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La épica de la caballería

Ediciones B recupera la primera adaptación al noveno arte de la obra del siglo XV que fascinó a Cervantes, 'Tirante el Blanco'

Tirante el Blanco en la corte del rey de Constantinopla donde recibirá el bastón de oro de la Capitanía Imperial. lp / dlp

Teniendo en cuenta que las novelas de caballerías tuvieron un público mayoritariamente juvenil en los siglo XV y XVI, como sucede con los cómics actualmente, no es de extrañar que en muchas ocasiones el noveno arte haya sido el medio adecuado para llevar a cabo una adaptación de este género literario.

Quizás por eso, Tirante el Blanco, que Cervantes consideró con justicia: "el mejor libro del mundo", ya que es una de las grandes obras de aventuras de todos los tiempos, forzosamente tenía que ser adaptado a la novela gráfica sucesivas veces. El resultado es que dibujantes tan diversos como Jordi Bulbena, Sento Llobell, Miguel Porto y Jesús Huguet aceptaron el reto de realizar su transformación en viñetas con diferentes resultados. Pero en esta ocasión este cómic es noticia porque se ha reeditado su adaptación pionera, aquella que Maria Aurèlia Capmany hizo para la editorial Bruguera en 1982, y a la que luego añadieron su guión Andreu Martín Farrero y sus ilustraciones Jaume Marzal Canós.

Aunque estos nombres no resulten familiares a los amantes de este medio, se trata de un trío de lujo, porque Maria Aurèlia Capmany fue una de las escritoras catalanas más polifacéticas, Andreu Martín ha sido novelista y guionista en todo tipo de campos, pero especializado en novela negra juvenil, y finalmente Jaume Marzal Canós es ilustrador de cómic y libros devenido en pintor orientalista.

Para quienes no conozcan al Tirante el Blanco original, hay que advertir que se trata de una obra que contiene varias novelas de caballerías en una, abarca más de mil trescientos páginas, por lo que las aventuras de su protagonista están muy diversificadas. Publicada en 1490, el trasfondo de todo es la lucha entre cristianos y otomanos, siendo el argumento de la novela original una sucesión de batallas y asedios. En cuanto al dibujo, teniendo en cuenta que Marzal Canós llevó a cabo la mayor parte de su trabajo para la ya desaparecida editorial Bruguera, se trata de un tipo de novela gráfica muy clásica en todos sus aspectos: color, trazo y estructura de las viñetas, que a los que tengan más edad les recordará a lo que leían en su infancia y a los más jóvenes les descubrirá una forma de dibujar ya olvidada.

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