Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un baile poético entre lienzo y artista

La asturiana Nuria Formenti expone en la Galería Manuel Ojeda 'Abrázate a mis quimeras' que exhibe el estilo personal que inició hace tres años

Nuria Formenti, ayer, en la Galería Manuel Ojeda, ante algunas de sus obras. quique curbelo

Un estilo donde se fusionan pintura y poesía de forma tan equilibrada como imperceptible, con cuadros a primera vista cercanos a la abstracción, pero que a medida que el espectador los analiza más meticulosamente resultan tan enigmáticos como inclasificables, obras realizadas como auténticos jeroglíficos que luego el amante del arte debe descifrar.

Así se puede definir, a grandes rasgos, la obra de la pintora asturiana Nuria Formenti, que ayer inauguró la muestra Abrázate a mis quimeras, en la Galería Manuel Ojeda, de Las Palmas de Gran Canaria, donde se exhiben 13 de sus obras más destacadas en los últimos dos años y que estarán expuestas para el público hasta el 29 de marzo próximo.

Con una personalidad tan significativa como autónoma, Formenti es una de esas creadoras que plasman su estado de ánimo en sus obras. Una artista que trabaja con líneas y curvas a primera vista anárquicas y transversales, y que curiosamente, empezó en el campo de la figuración. " Viví muchos años en Colombia", recuerda la artista. "Y la primera conexión que tuve con la pintura fue a través del pintor colombiano Alejandro Obregón, y de otros como Xavier Grau y Darío Morales, y crecí un poco observando todo aquello", aclara desde el principio. "Estuve en Cartagena de Indias desde los 9 a los 19 años, y por eso empecé con cuadros de mucho color, con óleo y acrílico, yo pintaba lo que veía".

La obra de la pintora, nacida en Gijón, ha ido variando a lo largo del tiempo hasta llegar a una nueva etapa que se inició hace tres años. "Me cansé de todo lo que había hecho hasta entonces", reconoce. "Y quise experimentar desde un estilo totalmente espontáneo en el que dibujara sobre papeles y en el que estuviera presente mi escritura", añade.

El resultado es un arte que se podría calificar como abstracción introspectiva porque adquieren relevancia las manchas y el juego de letras, una pintura en la que utiliza una técnica mixta de grafito, tinta y acuarela. Es una técnica al uso", aclara. "Y me gusta especialmente porque el papel es muy sincero y yo queríasinceridad conmigo misma, como un desahogo. Por mi vinculación con Colombia, yo siempre digo que bailo con mi pintura, y más ahora que nunca. Vas llevando el pincel y el cuadro y yo nos vamos moviendo como un baile de dos. Por eso, si me pisa los pies, rompo la pintura y empiezo otra de nuevo", algo que, dicho sea de paso, le ocurre frecuentemente. La artista reconoce que en su obra hay "una obsesión por las líneas ya que todo lo que es etéreo o aéreo me produce mucha paz y me relaja. Son como mundos que flotan, quimeras, sueños, como entrar en un estado poético". De hecho, la pintora confieza que "cuando empiezo a pintar jamás sé a donde voy. Parto de las manchas. Pero de pronto me viene una frase a la cabeza y la escribo, luego sigo con los entramados que el observador puede encontrar. Es todo muy terapeútico para mí y muy personal".

Esa espontaneidad se traduce también en unos títulos como El origen donde habita toda esperanza, o ¿Y si es el mar el que nos mira?, frases que aparecen dentro de los mismos cuadros.

Similitud

La artista no ve nada en el arte actual que se asemeje a lo que ella hace. "No quiero contaminarme buscando similitudes", señala. "Es tan personal, que para qué contagiarme con otro", añade. "Ha sido empezar de cero para aprender de mí y de los materiales, es un resultado sano y natural en mí". En este punto, el galerista Manuel Ojeda recuerda cómo fue el origen de esta exposición. "Empezó en la Feria de Arte Estampa de Madrid hace dos años ya que me quedé fascinado con ella. No la conocía. y mandé a oteadores a analizarla".

Según Ojeda, en la obra de Formenti hay una liberación de la artista. "Da la impresión que estaba creando de una forma tradicional y se cabrea con todo, por lo que empieza a tirar sin timidez, como una liberación", afirma. "Yo veo algo de Mompou en el carácter español y los colores, y hasta de Zush en ese grito y esas vísceras que flotan. Esta muestra representa lo que hace y casa perfectamente con lo que es ella".

La artista subraya las palabras del galerista y destaca que "he hecho muchas cosas que he deshechado hasta llegar a los cuadros de esta exposición". Su forma de trabajar es un todo a la vez. "Empiezo por las grandes manchas que juego con las líneas, luego las palabras van saliendo, e incluyo otras nuevas manchas por equilibrios o por necesidad. No busco nada. Son las palabras, que me llegan del corazón, y juego con las metáforas, las escondo, son términos que dicen mucho de mi ya que hay mucha poética y mucho secreto".

Señala la artista que uno de los mejores piropos a su obra se lo hizo una señora que le comentaba que estaba encantada con un cuadro suyo porque siempre encuentraba algo nuevo. "Y es que hay muchas cosas escondidas".

Sobre las frases que adornan las pinturas, Formenti no las quiere clasificar como poesía. "Es un género al que le tengo tanto respeto que quiero ir con mucho cuidado y aquí he encontrado la conexión de las dos cosas que tengo dentro y que son, por un lado la parte matérica o gráfica, y, por el otro, la parte poética. Hay tanto de poesía como de pintura, y hasta la propia mancha es poética, no son manchas sin sentido, hay muchas aguadas, y hasta a mí me asombra lo que hace la propia pintura sobre el papel creando texturas en las que yo veo el mar caribe, los arrecifes, etc., y todo esto es pura poesía. Suelo meter muchos pájaros porque me dan la sensación de libertad, de baile atmosférico, también hay textos escritos alrevés".

Y también hay cuadros más explosivos. "Es según el estado de ánimo en el que estoy", asegura. "Hay días que te levantas cargada de fuerza y la sueltas", pero "a veces te das cuenta que tienes un límite para explicarte a sí misma".

Compartir el artículo

stats