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La reinvención de Sol Molina y un volcán

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La reinvención de Sol Molina

Sol Molina decidió dar un giro a su carrera tras haber sufrido un periodo de ansiedad ligado a la exigencia del deporte de alto rendimiento. Optó por mudarse a La Palma y ahora, desde el balcón del piso que comparte con sus compañeras del CB Aridane, vive de cerca la destrucción del volcán.

Esta jugadora de baloncesto combinaba su temporada en Liga Femenina 2 de la mano del Pacisa Alcobendas con su trabajo como enfermera en urgencias del Hospital de La Paz y tras un duro año a causa de la pandemia, llegó el momento de parar.

"He jugado toda mi vida en Madrid y soy enfermera, siempre lo he compaginado todo con mucho esfuerzo, del hospital a casa, de casa a entrenar y los fines de semana, con viajes", ha contado la jugadora en declaraciones a Efe.

"Quería un cambio en mi vida, necesitaba bajar el ritmo, estaba cansada de la ciudad y me encanta la naturaleza y el mar, buscaba dar otra oportunidad al baloncesto porque llegó un momento en el que me quemó", ha añadido.

Aunque a muchos les pareció una locura para una jugadora con pasado en selecciones nacionales de formación, Molina eligió La Palma y el CB Aridane de Primera Nacional-una liga a nivel autonómico-como destino.

"Mi mente va mucho más allá de la categoría, me llamaba mucho la isla y todo el mundo me ha hablado muy bien de la vida en las Islas Canarias", ha insistido la joven alero, que además de tomar la decisión por el proyecto deportivo, destaca que el club exige en el contrato la dedicación de dos horas a la semana a entrenar a un equipo de niños con diversidad funcional y eso es algo que le enamoró.

"Se convirtió en la opción perfecta, el deporte tiene un poder que va mucho más allá de competir", ha señalado.

Su plan era partir hacia La Palma en la segunda quincena de septiembre pero su llegada coincidió con la erupción del volcán. "¿No tienes otro sitio al que ir?", "¿Los gases no son peligrosos?", le decían.

"No me considero una persona con miedo y por eso vine, vivimos en Los Llanos, desde mi balcón estoy viendo el volcán, convivimos con la ceniza y con los terremotos", ha dicho la jugadora, que de esta experiencia destaca lo solidario que es el pueblo palmero pese a la desgracia.

Por la situación de la isla, el equipo no puede realizar la actividad con los equipos de jóvenes con discapacidad pero el Ayuntamiento de Los Llanos aprovecha las cualidades físicas de los componentes de las plantillas femenina y masculina del CB Aridane.

"Vaciamos contenedores que llegan llenos de ropa y la ordenamos, somos chicos y chicas fuertes así que en dos o tres horas, terminamos el trabajo, es algo que nos viene muy bien porque a veces te sientes inútil jugando al baloncesto con todo lo que está pasando", ha apuntado.

El CB Aridane había realizado un gran esfuerzo para configurar una plantilla competitiva en Primera Nacional con la que sueñan con lograr el ascenso a la LF2. Mientras que el equipo masculino es un histórico de la Liga EBA, nunca antes se había apostado tanto por crecer en el apartado femenino.

Fichajes internacionales y nacionales, sumado al talento de la cantera, han servido para formar una plantilla competitiva que promete rendir a un gran nivel en la liga autonómica, sin embargo, la extraña pretemporada y el retraso del inicio de la competición han sido un obstáculo para los intereses del club.

La Federación Canaria de Baloncesto ha reorganizado el calendario para que los cuadros palmeros pudieran debutar y por fin, el pasado fin de semana, llegó el turno del CB Aridane.

"Teníamos muchas ganas de competir, madrugamos muchísimo porque teníamos varias opciones para llegar al sur de Gran Canaria por si no salía el vuelo", ha contado Molina. Finalmente el equipo se impuso al Basket Tara (77-50) y, aunque no fue el mejor partido, sirvió para coger sensaciones.

Lo mejor, el detalle del combinado grancanario, que vestía una camiseta de "Ánimo La Palma" con la que las compañeras naturales de la isla se emocionaron. "Fue un detalle precioso".

Así, llegó el ansiado estreno tras un mes en el que el equipo ha tenido que entrenar en diferentes pabellones del otro lado de la isla para poder continuar con el trabajo. Un periodo en el que lo que más deseaba Molina era que el proyecto no se viniera abajo.

"Nos recorremos la isla para entrenar, hemos tenido miedo sobre la implicación de los patrocinadores porque la economía en la isla sufre, pero no nos ha parado ni un volcán", ha manifestado.

Un compromiso por la salud mental de las deportistas

"A nivel deportivo me han criticado mucho, cuando la gente vio mi fichaje me decían que podía llegar a mucho más y me costó mucho trabajo interior saber que me daba igual la categoría", ha contado.

Molina ha asistido a terapia y ha pasado por un largo proceso de autoconocimiento que le ha permitido descubrir que lo que más le motiva es "volver a disfrutar del deporte" y es algo que busca "en un equipo nuevo y en una isla donde el baloncesto se vive de forma distinta" y que quizás ahora, necesite del deporte para evadirse de la desgracia del volcán. "El éxito también puede ser eso", ha añadido.

Por su propia experiencia y por la de muchas de sus compañeras que también han sufrido ansiedad y estrés por la exigencia de la competición, Molina se embarcó en una investigación para su trabajo de fin de grado del título de enfermería sobre la salud mental en mujeres jóvenes deportistas de élite.

En su trabajo ha destapado aspectos como que "los índices que afectan a la salud mental de deportistas mujeres triplican a los de los hombres" y por ello busca visibilizar la cuestión.

"La figura del psicólogo deportivo en los equipos de élite es esencial, creo que si hablamos de ello nos estaremos ayudando entre todos, el deporte es el mejor de los mundos posibles pero también es una montaña rusa que hay que aprender a gestionar", ha dicho.

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