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La Provincia - Diario de Las Palmas

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África y España
Matías Fonte-Padilla Escritor y biólogo

«Los países occidentales nos comportamos como aves de rapiña»

El escritor herreño presenta su novela de ficción contemporánea, 'Aves de rapiña. La revolución del Sahel', ambientada entre Canarias y el Norte de África

Matías Fonte-Padilla (a la derecha) presenta en Casa África su libro 'Aves de rapiña. La revolución del Sahel' Joan Tusell

Aves de rapiña. La revolución del Sahel, presentada el pasado jueves en Casa África, es la primera obra de ficción del escritor y biólogo herreño Matías Fonte-Padilla (1970). El libro, que su autor define como una novela de acción, comienza con una explosión en Café Melita y, a continuación, hace viajar al lector por las Islas Canarias, Andalucía, Argelia, Mauritania, Túnez, Egipto y el Sahel a través de sus distintos protagonistas. Uno de ellos es Male, un rico señor de la guerra al que los países occidentales utilizan para hacer y deshacer a su antojo en el Norte de África. Cuando deciden quitárselo de encima, Male elaborará un astuto plan de venganza: se rebelará atacando a los territorios europeos más próximos, Canarias, Ceuta, Melilla y Andalucía. La trama refleja el principal objetivo de Fonte-Padilla: hacer ver que los destinos del Sahel y las Islas, del Magreb y España y, en definitiva, de África y Europa, son los cimientos de un mismo edificio. Si uno tambalea, el resto del conjunto no tardará en convertirse en polvo.

¿Por qué has elegido aproximarte al Sahel a través de la ficción?

Porque creo que en Canarias, y en España en general, necesitamos conocer que Canarias está geográficamente dentro del continente africano y que todo lo que ocurra en África nos concierne a nosotros. Hasta el año 1975, teníamos una provincia española al lado, era la provincia número 57, el Sáhara Occidental. Hasta ese momento, para la población quedaba clara la relación que había, familias que iban y venían, relaciones comerciales... Todo eso desapareció y ahora parece que vivimos en una burbuja que no tiene nada que ver con África. África es un continente inmenso, no tiene nada que ver con lo que vemos en los mapas. Me he acercado desde la ficción porque creo que la mejor forma de entrar al público y dar a conocer la realidad del Sahel es a través de la ficción. Porque si haces un ensayo, ensayos hay muchos. Pero a la población en general le gusta la novela, le gusta meterse en una historia. Mi objetivo es que cuando la persona lea esta novela, que es una novela de acción, disfrute. Si te gusta la novela de acción, te va a enganchar. Ese era mi primer objetivo. Hago retazos históricos de los lugares y explico por qué Santa Cruz de Tenerife tiene en su escudo tres leones, hablo de Cádiz, hablo de su Constitución... de forma que lo que creo conseguir es que la persona, cuando termina la novela, no solo se ha entretenido, sino que se siente más culta. Las novelas no solo son entretenimiento puro y duro, sino ese sentimiento de que te sientes orgulloso de habértela leído. Esta historia es una ficción, pero está basada en muchísimos hechos reales.

La novela comienza en 2010, justo antes de las Primaveras Árabes. ¿Cómo dirías que estos acontecimientos influyeron y condicionaron las dinámicas del Norte de África?

La Primavera Árabe fue una revolución popular, de las poblaciones que estaban hartas de la corrupción y de los dictadores que había en todos estos países. Fue algo espontáneo que se fue contagiando por todos los países. Fue algo brutal. Cayó Egipto, con Mubarak, Libia, con Gadafi, Túnez, con Ben Ali, casi cae Argelia, casi cae Marruecos... Entonces, en la novela yo lo que planteo es que estas rebeliones son fruto de la venganza de Male, el señor de la guerra. Ahí está la ficción. La realidad es que los Estados africanos, aunque figuren en el mapa, son realidades muy complejas donde hay muchas tribus... No me gusta la palabra tribu porque la gente piensa en el tipo con la lanza, y no se trata de eso. Se trata de cabilas, de zonas de control. Y además, hay poblaciones que están en varios países a la vez, como son los tuaregs. La Primavera Árabe, lo que supuso fue el desmoronamiento de esos gobiernos que controlaban parte del territorio y que habían llegado a acuerdos beneficiosos con esas cabilas, con esas poblaciones. Y, al mismo tiempo, a acuerdos beneficiosos con los países occidentales. Eso se rompe. Y al romperse, lo que se crea es, al no haber un punto de unión, cada región toma un control efectivo de su área y trata de expandirse todo lo posible. Si a eso le unimos la entrada de los países occidentales tratando de controlar y de llegar a acuerdos, la entrada de actores nuevos como China o India, lo que se genera es el caos. No viene la democracia. Lo que viene es, en la mayoría de ellos, juntas militares, es decir, el poder militar que trata de mantener el orden en ese país.

"La tecnología solo es posible si nos comportamos como aves de rapiña con respecto a África"

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En el libro, Male, uno de sus protagonistas, se define como un ave de rapiña, aunque luego hay una reflexión en la que acaba concluyendo que las verdaderas aves de rapiña son los países occidentales.

Claro. La novela se llama Aves de rapiña porque realmente los países occidentales nos comportamos como aves de rapiña. Es decir, lo que nos interesa es que haya conflicto. No nos interesa que se solucionen. Puedes ver el conflicto del Sáhara Occidental, por ejemplo. ¿Por qué en 40 años no se ha solucionado? Porque no interesa. Porque mientras no se solucione, los países occidentales llegan a acuerdos con facciones o con Estados para obtener ventajas, ventajas económicas, sobre todo con el tema de las materias primas. Y por eso, los países occidentales, una reflexión que hace el personaje, se comportan como aves de rapiña. Y él, los propios africanos, los señores de la guerra de África, los que controlan los territorios, que a veces son gobernadores reales del Estado, en realidad lo que hacen es ejercer un control férreo del territorio tratando de obtener el máximo beneficio personal. Tú que tienes esos pendientes o que tienes esa camisa, que sepas que eso que llevas tú o que llevo yo, la tecnología, solo es posible si nos comportamos todos como aves de rapiña con respecto al continente africano.

Male también habla de China y define su presencia en África como una invasión. ¿Hasta qué punto lo es teniendo en cuenta que China no se aproxima a África de la misma forma que los países occidentales?

¿Quién lo llama invasión? Lo llaman invasión los países que hasta ahora mismo tenían el control de esa zona, para ellos es una invasión. Es verdad que se produjo la colonización física de los países africanos por parte de las colonias de los países europeos, llámese España, Francia, Bélgica, Alemania o Inglaterra. Todos los países occidentales han tenido su trozo del pastel colonial. Pero ahora lo que nos encontramos es una época de acuerdos económicos. ¿Qué pasa si a alguna de estas poblaciones llega el dinero a raudales desde un único punto porque desplaza a los demás? Eso es lo que está haciendo China. China está comprando a esas poblaciones y lo está consiguiendo. De hecho, la próxima parte de la novela ya tiene título y todo, se llama Aves de rapiña. La pinza roja. ¿Por qué? Porque yo lo que planteo en esta tercera parte es lo que pasaría si China toma el control de África, incluso físicamente como los países occidentales, y por otro lado, Rusia, desde el norte de Europa, presiona también a Europa, tratando incluso de conquistar físicamente alguno de los territorios considerador Europa, como lo que está pasando en Ucrania. ¿Qué pasaría sí China presiona por debajo y Rusia por arriba y hacen una pinza roja con Europa? ¿Se la comerían?

La mejor forma de entrar al público y dar a conocer la realidad del Sahel es a través de la ficción»

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También tocas en la novela el tema de las migraciones. ¿Qué papel juega ahí Marruecos?

¿Marruecos por qué consigue casi todo lo que pide a Europa? Está claro, está siendo un tapón, le estamos pagando millones de dólares. Y Estados Unidos, que parece que no está en la ecuación, es el socio número uno de Marruecos, no es Europa. Por eso, Marruecos reconoció a los judíos, reconoció a Israel. Lo que está pasando ahora mismo es que Marruecos está recibiendo todo lo que puede para ser el tapón de esas personas que llegarían a Europa y la desbordarían. Que a lo mejor es lo que hace falta y te digo por qué. Mientras que en el año 2100 África va a tener 5.000 millones de habitantes, Europa, si sigue con la misma tendencia, va a disminuir su población y nos vamos a ir para el carajo. La única solución es regular la inmigración. Abrir las puertas. Tenemos que invertir en África porque nosotros somos África. Canarias, geográficamente, es África. Si no nos damos cuenta de que Canarias, y España en general, son África, vamos a tener un gran problema.

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