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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La espontaneidad del mestizaje

Cannibale se aparta de los grupos multiculturales al uso para realizar una fusión de géneros más sutil y mucho más acorde con la realidad del siglo XXI

Cannibale en directo. LP / DLP

Por su particular mezcla de géneros, Cannibale podría ser el resultado lógico y natural de la evolución de la Francia más multicultural ya en pleno siglo XXI. Un quinteto que, en su sonido, alberga ramalazos de los estilos autóctonos de países francófonos de África, América y Asia, pero que parte de la base del pop europeo más ortodoxo actual.

Muchos podrán aludir que esta propuesta ya se ha realizado en multitud de ocasiones y algunos podrían citar centenares de casos con gente que van de Mano Negra a Les Negresses Vertes, pasando por Le Diablo Mariachi, Color Humano o el mismísimo Macaco, pero lo que convierte a este grupo francés en diferente es su absoluta irreverencia hacia todo este concepto tan manoseado en los circuitos de festivales de músicas del mundo. Un modo de disfrutar del dancehall, el reggae o el dub occidentales desde un punto de vista totalmente diferente y espontáneo, con esencias claras del afrobeat de Fela Kutti o el mbalax de Youssou N'Dour.

Pero lo mejor de Cannibale es su sentido del humor, un grupo que sabe crear canciones con el talento del que hacían gala en su momento los Talking Heads o Devo, por poner un par de ejemplos de bandas arys. En este segundo trabajo, el grupo de L'Aigle logra mantener el nivel óptimo de su debut ya desde el primer tema, Frogs, que recupera el soul blanqueado de Ian Dury del Do it yourself con ciertos ramalazos de las producciones sofisticadas de Adrian Sherwood. Le sigue un Do not love me too much que, al igual que Siren's calls, encierra la misma chispa juvenil de los Adam and The Ants o de la primera época de la adorable Annabella Lwin en Bow Wow Wow.

Uno de los temas más bailables y contagiosos es la fenomenal The ugliest rabbits of the 70's donde mezclan los ritmos saltarines del ska jamaicano con esencias de The Beat, The Specials o Madness.

Otro de los momentos álgidos es la explícita Pendejo, un ejemplo sobresaliente de asunción de los géneros caribeños más cerca del concepto rock de The Specials y Bad Manners para crear otra estructura bailable irresistible. Algo parecido ocurren en Au revoir que parece un homenaje a U-Roy a través de un medio tiempo más cercano a The Roots con cierto tono latino. Y destacar el tema que titula el disco, que supone nadar por los logros en el ámbito del funk de vanguardia que alcanzaran David Byrne y Brian Eno en el mítico My life in the bush of ghosts . Un fenomenal termómetro de los tiempos que corren.

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