliendo la obligación legal de invertir el 6% de sus ingresos audiovisuales en producción de contenidos en el ámbito local -la tercera de las patas- habremos desaprovechado la gran oportunidad que se nos ofrece y volveremos al desierto.

Lo que está pidiendo es que se trasladen a las Islas modelos para financiar obras audiovisuales que existen en las demás Comunidades. ¿Cuál es la explicación para que en Canarias cueste tanto entender lo obvio?

La culpa la tienen los gobiernos que hemos tenido y el propio sector. En estos meses hemos ido por cada consejero del Gobierno canario, Hacienda, Industria, Cultura, con el objetivo de lograr que desde el Parlamento por fin se aborde el tema. Hemos conseguido algunos compromisos para poder establecer una estrategia conjunta a seis años. Hoy por hoy, no existe un plan audiovisual en Canarias y es sabido que sus beneficios serían inmediatos.

¿El Clúster Audiovisual de Canarias, que también incluye a empresas de otros sectores que engarzan con el audiovisual, no debería tener más socios a estas alturas de la película?

El colectivo de empresas del sector tiene que ampliar su conciencia. No puede ser que se vea una cuota mensual como un gasto. Es una inversión. Volcano Films tiene cuota en la Tenerife Film Commission, en el Consorcio de Exportación Audiovisual de Canarias, en el Clúster Audiovisual. Mientras más seamos, más podremos empujar. No somos un lobby. Trabajamos por el bien común. Hay tanto que hacer que cualquier paso beneficiará a todos.

Una parte del sector local canario recela de que de fuera se venga a rodar.

No hay duda de que producciones como Exodus: Gods and Kings, Fast & Furious 6 y la nueva de la saga Bourne estimulan la economía canaria, forman profesionales y suponen un gran escaparate para las islas; pero son largometrajes como Evolution los que musculan un sector audiovisual más sólido a largo plazo y apoyan un mayor porcentaje de la producción en personal, recursos locales y empresas periféricas especificas del sector. Que de todo el mundo se venga con proyectos a Canarias es riqueza para Canarias, pero no desarrolla su sector audiovisual.

¿Cuál es el plan de negocio de Volcano Films?

Nuestra voluntad es poder simultanear servicios de publicidad, ámbito en el cual estamos posicionados, con hacer servicios de largometrajes europeos, una media de dos al año, y un largometraje propio, cada año o cada dos años.

¿En qué medida ha sido importante para que su empresa sea hoy lo que es haber una productora de servicio?

Vivir de lo que te gusta es muy difícil, también en el sector audiovisual. De donde surgen los recursos y el posicionamiento es de los 'service'. Cuando nacimos como empresa de servicio en 1994 ya fue algo innovador, fuimos de las primeras en España. El 'service' nos ha permitido mantenernos y tener un acervo de contactos nacionales e internacionales muy grande, con el que seguiremos creciendo. Y la competencia es grande. Para hacer un spot, las grandes marcas reciben al mismo tiempo presupuestos de Canarias, Sudáfrica, Chile o Buenos Aires.

¿Hay algún trabajo publicitario recuerde especialmente?

Un anuncio de Fiat en Fuerteventura. Íbamos con cinco cámaras, un equipamiento especial de grúa sobre un jeep, doscientas personas de equipo de rodaje y un director norteamericano que bebía siete litros de café al día y no paraba de gritar a todos como un loco.

¿Cómo fue la génesis de la Tenerife Film Commission, hoy la referencia en el Archipiélago en este tipo de oficinas de apoyo a rodajes?

Si algún sector afecta a toda la cadena de valor de una comunidad es el audiovisual, intervienen hoteles, transportes, seguridad, cáterin, actores, modelos, ferreteros, electricistas, albañiles, asesorías jurídicas... Pilar Parejo era consejera de Turismo del Cabildo y se propuso aunarnos. Que en un lugar exista una Film Commission indica, por un lado, que saben de rodajes y, por otro, que detrás hay un sector. Solo por eso ya es necesaria. La estructura mixta de la oficina, que las productoras estemos integradas en como socios, que estemos comunicadas de lo que está pasando y que desde la Film Commission jamás se trabaje de espaldas al sector es determinante. Que las producciones foráneas se canalicen por las empresas locales es una garantía para el buen fin de las mismas y la preservación de la calidad del destino.

¿Su clave es haber sido discreta, eficiente y cómplice con las productoras locales?

También ha hecho una gran función coordinando a las distintas administraciones competentes, entre estos, Demarcación de Costas, Parques Nacionales y ayuntamientos, para que podamos trabajar en colaboración.

¿En qué medida nuestra condición insular limita a las producciones?

Ser islas es precisamente lo que nos da el contraste paisajísitico. Si son pocos los días de rodaje, los costes se traslado de unas isla a otras se notan. El otro hándicap de Canarias son las entradas al territorio de materiales por las aduanas. Pero conociendo el tiempo que llevan esos trámites no debe ser impedimento.

Haber logrado ser sólidos empresarialmente les ha permitido participar como coproductoras en proyectos nacionales e internacionales y levantar proyectos propios.

Y en ambos casos manteniendo el sello de Canarias.

Hay quien defiende que una producción canaria es solo la que se realiza en Canarias con técnicos locales y sobre temas de las islas.

Canaria es aquella obra en la que una productora de las Islas ostenta su 'copyright', o una parte proporcional del mismo. Es el caso del largometraje Evolution, por ejemplo. Esta confusión, habitual, tiene que ver también con la falta de consideración del productor como autor de la obra.

¿Cuántas personas trabajan en Volcano?

Cuatro de forma fija, pero hemos llegado a tener contratados a decenas durante los meses de mayor actividad. La escala de la empresa la hemos tenido contenida para ganar en agilidad y versatilidad, pero nos ha impedido tener un departamento de desarrollo que filtre los proyectos. Ese trabajo, por ahora, me sigue tocando hacerlo a mí mismo. Son dos décadas creciendo como productora y formando profesionales, apostando por nuestro capital humano. Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias a todos y cada uno de los que ha pasado por la empresa.

¿Qué significó Exodus: dioses y reyes

Trabajar en la película de Ridley Scott fue un gran máster que me hizo ver más claro hacia dónde hay que caminar. Hoy no estamos enfocados a dar servicio a superproducciones de Hollywood. Preferimos una película europea de dimensión media, ya que nos da opción también de intervenir en la operación financiera, entendemos que las posibilidades de beneficio son mayores. Pero Exodus ha sido muy importante también como carta de presentación.

¿Qué ha quedado del logro histórico del cortometraje Esposados

Conocía a Juan Carlos desde la adolescencia. Todos teníamos fe ciega en el proyecto, pero ni por asomo podíamos imaginarnos que iba a llegar a dónde llegó. Fue la demostración de que con talento y voluntad se puede llegar a lo más alto desde cualquier sitio. Gané en confianza en mis propias posibilidades y en lo que Canarias puede ofrecer.

Con Fresnadillo repitió en su primer largometraje, Intacto

Todo no es adecuado para cualquier tipo de producto. Intentar llevar a El Hierro una superproducción americana quizás este fuera del alcance, no por las localizaciones, claro, sino por logística. Volviendo al Teide, lo puedes explotar visualmente de muchas formas diferentes, en películas de muchos tipos de géneros, sin llegar por eso a quemar su imagen. Fuerteventura, hoy en día, se ve ideal para westerns, desiertos o Irak.

¿Qué te llevó a ser productor?

En mi adolescencia quería ser director de fotografía y esa fue mi ocupación con los Hermanos Ríos la primera vez que trabajé. También lo he sido en gran parte de los cortos que he producido. Mi faceta como director, en Rutina (2008) y Velando los muertos (2010), han sido entretenimientos puntuales, no me veo de director. Digamos que la vida me ha llevado aquí.

Compartir el artículo

stats