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UD Las Palmas La contracrónica (27a jornada)

Las primeras pruebas dan error

Las retoques en ataque no surten efecto y la UD sigue atascada

Sergio Araujo cae ante la presión de Vitolo, Albizua y Carlos Ruiz y la mirada del colegiado.

Sergio Araujo cae ante la presión de Vitolo, Albizua y Carlos Ruiz y la mirada del colegiado. QUIQUE CURBELO

Para volver a los orígenes, para recuperar la fluidez y la autoridad de la primera vuelta, Paco Herrera optó por lo más racional: recuperar mecanismos de aquellos partidos. Por ello Nauzet Alemán jugó más abierto a la derecha, Sergio Araujo y Jonathan Viera -en el rol que entonces ocupaba Momo- coquetearon a menudo con el puesto de extremo zurdo y en la mediapunta había un solar destinado a sorprender al rival. El atasco ofensivo en el que vive la UD Las Palmas en el último mes y medio es evidente y Paco Herrera hizo ligeras modificaciones en su sistema que no surtieron efecto. La tecla tocada no fue la buena, pero el cuerpo técnico comprende que hay un problema y trabaja para repararlo. Y lo normal es que sea una cuestión de poco tiempo encajar las piezas.

Así, el primer intento de ayer no despejó la equis. El retoque más visible fue la posición de Nauzet Alemán. El de Las Mesas lleva varios meses convertido en un delantero más y ayer ejerció de extremo, su demarcación de toda la vida, pero no tuvo su día. Urge una mejor explotación de las bandas para descifrar a las defensas cerradas que pisarán el Gran Canaria y con David Simón doblando todo el tiempo la de ayer parecía una apuesta segura. Pero no fructificó.

El ex del Valladolid buscaba una y otra vez la espalda de Raúl Cámara, pero los envíos en largo que recibía no eran buenos. La UD movía el balón con poca calma y demasiadas imprecisiones en los pases. Y el juego subterráneo del Tenerife, de mucho contacto, hizo el resto para entorpecer la circulación de balón de los amarillos.

Así, pedía Paco Herrera en la previa algo de inventiva en la mediapunta para iluminar el ataque e insistió en Jonathan Viera. El de La Feria mostró más chispa que en otras ocasiones pero estuvo de nuevo tan impetuoso como desacertado. Tenía la instrucción de compaginar con Araujo la ocupación del extremo izquierdo. Así, a ratos el argentino buscaba la espalda de Moyano y en otras ocasiones Jonathan Viera le desafiaba en carrera. Pero la producción era mínima, excepto en un derribo del lateral en el que la UD pidió penalti.

Otra de las consignas era restar presencia en la zona de mediocentros del rival. Vitolo y Cristo Díaz se apoderaron del centro del campo casi sin oposición ya que el equipo amarillo ocupó muy poco esa parcela del campo, solo con apariciones de sus interiores o de sus extremos. Se trata de otra modificación de Paco Herrera para combatir la congestión de jugadores amarillos por el medio en fechas anteriores. Sin embargo, en el partido de ayer eso permitió a Vitolo y Cristo Díaz ayudar una y otra vez a los laterales y centrales sin que nadie aprovechara los espacios que dejaban libres.

Hernán y Culio eran los dos que más responsabilidades tenían de atacar esos espacios y fue el de Zárate quien más problemas generó. Culio, clave en el engranaje del equipo, tuvo su día más negro y confirmó su tendencia descendente en el último tramo del curso. Es el termómetro del equipo. Si no está bien al conjunto le cuesta hacer el juego más fluido.

Ante semejante panorama la defensa de la UD Las Palmas tuvo que recurrir en demasiadas ocasiones al pelotazo para que Araujo se buscara la vida. El argentino se fajó como pudo con los centrales blanquiazules y ganó varias batallas pero no la guerra. Recordaba por momentos el guión del juego a los partidos de inicio de temporada en los que el punta se encontraba demasiado aislado. Destinado a pelear solo contra el mundo, en esta ocasión Araujo no se sacó nada de la chistera, como sí hizo en las primeras jornadas del curso.

Apenas recibió balones en condiciones de generar peligro, solo cuando quedaba media hora para el final y una gran acción suya la remató Simón a las nubes. Así, Araujo encadenó ayer su séptimo partido consecutivo sin marcar un gol, desde el doblete al Zaragoza, superando así su peor racha de la temporada, que estaba en seis encuentros entre noviembre y diciembre. La UD buscó una solución pero sigue teniendo un problema.

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