Entrevista

Blanca Suárez: "Viral es una delgada línea roja por la que hay que moverse"

La actriz ha apostado por la comedia de la mano de Jorge Coira, que cuenta la historia real de una mujer que se hace viral por accidente tras descubrir que su novio le ha puesto los cuernos en pleno vuelo

La actriz Blanca Suárez.

La actriz Blanca Suárez. / JUAN MIGUEL HERRERO

Redacción

Blanca Suárez se atreve con todo. No hay género que se le resista. Su presencia en cualquier película es sinónimo de reclamo. En 'Me he hecho viral', su último proyecto, interpreta a Mabel, que podría ser ella misma o cualquier persona que usa las redes sociales diaramente. La protagonista se convierte en un 'meme' después de que un vídeo vergonzoso sobre ella se publique, llevando su privacidad a ser un tema 'online'. 

Cuéntame un poco sobre la película, ¿crees que el guion te llegó en el momento oportuno?

Lo de los momentos oportunos uno lo lee a posteriori. Igual esto es una reflexión un poco profunda, hay algo en el darse cuenta de los momentos oportunos en el ese mismo momento que no es del todo real, no lo entiende ya pasado un tiempo. Las cosas te llegan o te pasan, sean buenas o malas, porque te tienen que llegar, porque en ese momento te tienen que aportar algo, algún tipo de enseñanza. Yo lo que sé es que esta película me ha traído mucho aprendizaje profesional, y me ha dado mucho valor en el sentido de aprender a tirarme a la piscina. Hay algo de las comedias, sobre todo cuando son tan disparatadas como en este caso, que tienes que hacer un gran trabajo para abandonarte en los brazos del director, para dejar tus miedos y tu ego de lado. El miedo al ridículo lo tienes que dejar totalmente atrás.

¿Dirías que la comedia es tu género o, al menos, el que más controlas?

No lo creo. En la vida en general no controlo nada. Puedo ir con más o menos seguridad, pero no porque controle, sino porque tengo la seguridad que por trabajo no va a ser. Yo voy a llegar al set, los ensayos o a casa y voy a hacer mis deberes. Ahora bien, cruzo los dedos para que el trabajo sea el esperado: que merezca la pena. Aun así, creo que la comedia es un género muy difícil, aparte del trabajo de uno mismo, depende de muchas cosas: del guion, de la mirada que tenga el director, del enfoque que se le quiera dar. Es un trabajo muy milímetro hacer una buena comedia.

Y poder llegar al público...

Totalmente, y que luego el espectador empatice con el proyecto. Que pueda entrar a vivir la comedia desde dentro y la disfrute.

«Me he hecho viral» es el nombre que recibe esta comedia. «Viral» se puede interpretar como algo positivo, pero luego en la película encontramos todo lo contrario, ¿piensas que también tiene algo de controvertido?

Creo que viral es algo que se mueve en una cuerda floja. Puede darte cosas positivas de verdad, no solo se publica en las redes sociales por postureo, también nos puede traer cosas estupendas. Pero también te puede traer todo lo contrario; mucha oscuridad, mucha soledad, muchos juicios externos y propios. Es una delgada línea roja en la que hay que moverse. En este caso, el personaje que interpreto, Mabel, no es que busque ser viral, simplemente tiene una presencia en redes con sus 20 seguidores, con su familia, sus colegas y ya está. Básicamente, la presencia que todo hijo de vecino tiene en las redes sociales. Cuelga contenidos en las redes sociales no para que las vea todo el mundo, sino para que lo vean sus seguidores y ya está. Pero a Mabel se le tuerce esa presencia en redes cuando el vídeo del avión se convierte en un fenómeno mundial, y peor aún, en meme. 

En algún momento, mientras interpretabas a Mabel, ¿empatizaste más con ella?

En todos los momentos. Desde el minuto uno que tengo el guion de Jorge en mis manos y lo leo, no puedo parar de reír. Era una risa muy culpable, yo pensaba «me estoy riendo de las desgracias más terroríficas que le están pasando a esta chica, aunque lo está sufriendo». Todo lo que le pasa es terrorífico y super humillante. Me pasé toda la primera lectura, riéndome de la desgracia ajena, pero conquistó un trocito de mi corazón al momento. De hecho, en el rodaje, mientras grabábamos diferentes situaciones que le van ocurriendo a Mabel, era como que se nos iba rompiendo el personaje, pensábamos «ay me río, pero pobrecita, que le pare esta racha de desgracias»

¿Qué crees que tiene de único del personaje de Mabel respecto otros que has interpretado?

La forma y el lugar desde donde se construye el personaje. Estos dos puntos son donde se sustenta y se intentan crear personajes, además del planteamiento que te deje el guion. Además, intentas que esos personajes a los que te has enfrentado estén lo más alejados posible, para construirlos de una manera más única e individual. Al personaje de Mabel le tengo mucho cariño, porque en realidad podríamos ser cualquiera en cualquier momento. Creemos que esto es una ficción, pero no es tanta ficción, esto le pasa a la gente.

Imagina ahora que Mabel es tu amiga, ¿qué consejo le darías? ¿Le dirías que pasase de todo o la acompañarías a presentar una denuncia?

Todo. Lo haría todo. Mabel es una persona bondadosa, también por eso no es capaz de ir a la comisaria, y eso le hace convencerse de que tampoco está capacitada para coger las riendas de su vida. Ella reivindica en todo momento que primero hay que hablar con las personas; tengo que hablar con mi marido, tengo que hablar con mi jefe. Por eso sus amigas le dicen «chica, que manía con hablar, hay que actuar». Creo que la película te da ese aprendizaje de, vale, sí, hay que hablar, como personas civilizadas, pero honestamente, hay que actuar, se tiene que ser contundente y defender la verdad de uno mismo y no dejarse arrastrar por las circunstancias que te han llevado a ese lugar.

Además de toda esa humillación, Mabel intenta castigarse de más, ¿por qué crees que lo hace?

No lo hace conscientemente. Ella lo que intenta es mantener su dignidad. Cuando uno está enredado en una situación, hay veces que tú actúas como mejor puedes y sabes en ese momento. La protagonista cree que quedándose en su casa está manteniendo su dignidad y su lugar porque no está abandonando la batalla. Desde fuera lo que ves es una señora que está durmiendo en un saco de dormir en el cuarto de la colada. Ella sigue ese proceso durante toda la película; el proceso de darse cuenta. Se da cuenta de que hay que soltar, que no es lo mismo que ceder. Resistirse a aceptar una situación no significa ni tener la razón ni vencer. No significa que tengas más dignidad por cerrarte a algo. De hecho, una gran parte de la comedia es como ella se agarra con uñas y dientes a esa vida, y piensas para ya, no ves que ya está, déjalo. Pero también es parte de su proceso personal y de su personalidad entrañable, hasta en el punto donde llega a la aceptación.

¿Gestionas tus propias redes? ¿Dónde pones tu límite?

Sí, y tengo muy claro mi límite, aunque nunca me he sentado a pensarlo activamente. En las redes sociales hay que fluir con lo que uno se sienta cómodo. Aceptar que un año te sientes cómoda publicando algo y al siguiente ya no te vale y quieres ir por otro camino. La vida es cambiante, todos evolucionamos o involucionamos, dependiendo de lo que vas buscando. A mí me da recelo compartir mis cosas más íntimas. En general, no le vas contando tu vida y tus miserias más íntimas a cualquier persona. En las redes sociales, lo vivo de una manera bastante parecida.

En la película actúas con Enric Auquer, ¿cómo ha sido la experiencia?

No lo conocía, pero ha sido una experiencia brutal. Enric es un personaje en el mejor sentido de la palabra, además de tener mucho talento. Tiene una visión cómica en su vida y en su ser, que le da un sentido del humor muy agradecido. En la película, él interpreta un personaje muy luminoso, representa la bondad a la que Mabel se aferra. Literalmente en la película dice “es que eres muy majo, que asco, eres muy simpático”. Enric es un poco así, es de esas personas que tiene mucha luz y mucho sentido del humor, y que te arrastran con él.

¿Cómo piensas que el personaje de Enric ha influido en el tuyo?

Cuando leí el guion, me alegré tanto de que Mabel tuviese algo con él. Rompe con los patrones, y dejas de pensar que esta tía siempre tiene los mismos novios, con las mismas movidas. Es como cuando ves a tu amiga dejar a ese tipo de novio, y de repente está con otro chico que es otra cosa, piensas: vale, ya ha salido. Eso es justamente lo que le pasa a Mabel. 

Mensaje que le darías a la gente que verá esta película a partir del 11 de octubre.

Que la disfruten. Es una película muy disfrutona, que te hace empatizar con todos los personajes prácticamente, sobre todo con Mabel. No es una película donde solamente te rías, sino que tiene muchas otras cosas. Ya si me pongo exquisita, me encantaría que tuvieran cierto aprendizaje de todo lo que pasa en la película, más allá de reírse y viajar con Mabel, que reflexionaran un poco.

Mirando hacia el final del año, ¿cómo se te presenta?

Ahora mismo estamos a mitad de rodaje de la primera temporada de una serie que todavía no se ha estrenado. Se llama «Respira» y es para Netflix, tratando el mundo de los hospitales. Aún no tenemos una fecha de estreno segura, pero muy probablemente sea a partir del 2024. Por lo demás, estamos intentando cerrar algunas cosas, al menos para la primera mitad del año que viene, poquito a poquito.

Actualmente, parece que las producciones españolas vuelven a estar de moda, ¿piensas que el cine español está recuperando terreno?

Estamos en un momento sanísimo. El cine español se reclama por todas las partes del mundo, es una afición que se exporta a todo el planeta, tanto cine como series. Creo que las plataformas han tenido mucho que ver, porque te lanzan directamente a todo el mundo y te hacen ser más fácilmente visto.