Caso Rubiales

La caída de Rubiales culmina un lustro de polémicas

Antes del beso no consentido a Jenni Hermoso, el presidente suspendido de la RFEF ya abanderó un estilo directo, agresivo y polémico en la gestión de sus cargos, bordeando límites que no nunca se deberían pasar

Luis Rubiales.

Luis Rubiales. / EP

Marcos López

Llegó envuelto en el ruido. Y se irá sacudido por una tormenta nunca vista antes en el deporte español. A Luis Rubiales, que fue primero jugador, luego sindicalista (presidió la AFE, Asociación de Fútbolistas Españoles, y después máximo responsable de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF)jamás le gustó la discreción. Abanderó un estilo directo, agresivo y polémico en la gestión de sus cargos, bordeando límites que no nunca se deberían pasar. Y entonces, agarró del cuello a Jenni Hermoso en el podio de Sídney para darle un beso no consentido, poco después de llevarse la mano a los genitales en el palco, sin reparar en dónde estaba. Y, sobre todo, a quién representaba, compartiendo la primera fila con la Reina Letizia y la Infanta Sofía, junto a Gianni Infantino, el presidente de la misma FIFA, que después lo suspendió durante 90 días de su cargo. El sainete que han protagonizado él y su entorno desde entonces -con su madre iniciando una huelga de hambre de dos días, y su tío denunciando sus orgías supuestamente pagadas con dinero público- ha pasmado a España y a medio mundo. Mientras tanto, Rubiales intenta todavía resistir en el cargo.

La destitución de Lopetegui

"No me siento traicionado, pero nos vemos obligados por cómo se han hecho las cosas", admitió el nuevo presidente de la Federación. Asumió el cargo el 18 de mayo de 2018. Y ni dos meses después despedía al seleccionador español antes de su debut en Rusia. Lo nunca visto. Rubiales no aceptó que el Madrid hubiera hecho público el compromiso con el técnico vasco antes de la cita mundialista, provocando un cisma en el grupo con el nombramiento de Fernando Hierro como técnico interino. Era el exdefensa del Madrid quien ejercía el cargo de director deportivo de la Federación, pero ante el escándalo de Lopetegui, se vio obligado a abandonar el traje y ponerse el chándal. Al enterarse del fichaje por el Madrid, el dirigente no accedió a su continuidad, a pesar de que los capitanes del equipo (Ramos, Iniesta y Silva) intentaron frenar la destitución. No fue posible. Entendía el presidente de la Federación que la actuación, tanto del entrenador vasco como del club blanco, era intolerable. "Ha ocurrido sin ninguna información a la RFEF. Me enteré cinco minutos del anuncio, no se pueden hacer así las cosas", denunció indignado Rubiales. "Sé que habrá críticas, pero los valores de la Federación están por encima", precisó entonces.

El pacto (y las comisiones) con Piqué para llevar la Supercopa a Arabia

Todo comenzó en marzo de 2019 cuando Gerard Piqué, jugador del Barça en ese momento y presidente de Kosmos, contacta con Rubiales para buscar una sede de la Supercopa de España en Oriente Medio. Trasladado ese plan a la directiva de la Federación, logra el presidente su aprobación por mayoría absoluta. Tres años después (abril 2022), se denuncia desde Las Rozas que la Federación ha sufrido un ataque informático donde le habían sustraído documentos confidenciales, entre ellos audios privados entre Piqué y el propio Rubiales. Ahí se descubre que se había pactado, según revela 'El Confidencial', una comisión de cuatro millones de euros para Kosmos por abrir la vía de este negocio saudita. Pero Rubiales sostiene que se ha hecho "una gestión clara, limpia, transparente, honesta y, sobre todo, beneficiosa para el fútbol español", subrayando que es "víctima" de "una caza preparada" después de que le hayan sustraído de forma "ilegal" las conversaciones privadas de su móvil.

La pelea permanente con Tebas

Nunca se entendieron el presidente de la RFEF y el presidente de LaLiga. "Para aquellos que decían que era un problema personal entre Javier Tebas y Rubiales, resulta que para Rubiales era su estrategia y su forma de entender las relaciones con el fútbol profesional", tuiteó el presidente de la patronal futbolística esta pasada semana. "Ha sido una constante en esos años, sin conspiraciones ni majaderías, solo buscando la crispación constante", denunció Tebas, quien ya había advertido previamente que debía "reconocer que ha sido muy difícil explicar qué está pasando con Luis Rubiales estos años. Los gestos misóginos, las expresiones soeces, el desastre protocolario y los insultos de este último bochorno mundial no son una sorpresa y tenían antecedentes obvios", afirmó Tebas.

Juan Rubiales, el tío al que despidió

"Luis siempre ha sido un hombre con claro tinte machista, muy arrogante y con actitudes propias de Torrente", denunció el tío del presidente al diario 'El Mundo'. En los primeros años de mandato, Juan era director de gabinete de la Federación, cargo que asumió cuando su sobrino accedió en mayo de 2018. Era su hombre de máxima confianza, con acceso a todos los asuntos federativos, hasta que fue despedido. Un despido que acabó en los tribunales destapando, al mismo tiempo, varias gestiones llenas de polémicas por parte de Luis Rubiales. Denunció, por ejemplo, una fiesta en el chalet de Salobreña que se habría pagado con fondos procedentes de la RFEF en lo que, supuestamente, era una reunión de trabajo de los directivos. "Chico, esta tarde hay una fiesta. He hablado con Nene y va a traer unas chicas. ¡Te has vuelto loco! ¡Tienen 18 y 19 años! ¡Podrían ser tus hijas! Cuando llegan las chicas, yo me encierro en la habitación y él me dice: ‘¿Qué te pasa?’ Y yo le digo: ‘Pues, que no quiero participar de esto’", dijo Juan Rubiales. "Siempre estás así, eres un pesado", fue la respuesta de Luis, siempre según la versión que ha dado su tío. El Juzgado número 3 de Madrid ha considerado procedente el despido de Juan Rubiales, además de dar por probados los métodos que utilizó para desacreditar al presidente de la RFEF.

El presunto espionaje a David Aganzo

La batalla por el poder en el fútbol español no se ha limitado al pulso entre Rubiales y Tebas. También ha afectado a la AFE, un organismo que presidió durante siete años (2010-2017), que denunció un espionaje por parte de la Federación. Un pulso que también acabó en los tribunales cuando el ente federativo filtró unos audios de una reunión con dirigentes de la AFE y LaLiga. En todo momento, la entidad que preside Luis Rubiales negó ese presunto espionaje y lo atribuyó a un intento de desprestigiar la figura del presidente. Tras lo ocurrido en Sídney, el comunicado oficial de la AFE que preside David Aganzo fue uno de los más duros. "Tras el esperpento protagonizado, Luis Rubiales no debe seguir estando ni un minuto más al frente de la RFEF. Nos parece vergonzoso que, nuevamente, haya intentado justificar su lamentable actitud poniendo en el foco a nuestra compañera Jennifer Hermoso, que fue la única y auténtica víctima del deleznable episodio protagonizado por Luis Rubiales tras la final de la Copa Mundial Femenina. Jennifer fue quien se encontró en una posición de debilidad ante un superior que increíblemente ha querido presentarse como la víctima con sus explicaciones en la Asamblea", argumentó la AFE.

El beso que provocó la caída

No detectó Rubiales "una posición de dominio" en su "pico", así lo definió desde el primer momento, a Jenni Hermoso tras conquistar la selección española femenina el Mundial en Sídney. En aquel discurso, que duró casi media hora, ante la Asamblea exprés, el presidente de la Federación llegó a decir que fue ella quien lo "subió en brazos" y lo "acercó a su cuerpo", lo que desató la indignación de la FIFA, que se había mostrado prudente en los primeros días posteriores al escándalo. Abrió un expediente disciplinario informativo al dirigente. Pero horas más tarde de ese incendiario mensaje llegó la suspensión de Rubiales por 90 días, irritada como quedó por la explicación que había dado éste sobre ese beso. "Nos abrazamos y le dije que se olvidara del penalti. Ella me dijo: ‘Eres un crack’. Y yo le dije:‘¿Un piquito?’ Y ella me dijo: ‘Vale’", afirmó el dirigente. En ningún momento de esa larga exposición, en la que proclamó hasta en cinco ocasiones que no iba a dimitir, pidió Rubiales un perdón sin paliativos como sí hizo, en cambio, con su gesto de llevarse la mano a sus genitales. Ahí sí ofreció sus disculpas a la Reina Letizia y la Infanta Sofía, al tiempo que denunciaba que se estaba "ejecutando un asesinato social", que se le estaba "intentando matar". "A algunos poderosos les va a molestar que yo esté aquí", subrayó con vehemencia el presidente de la Federación, quien usó la presencia de sus tres hijas en la sala para lanzar otro alegato, aplaudido con vehemencia por Luis de la Fuente, seleccionador masculino, y Jorge Vilda, el técnico campeón del mundo femenino. "A mis hijas le digo que tienen que aprender una lección, que es la dignidad. Vosotras si sois feministas y no el falso feminismo que hay por ahí. A ellos no les importan las personas, están preparando una ejecución", sentenció Rubiales.