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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista a Nuria Menéndez del Llano

"No hay medio ambiente sin naturaleza y sin animales"

"Hay que endurecer las penas contra el maltrato animal, pues hoy puedes hacer todo tipo de torturas y lo máximo son 18 meses de prisión, pero también hay que empezar a aplicar con dureza las existentes y enviar al maltratador a la cárcel", sostiene la directora del observatorio de justicia y defensa animal

"No hay medio ambiente sin naturaleza y sin animales"

Enseña una frase de Victor Hugo que cita de memoria: "Primero fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales". Nuria Menéndez de Llano Rodríguez es la abogada que promovió y consiguió que, este mes, todos los diputados del Congreso aprobaran por unanimidad -una rareza política- iniciar una reforma del Código Civil para que los animales pasaran a considerarse jurídicamente seres vivos y 'sintientes' en vez de cosas, bienes muebles. Cuando la reforma entre en vigor, previsiblemente a mediados de 2018, los dueños tendrán la posibilidad de reclamar indemnizaciones por los daños causados a sus mascotas; tampoco los animales podrán incluirse dentro de un embargo ni considerarse meros objetos en los litigios por divorcio. Así, los jueces tendrán que velar por el bienestar de la mascota a la hora de decidir a quién adjudicarla y, en su caso, establecer turnos para una especie de custodia compartida. Menéndez de Llano es la directora del Observatorio Justicia y Defensa Animal y miembro de la Comisión de Derecho Animal.

Esta reforma, ¿cómo la calificaría?

Es un cambio histórico, aunque me da un poco de apuro decirlo. Llevamos desde el siglo XIX con una legislación que reflejaba las necesidades de una sociedad agraria, cuando las relaciones con los animales eran de mero aprovechamiento. Pero las sociedades se han hecho más complejas, las relaciones con los animales han evolucionado, el ser humano se ha hecho más sensible. A medida que el bienestar en general de los humanos ha aumentado también hemos trasladado ese bienestar al resto de animales.

¿Cuánto va a cambiar la vida de las mascotas y de sus propietarios en España con esta reforma?

Es difícil saber hasta qué punto y qué trascendencia va a tener. Seguramente será más grande de la que se imagina ahora. La trascendencia se va a ir fabricando día a día, con cada resolución judicial.

Hay quien considera que, con respecto al derecho de los animales, no se puede otorgar algo a quien no puede recibirlo ni tiene libertad para ejercerlo.

Bueno, eso se puede decir también de los menores o de las personas incapaces. El derecho regula la protección de un ser en situación de vulnerabilidad. Una persona en estado vegetativo no puede ir a votar. ¿Eso quiere decir que no tiene derechos? No. ¿Eso quiere decir que no esté protegido? No. ¿Eso quiere decir que no tiene dignidad? No. El derecho tiene que dar un ámbito normativo para proteger a los seres en situaciones de vulnerabilidad. Los animales lo son porque, directa o indirectamente, dependen del ser humano. Hasta los animales salvajes dependen del ser humano porque se les caza, porque se destruye su hábitat natural. Nuestra Constitución establece el deber de proteger el medio ambiente y no hay medio ambiente sin naturaleza y sin animales.

De esta normativa se desprende que si los animales son seres que sienten y los toros de lidia son animales, parece que las corridas de toros ya no encajan en el Código Civil.

Está usted cogiendo todos los tópicos del Pacma (el Partido Animalista). Yo se lo explico. El reconocimiento de los animales como seres sintientes es general, aplicable a todo animal. A los toros, las vacas, los cerdos, las gallinas y los loros. Y si eso es así, ¿qué pasa con los toros? ¿Y los mataderos se van a cerrar? Pues no. Porque el Código Civil no regula espectáculos públicos ni regula si hay habilitación legal para sacrificar animales en un matadero, eso son otros sectores del ordenamiento. Y si otros sectores del ordenamiento lo consideran legal, seguirá siéndolo. Otra cosa es que dicte, o no, una norma administrativa que diga que todo espectáculo en el que se haga sufrir o se dañe a un animal se declara ilegal. En ese momento quedarán abolidas las corridas en nuestro país.

Ya que habla del Partido Animalista. ¿Usted es animalista como ellos?

Soy animalista, sí. Pero, además de animalista, soy abogada y tengo un sentido práctico de las cosas. Entiendo que las aspiraciones políticas de los partidos animalistas sean de máximos, que tengan que ir siempre más allá que el resto de partidos, ése es su hueco. Entiendo que no estén dando palmas con las orejas con lo que se consigue, sobre todo cuando no lo consiguen ellos, pero a mí cuando me hablan de prohibir todos los espectáculos con animales o dicen que vamos a cerrar los mataderos o a prohibir que se vendan animales, yo les pregunto: ¿y qué más? Eso es una carta a los Reyes Magos que no tiene ninguna virtualidad práctica ahora y en cien años tampoco.

El filósofo Gustavo Bueno Sánchez, al hilo de la reforma del Código Civil, se preguntaba si no estábamos acercándonos al franciscanismo, que si íbamos a tener que andar con cuidado de no pisar al hermano grillo o a la hermana pulga.

No sé qué decir a eso. Podría decir muchas cosas. Estoy acostumbrada a que trivialicen el derecho animal y la relación con los animales. Yo también podría trivializar sobre las profesiones ajenas. No lo voy a hacer. Entiendo que no todo el mundo tiene la sensibilidad o la cultura en el ámbito de los estudios animales que tengo yo y los respeto, no voy a criticar. Cuando oigo esas críticas eso me refuerza en que es necesario nuestro trabajo y en que ningún movimiento social ha conseguido sus derechos fácilmente. Siempre ha habido una reacción de conservar el status quo. Y en este caso casi más. Aquí hay muchos intereses económicos y de otra índole. Con nuestras iniciativas, lo que se está humanizando es a las personas.

¿Y estamos humanizando a los animales? Vemos a los osos como ositos de peluche, por ejemplo. ¿Es el mundo Disney?

Eso es maltrato.

¿Cómo?

No sé si se refiere a la falta de respeto a los animales salvajes. A hacerse selfies con los animales salvajes. Eso es cosificación. Ahí se llega a través de una trivialización de la defensa de los animales. Un defensor de los animales no puede cosificarlos. Jamás se acercaría a un animal salvaje, jamás entraría en su territorio a molestarle y a hacerse un selfie con él. Eso es otra forma de maltrato. No está tan socialmente condenada como dar un palo a un perro, pero es un maltrato indirecto, una cosificación.

Matarlo a besos, digamos.

Desnaturalizarlo. Respetar a los animales es entender la naturaleza y sus necesidades biológicas. Desde hace miles de años hemos domesticado a determinados animales y ellos forman parte de nuestro mundo, no pueden vivir sin nosotros. Pero hay que ser conscientes del respeto que debemos a los animales a los que no queremos domesticar. No queremos que intervenga el hombre en su forma de vida. Esto que digo precisamente rompe el tópico que nos quieren endosar, el sambenito de que somos Disney, Bambi o peluchistas.

Pero sí que hay humanos que quieren tanto a su perro que lo lleva en carricoche de bebé.

Eso no sé en qué película norteamericana saldrá.

Lo he visto.

Yo, que te tenido siempre animales, cuando los tratas bien llegan a alcanzar una vida longeva y empiezan a tener problemas en articulaciones. Yo a mi perra, cuando no podía moverse, la he sacado en un carrito para que tomara un poco el aire o para llevarla a casa de mi madre. A mí eso no me parece mal. Ahora, los lacitos sinceramente no me gustan. Ni lo entiendo como una conducta de amor a los animales. Eso es más bien cosificarlos. Es hacer de ellos un objeto de exhibición. Como si te compras un bolso y lo exhibes. Los animales tienen que ser animales, tienen que comportarse como animales y tienen que ser respetados como animales. El respeto está en no trasladarle tu frustración o tus necesidades al animal.

En no convertirlo en tu hijo.

Ni en tu hijo ni en tu víctima.

¿Ha prendido en la sociedad la defensa de los animales?

Es creciente e imparable. Una muestra de ello es esto, que esta semana hemos visto unanimidad en el Congreso de los diputados. Y es muy difícil que se pongan de acuerdo todos los grupos.

Hay quien opina que existen otras cosas más urgentes sobre las que legislar que las mascotas.

Lo entiendo. Cuando sale adelante alguna reivindicación siempre aparece alguien que te dice que hay algo más importante. Antes que conseguir carriles bici, dicen, pues vamos a ver si hay sillas de ruedas para quien lo necesite en el hospital. Pero hasta ahora poco dinero público se está invirtiendo en el tema de los animales. No se está despilfarrando dinero precisamente en esta causa, que está totalmente carente de recursos públicos. No sé si otros colectivos que critican esto pueden decir lo mismo, si cobran o no ayudas públicas. No entiendo que nos vengan a criticar como si estuviéramos robando dinero público.

¿En qué se deberían emplear esos fondos, si llegaran?

En medidas de sensibilización, de formación en derecho animal. No existe formación en derecho animal, en las facultades no se estudia. Si tú quieres formarte en la aplicación de esta rama tienes que estudiar por tu cuenta. Yo estoy haciendo una tesis doctoral en este ámbito.

¿Sobre?

Sobre la reforma constitucional.

¿Hay que meter la protección de los animales en la Constitución?

Sí, eso ya está en la de muchos países. Trasladar el principio 13 del tratado de funcionamiento de la Unión Europea. En España hay protección indirecta, un mandato de protección y de respeto a la naturaleza y del medio ambiente en la Constitución, pero no específicamente a los animales. Es imprescindible para seguir avanzando.

¿Considera usted que hay que endurecer las penas por maltrato animal?

La pena más alta son 18 meses. Puedes hacer todo tipo de torturas y ensañarte todo lo que tú quieres con un animal y la pena más alta que te van a poner son dieciocho meses. Hay que endurecerlas, pero también hay que empezar a aplicar con dureza las que están ya. Tenemos contabilizados cinco maltratadores de animales que han ingresado en prisión en España en los últimos dos o tres años. Cinco. ¿Eso quiere decir que el resto de los casos, que son miles, que se juzgaron y que se condenaron, no deberían haber ido a prisión? No. Podrían haber ido a prisión. El juez tiene la potestad de decidir si lo envían a prisión o no.

Me dice que los jueces no lo ven tan delito el maltrato animal.

Digo que dentro del Poder Judicial, como son sociedad, también son seres humanos y están en este mundo, los hay más sensibles y los hay menos sensibles. Sé que a la gente no le gusta este paralelismo, pero con el maltrato a las mujeres pasa lo mismo. Hasta hace dos días ibas a una Comisaría a denunciar y te decían que si no te lo podías arreglar tú en tu casa con la parienta o con el pariente. Y en los Juzgados, lo mismo. Pero para que hubiese esa sensibilización, ¿qué hizo falta? Hizo falta invertir recursos públicos en formación. Han recibido formación todos los policías de este país, hay Juzgados especializados y eso a base de dinero público. No se ha generado esa sensibilización y esa mejor aplicación del derecho por generación espontánea. Eso ha exigido recursos públicos. ¿Por qué? Pues porque los colectivos de defensa de las mujeres, en este caso el l obby feminista, han presionado y han conseguido eso. Lo más loable del mundo. Con los animales pasa lo mismo. Si no avanzamos en formación de derecho animal estamos en unas tasas ínfimas de aplicación de condenas a prisión a los maltratadores.

Esta reforma del Código Civil abre la puerta a cobrar daños morales por la pérdida de un animal. No sólo de mascotas. ¿Un pastor podría reclamar daños morales por la pérdida de las ovejas que le mató el lobo?

Los daños morales tienen que ver con la relación de afectividad y de convivencia con un animal. Salvo que duerma con la oveja, y entraríamos ya en un delito de zoofilia, que no creo que le vaya a compensar. A lo mejor los defensores de los animales podemos pedir daños morales por la sangría que están haciendo con los lobos en España. Mire, esa es una vía que se puede explorar?

¿Sobre eso qué opina?

Que es vergonzoso. Lo que está pasando aquí con los lobos no pasa en ningún país del mundo. Partimos de una ignorancia supina. Hasta donde yo sé, los lobos son especies apicales, se autorregulan. Si no tienen condiciones para poder reproducirse, no se reproducen. Sólo se reproducen las parejas alfa. El resto, no. Si esto es así, si esto es una evidencia científica, por qué estamos matando lobos.

Entonces, ¿sobran los controles?

Estas matanzas son a demanda del colectivo ganadero. Esto es así, lo sabe cualquiera. Es una demanda política que tiene su retribución en votos. Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Y lo que se está haciendo aquí no es ni ético ni deseable. Y el daño lo están haciendo a toda España, porque el medio ambiente y la naturaleza no le pertenecen ni a un colectivo ni a unos políticos concretos, nos pertenecen a todos, y las generaciones futuras seguramente no verán lobos.

Pero los ganaderos dicen que el lobo es incompatible con su actividad.

Los ganaderos defienden sus intereses y tienen sus medios, que lo están haciendo muy bien, pero ni yo ni el resto de la sociedad es ganadera y los políticos no tienen que defender los intereses de los ganaderos. Tienen que defender el interés general, el medio ambiente, la protección de la naturaleza y el derecho a que nuestra naturaleza no sea un prao pintao de verde, sino un hábitat rico, diverso y con especies como el lobo o el oso que son emblemáticas y que están en claro retroceso. Eso es así. No lo digo yo. De esto hay que informarse, hay que leer estudios, escuchar a los expertos, irse a congresos, a conferencias, comprarse libros. No es ir a decir la charranada del día en el bareto.

Usted cree entonces que si dejásemos a la población de lobos en paz?

No, no, no lo creo yo. Lo dicen los expertos. Y tenemos grandes expertos además en grandes carnívoros.

¿Y cómo solucionar ese conflicto?

Ése es otro problema. Ahí es donde tendría que estar la altura política de nuestros representantes. Crear vínculos y encuentros y diálogo y buscar soluciones. Mientras la solución sea dar satisfacción momentánea y errónea, a mi juicio, a un colectivo en concreto y se deje de lado el resto, para mí eso no es una solución.

Y en el caso del jabalí, que no se autorregula, ¿qué hacemos?

Es que el que regula la población de jabalíes y de otras especies es el lobo. Si matamos al depredador, y lo matamos porque le molesta al sector ganadero, y acabamos con los depredadores naturales de los ungulados salvajes habrá proliferación de jabalíes.

Entonces usted relaciona: menos lobos más jabalíes.

Yo no, lo hace la ciencia. En eso se están desgañitando hace años los científicos.

Entonces más jabalíes porque hay menos lobos.

Por supuesto. Los depredadores naturales, si no hubiera intervención humana, de ungulados, desde cabras a ciervos y jabalíes, son los grandes carnívoros, el lobo en concreto. Si haces así y salen cinco lobos, como dicen los ganaderos, ¿por qué hay exceso de población de jabalíes? Eso es una evidencia científica, no hay interpretaciones que valgan. Nuestros representantes públicos tienen de defender nuestros intereses, lo que yo y otros miles de personas pensamos. Los representantes del interés general no pueden estar comportándose como lobistas de determinados intereses. Eso no puede ser.

¿Intereses de los ganaderos?

Hay gente que le molesta todo. El zorro, pum. Las palomas, pum. Los lobos, los osos, pum. ¿Pero de qué me está hablando? ¿Pero esto qué es? ¿En qué país estamos viviendo?

Pero los ganaderos argumentan que también tienen que tener facilidades para desarrollar su actividad.

¿A esa gente quién le obliga a tener una ganadería? Parece que nos están investigando la cura contra el cáncer. Si es su forma de vida, la han elegido ellos. Perdone, si usted se dedica a eso, tendrá sus riesgos que asumir. Si no, que se dedique a otra profesión. Ahí no veo el problema. No necesitamos a los ganaderos para vivir.

Pero sí para conservar el paisaje, ¿no?

No. A mí eso de los fabricantes del paisaje... El paisaje se fabrica solo. Es más, cuando no tocamos en él es cuando se mantiene de forma natural.

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