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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Teatro

Shakespeare desenamorado

Tras el éxito de ‘Erresuma, Kingdom, Reino’, Calixto Bieito desvela las pautas de su teatro shakesperiano, admirado hasta en Inglaterra

Una escena de la obra ‘Erresuma, Kingdom, Reino’.

Calixto Bieito destaca por realizar las mejores y más excesivas adaptaciones de Shakespeare, admiradas hasta en la propia Inglaterra. El secreto radica en poner el punto de mira en la esencia de la obra retratando al género humano en toda su crudeza y lejos de las almibaradas y ‘light’ versiones habituales.

Si hay una persona que haya sabido plasmar sobre un escenario las reflexiones más crudas sobre el género humano que hay implícitas en las obras de Shakespeare, pero llevando sus títulos a las cotas más extremas de histrionismo, sin caer en lo excesivo, ese es, sin duda, Calixto Bieito. El director burgalés lo demostró recientemente en el teatro Cuyás con la tremenda Erresuma, Kingdom, Reino, que se representó el mes pasado como cierre de temporada. Pero lo ha hecho, a lo largo de una fructífera carrera, de más de 30 años, con títulos tan fundamentales del genio inglés como Sueño de una noche de verano, Macbeth, Hamlet o El rey Lear. Y además, lo ha hecho logrando algo de lo que muy pocos directores de escena pueden presumir a nivel internacional: con el aplauso de la propia crítica especializada británica. Algo realmente elogiable teniendo en cuenta cómo son los ingleses a la hora de sentirse recelosos sobre las injerencias extranjeras hacia un ámbito de su cultura. 

Pero Bieito, que actualmente es el director artístico del Teatro Arriaga de Bilbao y director residente del Teatro de Basilea, sigue siendo un nombre demandado en el país que inventara el pop, el fútbol o la máquina de vapor. «He hecho innumerables Shakespeares en diferentes lenguas», señala el propio Bieito. «En alemán, en inglés y, por supuesto, en español. Pero yo destacaría de, entre todos, un Hamlet que giré por toda Inglaterra», añade a continuación.

Este interés por desmenuzar al bardo de Avon le ha llevado a condensar los momentos más intensos de las obras Ricardo II, Ricardo III, Enrique IV, Enrique V y Enrique VI en la ya citada Erresuma que, podrá gustar más o menos, pero a nadie deja indiferente. «Yo me he quedado con los personajes más brillantes y me he dejado muchos atrás», señala. «A pesar de querer destacar los pasajes más emocionantes, hay muchísimos instantes fundamentales que no aparecen en Erresuma porque Shakespeare conoce muy bien al ser humano y su talento es inabarcable», sin embargo, «lo he hecho en términos de la compañía del teatro Arriaga de Bilbao, centrándome en cómo Shakespeare utilizaba a los reyes del pasado para hablar de la crónica de su tiempo».

Pasiones

Una crónica, dicho sea de paso, en la que las pasiones del ser humano son, precisamente, su perdición. Incluso la pasión del amor, a la que muchos supuestos filósofos sitúan como la más intensa e importante de las que pueda sentir una persona, está representada desde un punto de vista bastante estrambótico y pesimista que, casi siempre, acaba con las vidas de sus protagonistas. Y aquí habría que hacer un paralelismo entre los dos grandes genios de la literatura universal. Porque si Shakespeare lo plasmó de forma magistral en Romeo y Julieta, Cervantes hizo lo propio en uno de los primeros pasajes de Don Quijote sobre la historia de Grisóstomo y Marcela. 

«Como en el tenis, no pienso en una pelota perdida o ganada, sino en la siguiente», aclara el director escénico

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Según Stephen Greenblatt Shakespeare escribe con ángulos oblicuos , esconde más de lo que dice. Y de una lectura profunda de su obras se puede concluir que el escritor era bastante descreído acerca del poder del amor como bálsamo para redimir al ser humano.

Pero volviendo a Erresuma, Bieito señala que «encontraba más sentido unir todos estos títulos haciendo un espectáculo muy comprimido, pero un poco vintage y no dando mensajes extremadamente directos al público». Un espectáculo «con muchas imágenes que tocara muchos temas de la gente hoy. Pero ha sido una aventura hermosa el poder sumergirme otra vez en una aventura de esta categoría con actores como Eneko Sagardoy, José María Pou o Joseba Apaolaza. «He hecho muchos Shakespeare». Y es así porque «pensaba que era un buen proyecto para los intérpretes».

Sin embargo, el director asegura que «he ido tomando tiempo para dirigirla, un par de años, primero hice una versión muy larga, pero vi que la mayoría de las cosas ya estaban en Netflix, todas las armaduras y todo el utillaje. Entonces, fui filtrando, filtrando, filtrando, y me he quedado con la esencia. Es una obra muy coral, donde logro sacar lo mejor de los personajes. Por ejemplo, el Falstaff de Las alegres comadres es un payaso y un tonto, pero aquí aparece el de Enrique IV que es un pícaro, un tipo sin muchos escrúpulos». 

Pero estos personajes no difieren mucho de los de la época, en la que «algunos se murieron de un atracón, otro de sífilis, disentería, o gota, o eran asesinados por sus propios familiares». Una época, el medievo en donde en la guerra imperaba un descontrol total y absoluto. Y en este punto, el director destaca una escena fantástica de Shakespeare en la que «un padre mata a su hijo en una batalla y viceversa, imagínate cómo era una batalla de esas, que al final no sabías a quien le ibas a dar». De hecho, la llamada Guerra de las rosas, en realidad «eran todo familias matándose entre ellos ya que todos tenían dinero, todos eran ricos y todos tenían tierras. Esos personajes han existido y han tenido una vida con monarcas llenos de problemas».

Bieito insiste en lo poco escrupuloso que era Shakespeare y traslada la acción de Errseuma al año 1966. «Yo destaco la violencia interior de estos personajes, la falta de empatía. Todo empieza en el marco de una cena familiar viendo el famoso partido entre Inglaterra y Alemania del final del mundial de ese año en el que hubo un tongo en el penalti para que Inglaterra no perdiera». Pero, a pesar de estar ambientado en ese año, tampoco es una obra pop, aunque sí tiene ciertos anacronismos «ya que yo también he utilizado ángulos oblicuos», comenta entre risas. 

Al ser los años sesenta, se trata de una época en la que los ingleses ya habían dejado de tener ese imperio y EEUU era la primera potencia mundial. «Está ambientada ahí para poder volar la imaginación». Y el director ha creado un espacio vintage como una instalación contemporánea con pocos muebles y todos muy surrealista, como si de una mezcla entre La naranja mecánica y y un montaje de La Fura dels Baus se tratara. 

Aún así, Bieito señala que «no me gusta decirle al público lo que debe pensar. Yo expreso una cosa diferente y cada uno puede decidir y poner el acento donde quiera» y añade que aunque el brexit lo ha cambiado todo «lo vamos a intentar llevar a Inglaterra como guinda de una gira de siete meses». Finalmente, y a pesar de la espectacularidad de Erresuma, el director no quiere decantarse por ella, al igual de por ninguna otra, como su título definitivo. «He hecho tantas obras», señala. «Es difícil destacar alguna, porque tengo la filosofía del jugador de tenis. Jugaba desde muy joven y lo primero que aprendes es siempre no pensar en la pelota que has perdido o has ganado, sino pensar siempre en la siguiente». Y esa actitud le ha sido muy rentable hasta ahora incluso en la vida.

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