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Herrera apuesta por Ortuño

La Unión Deportiva alineó por primera vez este curso a dos delanteros puros - Las Palmas acabó con 5 defensas y sin un referente en ataque

Ortuño pelea el balón en medio de dos rivales de la Llagostera.

Ortuño pelea el balón en medio de dos rivales de la Llagostera. LOF

La llegada de Alfredo Ortuño, delantero cedido por el Granada, a la Unión Deportiva Las Palmas en el mercado invernal ha tenido una consecuencia inmediata sobre el sistema de juego. Tras apenas cinco entrenamientos con la elástica amarilla, por primera vez en el presente curso, Herrera apostó en su once inicial por la presencia de dos delantero puros, Araujo y Ortuño, y una variante en la disposición de los jugadores con un planteamiento más cercano al 4-4-2.

Pese a que el técnico relativizó esta modulación en la rueda de prensa posterior al empate con el Llagostera, nunca antes había partido la UD con dos delanteros sobre el terreno de juego. El refuerzo invernal ocupó una posición ofensiva como punta de lanza cuando era el amarillo el que tenía el cuero, para tapar y presionar el flanco derecho del ataque del rival cuando era el Llagostera el que combinaba. La movilidad fue una constante entre los jugadores de carácterísticas ofensivas, con Araujo como referencia en la posición más avanzanda y un Jonathan Viera que partía desde la izquierda pero que gozó de plena libertad de movimientos. Mientras, Vicente Gómez fue el jugador más adelantado del trivote que formó con Hernán y Javi Castellano. De esta manera, el sistema de los amarillos fluctuó del habitual 4-3-2-1 a un claro 4-4-2 con un diamante en el centro del campo durante la primera mitad. Parece evidente que la apuesta del club por la figura de Alfredo Ortuño en el mercado invernal, con una opción de compra -con contrato de larga duranción- al final de la temporada se verá acompañada por su protagonismo sobre el terreno de juego en la segunda vuelta del campeonato. Sin embargo, pocas conclusiones se pueden extraer, más allás de la lucha y el compromiso, sobre el rendimiento del refuerzo tras un partido sin apenas fútbol como consecuenca de la dureza de los elementos en Palamós.

Las varientes tácticas expuestas por el equipo de Paco Herrara no terminaron ahí en su enfrentamiento con el Llagostera. En la segunda mitad, el entrenador reiró del campo a Ortuño e introdujo a Christian Fernández. El lateral se posicionó junto a Marcelo Silva y David García para formar una defensa de cinco jugadores con dos carrileros de amplio recorrido como fueron Dani Castellano y David Simón. Las Palmas ganó seguridad defensiva, especialmente por alto, ante la acometida, a favor de viento, del equipo catalán. Sin embargo, perdió demasiada presencia en el campo rival. Igual qure pasó durante la primera mitad de Medizorroza ante el Alavés, los amarillos cedieron demasiado terreno para acabar con el contragolpe como principal recurso ofensivo. De nuevo, pocas conclusiones se pueden extraer por los condicionantes climáticos del partido. Pero vuelve la sensación, escasa, de que el líder salvó un nuevo punto.

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