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Entrevista | Roberto de Candia

"Falstaff' resulta aún más fascinante cuando se escucha sin los cantantes"

"La labor del libretista, Arrigo Boito, es tan importante como la de Verdi para que la ópera sea una obra maestra", afirma el barítono

El tenor Roberto de Candia, que interpreta a Falstaff.

El tenor Roberto de Candia, que interpreta a Falstaff. QUIQUE CURBELO

¿Se podría considera Falstaff como un hito en la cultura occidental al ser resultado de juntar dos obras maestras de Verdi y Shakespeare a un tiempo?

Sí, pero es que además entre estos dos genios está el libretista Arrigo Boito, que era un artista que está al mismo nivel de Verdi, y es el verdadero responsable de que Falstaff sea una obra maestra. Él también era un genio como escritor y músico y uno de los máximos representante de un movimiento de escritores llamado Scapligliatura. Verdi y Boito no se gustaban mucho, porque Boito consideraba a Verdi el pasado, pero cuando Verdi le pide que escriba el libreto para este Falstaff la relación cambiará. Verdi hace una música que nunca se había oído, no solo en la carrera de Verdi, sino en el mundo en general, ya que va a abrir toda la música de Puccini y Wagner.

¿Se sigue considerando hoy en día como una obra tan excepcional en el mundo de la lírica?

Sí, e incluso, aunque esta afirmación me pueda perjudicar, yo siempre digo que el Falstaff es mucho mejor , y resulta más fascinante, cuando se escucha sin los cantantes. La cualidad de la textura musical que tiene es como un enorme poema sinfónico. Es tan detallado en toda la orquesta que es una maravilla escucharla sola. Pero, luego, encima de todo esto, Boito crea un libreto tan musical que la combinación de los dos crea una obra maestra. Parece que el libreto está escrito en prosa, pero tiene todo el ritmo de la poesía y, por tanto, se puede seguir solo también como un texto autónomo. Y Verdi pondrá el ritmo musical encima. Y esto es lo que hace que salga una obra maestra cuando se encuentran estos tres genios.

El personaje de Falstaff provoca perplejidad. Se supone que es todo lo contrario a un galán, pero actúa con la total seguridad que sus acciones le van a proporcionar buenos resultados.

El personaje de Falstaff era realmente inteligente. Es, en un principio, parte de la corte, pero por unos acontecimientos políticos cae en desgracia y es expulsado. Es la historia de un hombre completamente anacrónico, fuera de su tiempo porque está acostumbrado a una vida de cierto nivel que no se puede permitir más porque ha sido repudiado y alejado de ese mundo de lujo de la realeza. Realmente la obra refleja cómo el mundo cambia, cómo se produce el nacimiento de un nuevo estado social con la burguesía que empieza a tomar forma. Básicamente es la historia de un hombre que no reconoce el mundo en torno al suyo y que está básicamente solo. Pero siempre sale victorioso porque su inteligencia, su cultura y su cualidad humana, le llevan a salir airoso de todos los embrollos en los que se mete. Lo que define al personaje es esa inteligencia que supera a todo lo que le rodea. Y al final de la ópera vive múltiples desventuras, lo meten en una cesta, lo tiran al río, etc. Cosas que no suelen ser soportables para un noble, pero al final él dice que "ustedes a través de mí logran hacer la gracia, e incluso creen que son mejores que yo, pero sólo porque yo les permito que lo crean". Es un hombre que siempre consigue hacre girar la realidad a su favor y sólo con la fuerza de su inteligencia y de la cultura. Es eso una gran enseñanza para todo el mundo. Es un personaje que siempre logra superar cualquier dificultad y vencer a la desgracia a través de esa cualidad.

Pero sufre diversas transformaciones en la obra ¿no?

Cierto. Así, en la primera parte de la ópera, el público no lo ama, sino que lo ve como un sinvergüenza, un pobre viejo que cree que tiene poder para seducir cuando no es cierto. Pero cuando en la segunda parte, la sociedad que lo rodea se muestra como realmente es, el público cambia automáticamente su concepto sobre el personaje de Falstaff. Es increíble cómo Boito logra vencer a eso por la profundidad con la que describe al personaje. Al final, nos damos cuenta que si miramos a la superficie pensamos de un modo acerca de Falstaff, pero cuando observamos la profundidad el resultado es el opuesto ya que cambia completamente.

¿Y eso lo transmite la ópera?

Totalmente. Lo transmite en el libreto, en la música, en las voces, en la actuación. Todas las veces que hago este personaje la gente del público siempre me dice, después de la representación, que, al principio, ve a mi personaje como un gordo pedante y sucio y después todo cambia. A mitad de la ópera me dicen que se dan cuenta de que él tiene razón y me comentan "pobrecito, es el mejor y todos los demás son malas personas". Es un cambio de perspectiva completo.

¿Puede ser porque comprueban que los otros personajes son unos sinvergüenzas también?

Totalmente, y, al final, él es el único que conserva dentro de si una pureza dentro del alma. En la primera nadie lo quiere porque piensan que es un viejo que cree que tiene el poder de conquistar. Pero, en la segunda, cuando se gira todo el argumento y se muestra cómo es la sociedad en realidad todo gira en la trama. En este punto los espectadores piensan que Falstaff es realmente el pobrecito que está sufriendo todo. Y esa es otra gran enseñanza que tiene la ópera, el poder que tiene el humano de hacer girar las cosas y la realidad.

Sin embargo, Shakespeare refleja al personaje de Falstaff como todo un vividor.

Y el final que pone Verdi es con una forma clásica musical llamada fuga que viene de Bach donde las palabras dicen "todo en este mundo es una broma, y solamente con la sonrisa y la broma se puede vivir una vida mejor". Sin embargo, si como siempre pasa que los humanos nos tomamos las cosas muy en serio la vida no es plena. Con una sonrisa la vida en seguida se revela de la parte mejor. Es la última cosa que escribirá Verdi en vida y, por tanto, es el testamento que quiso realmente dejar alguien que había pasado una vida de gran dolor personal y artístico. Es alguien que componiendo ópera ha tenido una enorme importancia no solo musicalmente para el risorgimento italiano, sino para toda la cultura en general. Pero la otra parte de la moneda es que quiso decir que para solucionar los problemas lo importante es que hay que mirar con una sonrisa la realidad. Algo que no es superficialidad, sino al contrario, mucha más profundidad.

Comentaba antes que esta obra incluso influyó a Wagner, aunque la laboriosidad del compositor alemán cambiara completamente la música.

La cualidad musical de Falstaff es que va mucho más adelante de su época. No se podría prescindir de esta composición porque es un ejemplo de modernidad, porque enlaza la música del ochocientos y con la nuevo del novecientos. Para mí, precisamente por eso, escuchar solo la orquesta es una experiencia increíble e incluso superior.

¿En qué posición pondría a Aída y La traviata respecto a esta?

Son obras maestras que también están en el repertorio mucho más frecuente porque Falstaff está un poquito a un nivel superior. Realmente es una ópera para gente que quiera conocer un poquito más porque es mucho más complicado e su composición. Las otras no son más simples, pero Falstaff se mueve más en la modernidad, aquí no se puede aplaudir porque es un único continuo musical.

Isabel Rey comentaba que si se equivoca un solo cantante se desmorona toda la obra.

Sí, y ahí está la modernidad. Lo mismo te puede pasar con La Boheme: si uno tiene un error influye en los demás. Por eso es necesario en estas óperas conocer bien no solo tu música, sino la de los otros cantante también, porque si ocurre alguna cosa escénica por un problema tienes que saber a dónde ir, no puedes confiar en el otro porque lo tienes que tener muy ensayado todo, incluido las voces de tus compañeros. Saber todos de todo.

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