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40º aniversario del adiós de un ídolo

De Aguilar: "Un líbero de categoría"

"Tonono tenía unas condiciones innatas, era prácticametne imbatible", señala el expresidente de la UD Las Palmas

De Aguilar: "Un líbero de categoría"

De Aguilar: "Un líbero de categoría"

José de Aguilar Hernández, séptimo presidente en la historia de la UD Las Palmas (1982-1984), en la que entró como directivo en 1971, es voz autorizada en cuanto al devenir de la entidad amarilla a lo largo de los años desde su fundación allá por agosto de 1949.

En junio de 1975, De Aguilar Hernández formaba parte de la junta directiva que presidía su antecesor en el cargo, Attilio Ley Duarte (1974-1982), por lo que vivió muy de cerca los acontecimientos que llevaron al óbito de uno de los mejores jugadores en la historia de la entidad, si no el mejor. Además, con posterioridad al fallecimiento de Antonio Afonso Moreno, Tonono, a José De Aguilar le correspondió "el honor de presidir la comisión encargada de confeccionar el programa de los actos a desarrollar en su partido-homenaje póstumo, que se hizo en un encuentro al que invitamos como equipo estrella al Peñarol de Montevideo, uno de los grandes equipos del continente sudamericano".

En referencia al jugador de Tenoya, José de Aguilar no escatima elogios a la hora de enjuiciarle: "Creo que no descubro nada nuevo si digo que fue uno de los grandísimos jugadores que ha dado Gran Canaria. Tenía una técnica extraordinaria, complementada con un concepto severo de la preparación física. Incluso en época de descanso. Era muy normal verle subir a la montaña de Arucas con su característico y muy peculiar paso atlético".

Abunda De Aguilar Hernández en su descripción de Tonono al añadir que "tenía unas condiciones innatas para estar en el sitio oportuno y adelantarse a los rivales. Era prácticamente imbatible en lo que hoy denominamos el uno contra uno".

"Además", prosigue el ex presidente amarillo, "era una chico serio, de carácter, con auténtica categoría de líder dentro del grupo. Eso le llevó a ser internacional, a pesar de que por entonces la UD Las Palmas no se codeaba con los de arriba, como hiciera unos pocos años más tarde, y formó entonces un tándem prácticamente infranqueable con el entonces defensa del Barcelona, Gallego".

José de Aguilar se emociona cuando habla de Tonono. No sólo porque en su memoria evoca recuerdos de tardes gloriosas defendiendo la camisola amarilla, sino porque le tenía "en gran estima como persona. Como jugador era insustituible, pero como persona era un caballero".

"Tal es así", continúa relatando De Aguilar Hernández, "que cuando llegó Pierre Sinibaldi a la UD Las Palmas, decidió prescindir de la figura del líbero, posición en la que Tonono era de lo mejor de Europa, el mejor del momento, y jugar con cuatro defensas en línea. Tonono jamás dijo nada sobre esa decisión, un cambio que aceptó y acató disciplinadamente y sin rechistar, para continuar demostrando su valía como el gran defensa central que era".

El ex presidente amarillo y por entonces directivo, se para un momento en la evocación de sus recuerdos y señala como posible inicio del deterioro de su salud, que posteriormente le llevaría a la muerte, un hecho acaecido en el partido de Copa frente al Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López. "En Tenerife", señala, "tuvo una pequeña herida en la piel de la tibia. Fui testigo presencial de ello, como consecuencia de un cristal, aunque siempre se dijo que fue una moneda, y no quiero utilizar otro término, que le cortó en un lugar donde era muy difícil hacerle unas curas. Insisto en que fui testigo de ello y recuerdo que, sobre una camilla desvencijada, los médicos le atendieron. Los doctores Hernández y Tomé intercambiaron impresiones y decidieron optar por no suturar la herida, habida cuenta de que estaba en un lugar poco carnoso. Al poco tiempo falleció, debido a una enfermedad que fue calificada como anemia aguda amarilla".

De Aguilar señala, finalmente, que "fue un futbolista y una persona ejemplar siempre, que puso su amor a la UD Las Palmas, a su familia y a su ciudad de Arucas, donde residía, por encima de todo y de ahí que no vistiera otros colores que el amarillo de la UD y el rojo de la selección española, aún a pesar de que siempre se dijo que tuvo una importantísima oferta del Real Madrid, sobre lo que únicamente puedo decir que el club blanco se dirigió una vez a la UD Las Palmas por aquellas fechas y sólo dijo que si, en algún momento, la UD iba a disponer algo sobre el futuro de Tonono, Guedes o Germán, les avisaran antes de mover ningún papel. Al final, los tres acabaron siempre de amarillo, para gloria de la UD Las Palmas".

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