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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Teatro

Dos cabezas que son una

Piedra Pómez repasa sus 35 años de trayectoria profesional | El dúo ha hecho de la improvisación una de sus señas de identidad | Con motivo de su aniversario estrenan ‘Tres tragedias y un velatorio’

Paco Santana -izquierda- y Gregorio Figueras en el Hotel Cordial Malteses de Las Palmas de Gran Canaria. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Son las cinco de la tarde del martes 23 de agosto y el fotógrafo José Carlos Guerra aparece en la entrevista a Piedra Pómez, en el Hotel Cordial Malteses de la capital grancanaria, recién llegado de la presentación de un nuevo fichaje de la Unión Deportiva Las Palmas. «¿Quién es el jugador?», pregunta Gregorio Figueras, uno de los integrantes de esta pareja de humoristas. «Se llama Sandro», contesta el redactor gráfico de LA PROVINCIA. «¡Ay! ¿Y no será el marido de la de la leche...?», añade rápido Paco Santana, la otra mitad del dúo que este 2022 celebra 35 años de carcajadas sobre los escenarios de Canarias, excusa perfecta para sentarse a hablar con ellos de risas y, también, de su recorrido, un periplo que retrata tres décadas y media de una parte de la historia del Archipiélago.

Gregorio Figueras -derecha- y Paco Santana en un momento de la entrevista. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Plantarse ante Paco y Gregorio con el propósito de entrevistarlos es un caramelo envenenado porque, de repente, igual son Fefa y Siony como que se convierten en Guacimara y Guayarmina; Esther Colero y Heidi Honda; en Mary Sánchez y Jerónimo Saavedra; o vuelven a transformarse en Gregorio y Paco, profesor agregado de secundaria de Geografía e Historia y catedrático de Griego, respectivamente, en un ejemplo claro de la personalidad múltiple que invade a los cómicos pero también la evidencia de una de las características de Piedra Pómez: la verdad del humor que refleja sin imposturas la personalidad real de esta pareja tan payasa como culturalmente formada.

«Hemos hecho lo que nos ha dado la gana pero sobre todo hemos sido fieles a nosotros mismos, a nuestra manera de ser y a nuestro modo de entender el humor», confiesan al respecto nada más iniciarse la entrevista. «Y también es cierto que si no hubiéramos contado con el respaldo económico que nos proporcionaban nuestras profesiones habríamos tenido que hacer cosas que no nos apetecía, como hacer un humor mucho más de chiste alejado de nuestros intereses emocionales, políticos o hasta de cariño. Compañeros humoristas nos lo han dicho en alguna ocasión», explica Paco Santana, «porque ellos sí se vieron obligados a realizar trabajos que no les gustaba pero, claro, tenían que comer».

Los 35 años de trayectoria de Piedra Pómez, que celebrarán con el estreno en diciembre del espectáculo Tres tragedias y un velatorio en Tenerife y Gran Canaria, no son sólo un reconocimiento al recorrido del dúo sino una oportunidad para recordar cómo ha cambiado la escena cultural y de ocio de Canarias donde ellos han tocado todos los palos, empezando por las actuaciones en discotecas y salas de fiesta, pasando por el boom y las oportunidades que a muchos cómicos les supuso en la década de los 90 del siglo XX la aparición de las televisiones locales y, finalmente, su desembarco en los principales teatros del Archipiélago.

«Nuestra primera actuación fue a finales de los años 80 en la Macro Disco Astoria», recuerda Santana que, ante el comentario del periodista definiendo a Piedra Pómez de «supervivientes», es interrumpido por Figueras quien con conocimiento, mucho humor y las mismas dosis de cariño que de mala leche matiza: «Manolo Vieira por aquel entonces ya estaba allí».

Efectivamente, Manolo Vieira y los Piedra Pómez, junto a Juan Luis Calero, son fruto de aquella época desvergonzada y gamberra en Canarias previa a YouTube, Tik Tok y Twitter que, además de propiciar la aparición de estos ahora históricos personajes en salas de fiesta o tertulias de radio, multiplicó su incipiente popularidad con su participación en diversos programas de televisión.

Surgen entonces en la conversación nombres de periodistas y directivos como Paco Padrón, Carlos Artiles, Antonio Herrera o Pepe Martín Ramos, reputados profesionales vinculados en distintos momentos a cadenas como, entre otras, Las Arenas TV, Radio Minuto, Tele Gran Canaria o Televisión Española en Canarias, y el relato de Piedra Pómez se remonta esta tarde de martes a los orígenes del dúo.

Paco Santana y Gregorio Figueras se conocen a principios de la década de los 70 del siglo XX y tanto su relación personal como la profesional está vinculada de manera muy estrecha a la isla de Tenerife cuando, durante las noches de estudio en el Colegio Mayor de San Fernando, en La Laguna, comenzaron a idear las personalidades de Fefa y Siony, Vanessa o Mari Carmen Isas Folías y Malagueñas. Santana, pocos años después y ya de regreso a Gran Canaria, decide emular en las Islas la radio fórmula desarrollada con éxito a nivel nacional por Goma Espuma trasladando a las ondas del Archipiélago las voces de los personajes creados por él y sus compañeros de bromas. Ese es el germen de Piedra Pómez aunque como formación cómica no subieron a un escenario hasta el 27 de noviembre de 1987, en la desaparecida discoteca Macro Astoria de Las Palmas de Gran Canaria, con tres integrantes en vez de los dos que acabarían consolidando el grupo.

«Aquella noche actuamos en una fiesta celebrada con motivo del Día del Enseñante y nos acompañó un compañero que también se llama Paco Santana. Él no se sentía cómodo delante del público y finalmente decidió dejarnos solos a nosotros dos», cuenta Paco. «Era y es un gran imitador; un tipo muy talentoso», añade Gregorio Figueras.

A partir de ahí comienzan las noches de Piedra Pómez en el antiguo pub Cuasquías de la capital grancanaria, animados por su propietario, el empresario Toñín Barrera. «Éramos distintos a lo que había no sólo en Canarias sino en el ersto de España», dicen cuando se habla de las claves de su éxito. «Salvo Martes y Trece y Tip y Col, la tónica general era la del cuenta chistes tipo Arévalo o Esteso», rememora la pareja. «Nosotros jugábamos sobre el escenario con la improvisación en torno a un tema de actualidad y ahí empezábamos a parir y jugar con el lenguaje. Los personajes iban surgiendo y yo le comentaba a este hombre [dice Paco Santana señalando a Gregorio]: mira, vamos a tirar por aquí; vamos a hacer esto con estos personajes y tal, pero siempre la estructura era la de burlarnos de la realidad en plan surrealista».

Sobre las tripas identitarias de los Pómez, el dúo explica que diferencian entre «el sentido del humor y el humorismo, que es lo que nosotros hacemos», dicen. «El humor es un sentido que está dentro de nuestras cabezas; una capacidad que tenemos como seres humanos de, en base a nuestras vivencias, creencias y formación, reorganizar nuestras ideas e interrelacionar. Y de ahí nos reímos. Después está el humorismo», prosigue explicando Santana, «que es el ejercicio público del humor. Y ahí tienes que estar recurriendo a un montón de técnicas que son comunes a lo que en humor se ha hecho siempre como la ridiculización de lo solemne, romper el lenguaje y los estatus establecidos. Por eso siempre nos reíamos cuando Charlot caminaba por la calle y se caía porque claro, lo normal es que la gente esté caminando y no caiga al suelo. Igual que si estás en un acto como qué se yo, la coronación del rey, y se te escapa un pedo en medio de la ceremonia...». Gregorio interrumpe: «Pues dices: perdón, mi rey».

La televisión y Martín Ramos

Entre la lista de personajes imprescindibles en la popularidad que a finales de los años 80 y principios de los 90 logra el dúo Piedra Pómez destaca especialmente el periodista Pepe Martín Ramos, que fue durante años el jefe de informativos de Televisión Española en Canarias y, sobre todo, un individuo con un olfato privilegiado para reconocer un buen producto televisivo. «Él formaba parte del grupo de amigos del por entonces director de Radio Minuto, Antonio Herrera, y una noche nos propone hacer para la tele un programa de Carnaval», recuerdan.

Gregorio y Paco sacan provecho a aquella primera oportunidad, a la que seguirían otros proyectos catódicos en distintas cadenas. «Tuvimos la suerte de caer en televisión muy prontamente», admite la pareja sobre una época donde encadenaron de manera consecutiva diversos éxitos como El buchito de café, Historia de las profesiones, Hora de visitas o Guacimara, carita de guanche. «No sé si hoy sería viable hacer estos programas pero sí podemos asegurar que en aquellos años alcanzaron una notoriedad enorme», reconocen.

De la mano de Piedra Pómez comenzaron a desfilar por la pequeña pantalla personajes de las Islas como Jerónimo Saavedra, Paulino Rivero, José Manuel Soria o el obispo Ramón Echarren, entre otros, a quienes entrevistaban sacándolos de su zona de confort. «Ellos estaban encantados», aseguran los humoristas, «porque les permitía mostrar al público una imagen distinta a la oficial. José Manuel Soria, por ejemplo, que en principio podría parecer un sieso, entraba al juego sin problemas», dicen antes de mencionar al difunto político José Macías quien, «con risa nerviosa», rememoran, «nos preguntaba antes de empezar el programa si íbamos a meternos mucho con él».

De repente, la entrevista del pasado martes se pone intensa cuando la conversación deriva hacia el tema de lo políticamente correcto al plantear si creen que ese perfil de invitados, actualmente, accedería a participar en espacios de humor corriendo el riesgo que alguna declaración o la manera de abordar de manera desenfadada ciertos asuntos pudiese acarrearles problemas con diversos colectivos sociales o defraudar a sus acólitos.

«Esto no es nuevo», aclara al respecto Paco Santana. «En un sketch de nuestro primer programa de Carnaval en TV Española en Canarias yo entrevistaba a Gregorio, que interpretaba a una supuesta ganadora del concurso de Gran Dama de los carnavales a quien bautizamos como señora Cona, y en un momento dado le preguntaba por su nombre de pila, a lo que él respondió: Mari, me llamo Mari. Yo añadía: entonces usted es Mari Cona; Maricona, vamos. Pues a raíz de esa broma no se imagina la cantidad de llamadas que de personas ofendidas se recibieron en la centralita de la tele, y hablamos de hace 30 años».

Gregorio Figueras aparca por un momento el tono divertido con el que durante casi una hora ha abordado la entrevista y se queja de «la utilización» que, mediante «la manipulación de la información», llevan a cabo «diversos grupos de poder y medios de comunicación con el objetivo de hacer negocio».

«Leo mucha prensa y a veces me horroriza ver la cantidad de mentiras que en algunos periódicos se cuentan», añade sobre un asunto que relaciona con el manejo que se hace de buena parte de la sociedad a través de noticias falsas y el aborregamiento generalizado. De las redes sociales, ya ni entra a hablar porque «me caliento», dice antes de concluir la entrevista que, como era de esperar, acaba como empezó: con muchas risas y un recuerdo a uno de sus sketch televisivos más aplaudido.

«Del vidrio se aprovecha todo», decía Fefa. «Ay, si mi marido fuera vidrio», respondía Siony. «Eso», confiesan ahora, «también lo improvisamos».

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