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Entrevista | Timplista

"El timple está en continua evolución y ahora es protagonista"

"He comprobado que hoy en día hay alguna niña en las escuelas acercándose a este instrumento", destaca Laura Martel

Laura Martel.

Laura Martel. ANDRÉS CRUZ

Su agenda de conciertos y festivales está llena de compromisos. ¿Es fácil o difícil coordinarlos con sus estudios universitarios?

Es un poco complicado porque no sólo tengo mi proyecto en solitario y mis estudios universitarios sino que soy componente de otros grupos como En-Cantadoras que normalmente ofrece bastantes conciertos. No obstante, para mí no supone un sacrificio ni un esfuerzo porque es lo que me gusta.

Ha estudiado música desde los cuatro años. ¿Cuándo y por qué se manifestó su vocación?

Comencé ya a estar en contacto con la música en educación temprana y a los seis años tuve mi primer timple, pero a esa edad no sentía vocación sino que iba a clase porque mi tío era monitor de folclore y quería que yo tocara, aunque no me gustaba. Me empezó a interesar a partir de los ocho años cuando vi que el timple ya había evolucionado de la mano de grandes timplistas como José Antonio Ramos o Domingo el Colorao. A esa edad interpreté mi primera pieza como solista. A partir de ese momento me trasladé a la academia de Juan Antonio Ramos donde recibí clases de Germán López durante cuatro años y tuve la oportunidad de subirme a un escenario y compartirlo, no sólo con timple y guitarra sino con piano, batería y saxo. Surgió, de este modo, poco a poco, la vocación y comencé a tener actuaciones.

¿Es usted la primera mujer canaria solista de timple?

Sí, más que nada la que está en activo dando conciertos, aunque he comprobado que hoy en día hay alguna niña en las escuelas acercándose a este instrumento.

En el aprendizaje del instrumento ha tenido como profesores a los mejores, desde Totoyo hasta Germán López. ¿Puede definir qué ha recibido de cada uno de ellos?

De Totoyo, la pureza del folclore y el acercamiento a que el instrumento sea solista porque fue el primero en trasladar las melodías que interpretaban los laúdes o bandurrias en los grupos tradicionales al timple. De Germán López, la labor que ha seguido haciendo después de José Antonio Ramos en otras vertientes como es el flamenco y su virtuosismo profundizando en el timple, improvisando y creando fusiones de temas muy conocidos de intérpretes cercanos como Bob Marley, Sting o Michael Jackson, que llaman mucho la atención.

¿Hay un grado de virtuosismo en la técnica del timple?

Sí, pero no es algo universal, no se trata de algo estipulado para todos por igual. Germán López, por ejemplo, tiene el virtuosismo de improvisar. Domingo el Colorao raquea con la mano derecha y Benito Cabrera aplica el virtuosismo a sus composiciones. De este modo, las nuevas generaciones absorbemos estos recursos y podemos crear nuestro estilo personal.

Y como instrumento de arte, ¿evoluciona o se mantiene en estándares más o menos fijos?

Creo que ha evolucionado bastante y continúa en evolución ya que si miramos años atrás únicamente se acompañaba a solistas o a otros instrumentos, mientras que actualmente, aparte de acompañar el timple toma protagonismo y ya no sólo nos centramos en la música popular de las Islas sino que tienen cabida el jazz, la música clásica, la latina y el flamenco.

En su concierto De norte a sur , en el Teatro Guiniguada incluye música canaria, cubana, venezolana, brasileña, peruana, chilena, argentina y uruguaya. ¿Hay una línea sonora común a todas ellas?

Lo común es el sonido del timple, pero cada país posee su música de raíz con ritmos distintos y diferente carácter de los temas.

El timple será en ese concierto "hermano mayor" de una sugestiva familia instrumental: el charango, el cuatro venezolano, el cavaquinho y hasta el banjo. ¿Cómo definiría la personalidad de cada uno de ellos?

El cuatro venezolano, por ejemplo, tiene unos ritmos que llaman mucho la atención. En el banjo, su peculiar melodía nos dirige a la música country. El cavaquinho posee el ritmo que caracteriza a Brasil, a la samba; y el charango nos dirige hacia los ritmos carnavaleros, a la música más andina y peruana.

Aparecerán con usted en escena Jorge Granados, Javier Ramírez, David Ramírez, Manuel López, Lara Álamo, Betania Martín y Cristina Sánchez, respectivamente a la guitarra, la batería, el bajo, el piano, la flauta y la voz. ¿Hace los arreglos para este conjunto tan completo?

Sí, en concreto Jorge Granados es el director musical y quien junto a mí se ha encargado de los arreglos, de las adaptaciones al timple y al resto de instrumentos.

En el programa hay temas de toda la vida en ritmos de vals peruano, chacarera argentina, joropo venezolano y jazz, entre otros. ¿Se siente cómodo el timple en ese mundo tan diverso?

Creo que sí. Ya el timple es un instrumento más de cualquier formación adaptado a sus características en cada género y formato. Al realizar las melodías del cuatro venezolano o del cavaquinho, como hablamos de instrumentos hermanos no suponen una dificultad para el timple.

¿Le ha tentado la creación de nueva música para su instrumento?

Es algo que siempre tengo en mente, pero que no me he atrevido a hacer porque aún me queda mucho que aprender de la música y de los músicos que me rodean, aunque algún día llegará.

¿Cómo fue la experiencia reciente en el Womex de Polonia?

Fue increíble, poder participar en una feria de ese nivel y representar a Las Palmas en la entrega de testigo a nuestra ciudad. Interpreté un ensemble de un sorondongo, mazurca y polka, algo más bien tradicional. La acogida fue buena en general, tanto por los representantes canarios en el Womex como por el alcalde de Katowice, la ciudad anfitriona.

¿Qué opina del proyecto de la carrera de timple en el Conservatorio Superior de Canarias?

Me parece que su creación es algo ya necesario porque muchos como yo hemos tenido que ir al conservatorio a estudiar otros instrumentos sin poder acceder al que realmente nos interesaba y obtener la titulación correspondiente.

Su carrera universitaria en Educación Primaria, ¿responde a una buena relación con los niños?

Sí, por supuesto. Es una carrera que nos brinda cada año poder acceder a las aulas para hacer prácticas y la relación con los niños es fundamental.

¿Son los niños tan receptivos a la música del timple como sus mayores?

Creo que sí, incluso más porque les provoca mucha curiosidad tocar el instrumento y también escuchar la música. Me interesa que aprendan a querer a este instrumento tradicional porque es muy nuestro y que cambien la concepción de él, que no sólo piensen que sir ve para las romerías.

En definitiva, ¿qué quiere aportar al instrumento y hasta dónde desea llegar?

Aportar, con el paso del tiempo, todo lo que haya podido aprender y continuar formándome más. Deseo llegar hasta donde la vida me permita y dedicarme al timple en la medida de lo posible.

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