Iván Marrero Curbelo: «Al atleta se le valora en las universidades de EEUU»

«Contar con apoyo institucional sería importante para afrontar objetivos más ambiciosos», afirma

Iván Marrero Curbelo

Iván Marrero Curbelo / LP/DLP

Miguel Ayala

Miguel Ayala

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, el deportista afincado en Estados Unidos y designado atleta universitario del año tras resultar imbatido como número 1 de su equipo a lo largo de la temporada, ha pisado Roland Garros como ‘hitting-partner’ de tenistas de la talla de Mayar Sherif, entre otras figuras de la raqueta.

¿Cuándo comienza su afición por el tenis?

Empecé con 13 años porque jugaba al fútbol pero en distintas situaciones con las cuales no estaba conforme me planteé buscar otro deporte en el que la posibilidad de jugar no dependiese de, por ejemplo, el criterio del entrenador de un equipo. El tenis me dio todo lo que estaba buscando porque, aunque presentara otras dificultades, comprobé que siempre que quisiera iba a tener una oportunidad.

¿En Gran Canaria donde comenzó a dar sus primeros pasos con la raqueta?

Mi primer entrenador fue Alfonso Pérez, que tenía cierta reputación en la Isla. Él asentó las bases de mi tenis. Con él aprendí los fundamentos básicos del deporte y fue el entrenador que dirigió mis primeros pasos.

¿En qué época y por qué razón decide dar el salto a EEUU?

La decisión de irme a EEUU empieza a rondarme en 2021 tras una lesión de muñeca que durante ocho meses me tuvo apartado de la competición. A partir de ahí sigue tomando forma en mi cabeza, porque a pesar de que en el 2022 intento jugar con normalidad, la situación económica no me lo permite, especialmente desde la Isla ya que no contaba con una base en la Península como sí tenía anteriormente. Los costes y el tiempo que debía invertir en desplazamientos se convirtieron en una pesadilla. Es ese año cuando comienzo a negociar seriamente con diferentes entrenadores estadounidenses y finalmente decidimos que por el momento aquella era una buena alternativa a los problemas que aquí se me estaban presentando. Aterricé en Florida en enero de 2023, ya con la carrera terminada en España y con la idea de empezar un máster gracias a la beca completa de la Universidad de Saint Leo, que me permitía no tener ningún tipo de gasto mientras se buscaba una fórmula con mi equipo para poder seguir compitiendo a nivel profesional.

¿Qué experiencias le está aportando su paso por el país?

El país me ha permitido conocer otra cultura en todo su esplendor. Me llevo muchas experiencias y de diferentes tipo; considero que ha sido una parte importante del proceso. Quedamos campeones de nuestra conferencia y campeones nacionales indoor por primera vez en el programa de mi universidad en Florida. Fue increíble ver cómo se le saltaban las lágrimas al entrenador tras ganar el último punto y levantar un trofeo que era el objetivo al que había dedicado casi toda su vida como preparador universitario. Allí el deporte lo viven de otra manera. Además, fui designado atleta del año ya que jugando como número 1 de mi equipo quedé imbatido durante toda la temporada.

Ha recibido algunos premios en su Universidad. ¿Le ayudan estos reconocimientos en el plano deportivo?

Si, definitivamente en Estados Unidos el deporte tiene como mínimo la misma importancia que los estudios. Las clases pasaron a un segundo plano cuando había que entrenar o competir y los atletas son mucho más valorados que los que sólo estudiaban, porque crean entretenimiento para el propio campus. Está claro que descuidar los estudios no era una opción pero allí siempre se consigue encontrar la fórmula para que todo salga adelante.

¿Qué tal su experiencia en Roland Garros?

Fue muy bonita. Es el torneo donde sueña estar cualquier tenista aunque me gustaría en un futuro poder acudir como jugador, porque acudió como hitting-partner [sparring de peloteo] con Mayar Sherif, aunque también entrené con Leylah Fernández y Arantxa Rus.

¿Qué le ha aportado profesionalmente ese apoyo en los entrenamientos de algunas de las promesas del tenis femenino como Sherif, la 31 en el ranking mundial?

Es una buena experiencia que me permite continuar aprendiendo de este deporte y estar en escenarios únicos como Roland Garros, sintiendo el ambiente del torneo y entrenando con jugadores de gran nivel.

¿Ha contado con apoyo institucional durante su recorrido deportivo?

No. Esa la principal razón por la que me he tenido que desviar un poco del circuito profesional para encontrar mi camino. La experiencia en EEUU ha permitido que todo cobre sentido. También buscaba que se abrieran nuevas puertas a nivel de apoyo financiero tras hacer un muy buen papel en la universidad, como así sucedió. Mi inicio como hitting-partner de jugadoras profesionales es otra consecuencia de carecer de esa ayuda.

¿Cómo definiría su estilo?

Mi estilo se basa en jugar al contraataque quitándole tiempo al rival. Me gusta jugar metido dentro de la pista y Nishikori es un referente para mi en ese sentido. Estas semanas en Gran Canaria estoy trabajando con mi entrenador, Mioko, en el S3fit Las Rehoyas, donde hago base cada vez que estoy en la Isla. Mi idea es ser cada vez más ofensivo y terminar jugadas en la red con más frecuencia. Creemos que es una parte muy importante a desarrollar en el juego que me puede aportar mucho para alcanzar nuestros objetivos.

¿Y por donde pasan sus planes de futuro?

Tras recuperar el ranking en la ATP [Asociación de Tenistas Profesionales] en individual en el segundo torneo que pude jugar tras volver de EEUU y alcanzar mi primera final profesional en dobles, me he fijado como objetivo jugar el circuito profesional y acabar el año 2024 como 500 del ranking ATP. Para ello he cambiado de universidad americana fichando por otra donde he encontrado una mejor oferta que me permite jugar en el circuito profesional con regularidad, algo que antes era imposible. Contar con cualquier apoyo institucional, sin embargo, sería también muy importante para poder afrontar objetivos más ambiciosos.