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Análisis

La ilusión de Koeman, la ilusión del barcelonismo

La ilusión de Koeman, la ilusión del barcelonismo

La ilusión de Koeman, la ilusión del barcelonismo

En momentos difíciles como el que atraviesa el Barça, siempre es mejor recurrir a alguien que goce de cierta identificación con el club y conozca su particular idiosincrasia. Y en ese sentido, los nombres de Ronald Koeman y Xavi Hernández inspiraban simpatía al barcelonismo por esa condición de haber vestido la camiseta azulgrana y no haber ocultado su sueño de convertirse algún día en técnicos del equipo.

A nadie le cabe duda de que Koeman ha mostrado unas ganas tremendas, incluso diría valentía, para asumir un reto que se presenta difícil. Pero él conoce mejor que nadie el club, su famoso entorno, el fatalismo culé después de una derrota y la euforia tras los éxitos. Está totalmente familiarizado con las emociones de can Barça y su afición. Y eso facilita la integración.

El Koeman que llega al Camp Nou ha experimentado su propia evolución como entrenador, no tendría sentido remontarnos apenas a la etapa del Valencia. Su paso por la Premier y su reciente labor al frente de la selección de Países Bajos le aportan un importante bagaje a tener en cuenta. Con la Oranje se tuvo que enfrentar a una transición bastante compleja con el vacío que suponía la retirada de jugadores como Sneijder, Van Persie, Robben, Kuyt, Van Der Vaart o Huntelaar, agudizado por la ausencia en torneos importantes.

Selección temible

Era una misión complicada sin contar con la continuidad de un trabajo del día a día que te facilita el fútbol de clubs. Pero ha conseguido darle la vuelta. A día de hoy, Holanda es una selección temible, con una buena mezcla de juventud y veteranía, manejando con solvencia diferentes sistemas, no siempre aferrado al 4-3-3, y supliendo la falta de jugadores ofensivos de grandes equipos por una mayor fuerza en el medio campo y en la defensa, juntando a la mejor pareja de centrales del mundo, Virgil van Dijk y Matthijs de Ligt. Países Bajos vuelve a estar en el mapa gracias a un relevo generacional bien gestionado y Koeman tiene gran parte del mérito en ese proceso.

Para él la opción fácil hubiera sido quedarse y disputar el próximo año una Eurocopa con Holanda como una de las selecciones favoritas. Pero ha preferido asumir las riendas del Barcelona consciente de la dificultad del momento, con una goleada contra el Bayern que ha dejado el peor sabor de boca para poner el broche a la temporada.

Pero Koeman tiene a su favor el deseo sincero del barcelonismo de verle triunfar, es una figura que genera consenso. Y el hecho de haber incorporado a Henrik Larsson, alguien que demostró ser un verdadero jugador de equipo en el Barça sin buscar protagonismo, puede ser una ayuda añadida a esa aceptación general.

También su ayudante Alfred Schreuder es un hombre que cuenta con las mejores referencias del Ajax como asistente del equipo que eliminó al Real Madrid en Champions League. Son dos nombres que inspiran confianza.

Koeman llega al Barça plenamente consciente de dónde se ha metido, en un momento de cambios dolorosos, pero transmite aplomo, una cualidad importante en este momento, y, sobre todo, ilusión para afrontar el desafío. Y esa ilusión es la ilusión de todos.

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