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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La evolución desde la esencia

El nuevo trabajo de Queens of The Stone Age muestra al grupo californiano en uno de sus mejores momentos con un rock más versátil y contundente

Queens of The Stone Age en directo. LP / DLP

Puede que hayan perdido algo de energía, pero han aumentado en intensidad, versatilidad e incluso barroquismo. Y es que este Villains es lo mejor que Queens of the Stone Age podría publicar a estas alturas. El séptimo disco de la banda californiana es un trabajo cuidado hasta el último detalle, el mejor ejemplo de una banda que no tiene reparos en evolucionar dentro de sus posibilidades. Pero es también una obra que nos permite volver a confiar en la capacidad del rock como vía de transmisión de sensaciones tan estimulantes como positivas. Un trabajo tan bien modelado que necesita de un análisis reflexivo y minucioso ya que realiza un genial recorrido por la historia de la música de los últimos cuarenta años. Y es que pocos grupos se me ocurren en estos momentos que puedan representar al género que inventara Chuck Berry en toda su pureza.

Ya sorprenden con el inaugural, Feel don't fail me en donde mezcla el sonido stoner con esencias del glam más contundente tipo Sweet o Slade. La misma fijación por los setenta se repite en U-reborn again aunque con un sonido algo más asequible y cercano a David Bowie e Iggy Pop. Le sigue un The way you used to do en la que el juego de las dos guitarras rememora el mejor rock neoyorquino de los setenta tipo Blue Oyster Cult. Algo de oscuridad a lo Alice Cooper se detecta en la maravillosa Domestic animals que retrotrae al disco Welcome to my nightmare del cantante de Detroit . Pero las mayores sorpresas llegan a continuación ya que en Fortress se acercan a la música indie, y con Head like a haunted house reinterpretan la música arty de la no wave de forma ejemplar y sin miedo a introducir un ritmo entre garaje y punk y no ser tachados como traidores por sus seguidores. Algo que llevan al paroxismo en la sensacional The evil has landed.

El paradigma de su sonido más clásico aparece en los medios tiempos de Hideaway y Villains of circunstances, que es, curiosamente el único desliz del disco al acercarse algo peligrosamente al terreno de Guns and Roses. En definitiva un disco de ritmos contundentes que mantiene un sutil equilibrio entre la inmediatez de sus dos fantásticas primeras obras y las producciones más ambiciosas de Songs for the deaf o Lullabies to paralyze. Una acertada confluencias de rock, glam, punk, new wave, hardrock y garaje pasados por su onda personal. El grupo de Palm Desert evoluciona una vez más, pero sigue siendo uno de los grandes baluartes del rock en su pura esencia.

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