Carnaval 2023: Ellas se quitan la máscara

Carnaval con nombre de mujer

El documental ‘Tras la Máscara’ analiza el papel de la mujer en la fiesta por excelencia de Canarias y reflexiona sobre la flexibilización del colectivo | Revela la historia de las referentes de las carnestolendas

Sandra Ramos. Relaciones públicas de Mamelucos y exdirectora de Marchilongas.

Sandra Ramos. Relaciones públicas de Mamelucos y exdirectora de Marchilongas. / María Plasencia

Ellas tienen su hueco. No lo buscan porque siempre han estado. Fueron ellas las que dieron las primeras puntadas de disfraces, disfraces y más disfraces durante años, antes de que los bazares y la gomaespuma dieran un vuelco a la confección de la fiesta en la calle. Fueron ellas las que quisieron formar parte del Carnaval, las que se sumaron a grupos y tareas de forma natural. Ellas fueron las que crearon colectivos, fantasías y un sinfín de diferentes formas de hacer Carnaval. Algunas veces con oposición y con críticas, pero la mayoría de ellas lo hizo en silencio. Sin alardes, sin medallas, sin reconocimiento. Así han estado miles de mujeres durante años en la fiesta más reconocida de Canarias: Tras la máscara.

Carmen Machín. Directora y fundadora de Woman Batuka.

Carmen Machín. Directora y fundadora de Woman Batuka.

Descubrirlas fue durante mucho tiempo solo una cuestión de mantener la mente abierta. Y los ojos que no se cubrieron de las vendas impuestas por una sociedad en la que el hombre lidera y es protagonista, hallaron escondidas a una multitud de almas arrimando el hombro para hacer de las carnestolendas la fiesta que es hoy. Pero eran pocas esas miradas, solo destacables cuando algún éxito salpicaba la actualidad carnavalera con nombre de mujer. Hasta que en la mente inquieta de Raquel García se activó un interruptor: ¿por qué se habla de padres del Carnaval? ¿Dónde están las madres?

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Alicia Benítez. Directora de la murga Traviesas. / María Plasencia

Y así nació la idea de un documental que ahonda en el papel de la mujer en la fiesta, de la igualdad de género en el Carnaval, de los nombres propios en femenino que en todo el territorio autonómico han empujado cada rincón de fantasía. La propia Raquel García es uno de ellos, directora de murgas compuestas por mujeres y letrista del colectivo, ha sido referente carnavalero, pero lejos de ese mérito y en un ejercicio de sororidad, planteó un debate a gran escala.

¿Cómo? Con la producción de una docuserie, dividida en tres capítulos emitidos en Televisión Canaria, en los que compartir con el espectador la historia de la mujer en la fiesta, en los que destapar las experiencias de todas aquellas que en algún momento han tenido que luchar por hacerse un hueco en la fiesta y en los que descubrir por qué, aunque las mujeres están en el Carnaval, no se les reconoce.

sandra ramos

Asun Várela. Animó a Manuel Hermoso, su marido, a dar locales a los grupos. / María Plasencia

La historia

Bajo el nombre de Tras la Máscara, este proyecto audiovisual llama la atención desde sus primeros segundos. «Piense en un referente del Carnaval». «Ese mismo ejercicio lo hice conmigo misma y con todas las personas con las que fui hablando cuando empezó a rondarme la idea en la cabeza, de dentro y de fuera del Carnaval», explica García.

De hecho, las primeras sesiones de rodaje de este proyecto fueron una macroencuesta a diferentes nombres propios del Carnaval. ¿El resultado? Muchos más hombres entre los referentes y pocas, muy pocas mujeres. De hecho, incluso al preguntar por esas personas de relevancia entre las reinas del Carnaval, no salen sus nombres, sino sus diseñadores o alguna particularidad de sus fantasías. Pero ellas, las soberanas, estaban ahí. Están ahí.

Relaciones públicas de Mamelucos y exdirectora de Marchilongas.

Elena Méndez. Exdirectora de la murga Salamandras. / María Plasencia

De forma paralela a este ejercicio, empezó una ardua tarea de documentación. De buscar datos e información acerca de esas mujeres que empujaron a Don Carnal un poquito más en Canarias. «Se hizo todo a través de contactos y más llamadas, hablando con unos y otros en todas las Islas, porque casi no hay archivo», admite la directora de Tras la Máscara. Por eso, un equipo de profesionales, entre los que se incluyen algunos vinculados a la fiesta, empezaron una ronda de llamadas, uno a uno a los grupos que conforman el Carnaval de Canarias.

Los datos

La incorporación de la Universidad de La Laguna (ULL) a esta investigación ha sido crucial para hallar algunos resultados en forma de cifras: De las 16.645 personas que componen los grupos del Carnaval de Canarias, algo más de 10.000 son mujeres. Por colectivos, la mayoría de ellas se concentra en las comparsas, con alrededor de 5.000 frente a poco más de 3.000 varones. Además, a pesar de que el 75% de los cuerpos de baile son mujeres, solo tres de cada diez responsables de las coreografías son mujeres, una cifra que se eleva al 90% en el caso de las agrupaciones coreográficas, en las que además también hay mayor presencia femenina, como ocurre también con las murgas infantiles.

Diseñadora de candidatas a Reina en El Hierro.

Layla Abokhriss. Fundadora y directora de la Chichimurga. / María Plasencia

Ahora bien, el sector en el que más presencia tienen es en el de la costura: el 88% de las personas que confeccionan disfraces son mujeres, una cifra que contrasta con el diseño, ya que ocho de cada diez responsables de fantasías son hombres. Eso sí, en cuanto a los colectivos hay más o menos cifras similares: de los 223 grupos de Carnaval, 155 son mixtos, mientras que 32 son mayoritariamente femeninos y otros 37 masculinos.

Lo llamativo está en los puestos de responsabilidad: el 6% de los grupos de mujeres tienen un presidente hombre y solo en dos casos ocurre al revés. ¿Y la dirección? Pues casi que cada mochuelo a su olivo, ya que ellos dirigen en los masculinos y ellas en los femeninos, aunque hay excepciones: las murgas Chismosos, de Gran Canaria, e Intoxicados, de Lanzarote, tienen una directora al frente.

asun várela

Carmen Merry. Responsable de las comparsas de Los Llanos de Aridane. / María Plasencia

En primera persona

Pero más allá de números, las protagonistas de esa historia son ellas, las mujeres que han forjado la historia de las carnestolendas casi sin pretenderlo. Relatos a veces compartidos, con similitudes tales que parecieran escritas por la misma pluma. O dicho en modo carnavalero, dibujadas por el mismo diseñador. Y justamente de entre esas personas con centenares de bocetos y fantasías a sus espaldas también hay mujeres. En Tenerife, es Isabel Coello la referencia. Responsable de muchos de los trajes ganadores del cetro en la capital chicharrera, su nombre apenas es reconocido más allá del sector.

De las más de 16.000 personas que componen los grupos carnavaleros de todas las Islas Canarias, más de 10.000 son mujeres y la mitad de ellas está en una comparsa

Coello es la única mujer de la fiesta santacrucera, junto a la primera reina, Onagra Lorenzo, que tiene una calle en la ciudad. Poco reconocimiento para quien, entre otros méritos, fue responsable de incorporar a las fantasías unos tocados que desafían hasta la gravedad. Tras ella llegaron otras como Expedita Hernández, María Díaz o Carolina Hernández, rostros que han formado parte de Tras la Máscara para contar cómo viven en un colectivo en el que ellos tienen mayor protagonismo.

Animó a Manuel Hermoso, su marido, a dar locales a los grupos.

Dácil Betancort. Fundadora de las murgas Tramposas y Melindiosas. / María Plasencia

Similar es el caso de Mary Patrón, veterana del diseño y la confección en diferentes carnavales de Gran Canaria y que cuenta en su haber con hasta 15 títulos de Gran Dama. De la misma manera que de sus manos, guiadas primero por su madre, salen trajes de cetro, de su boca se dibuja con humildad un discurso de naturalidad: «Lo hago porque me gusta, aguanto porque me apasiona», cuenta a sus 80 años ante la cámara.

Entre agujas e hilo

Para dar forma a las ideas de estas mujeres y otros muchos hombres se hace impepinable la costura, una tarea que está íntimamente ligada a la figura femenina. La mayor parte de las responsables de confeccionar los disfraces de candidatas y de grupos de los carnavales del Archipiélago han sido y son mujeres: Mary Falcón y Victoria Carrillo (de Mamelucos y Marchilongas en Tenerife) o Mary Carballo en El Hierro son solo algunos de los nombres propios de la artesanía de la tela, responsables de las creaciones que forman parte de las principales particularidades del Carnaval canario. También destaca la presencia femenina entre los colectivos infantiles, grupos que tradicionalmente han estado gestionados por mujeres, capaces de organizar a unos cuantos pequeños y pequeñas para no solo sumarse a la fiesta por excelencia sino como una auténtica labor social.

dulce maría gonzález

Mary Carballo, Diseñadora de candidatas a Reina en El Hierro. / María Plasencia

¿Qué sería de El Cardonal sin María García o de los barrios de María Jiménez sin Águeda Perdomo y de El Cabo sin Ángeles González? Tres nombres propios que fácil se reconocen entre las murgas infantiles pero poco más allá.

Pero al final fueron ellas las que de forma desinteresada sacaron adelante a Bambas, Sofocados y El Cabito. Y estos son nombres que sí que suenan más que sus propias fundadoras, representadas en el documental por el testimonio de esta última.

La sexualización de las féminas en los carteles, los contenidos de las letras de las murgas y los escasos reconocimientos públicos, escollos de cara a la igualdad

Y es que esa labor social de la fiesta es otra de las cuestiones que trata este documental. No es solo historias de Carnaval, es cómo han incidido en la sociedad a lo largo de los años y cómo pueden seguir haciéndolo. Por eso, además de los rostros ahora populares de la fiesta, se unen ante la cámara profesionales de diferentes ámbitos que analizan con otra perspectiva la presencia de la mujer en las carnestolendas. Tanto desde el impacto económico como de la gestión, justo con mujeres que fueron concejalas de Fiestas como Maribel Oñate en Santa Cruz de Tenerife o Isabel García Bolta en Las Palmas de Gran Canaria. Pero también desde el punto de vista sociológico y psicológico, con la participación de periodistas, psicólogas y trabajadores sociales. Y de la historia, gracias a una de las primeras manos derechas de Raquel García en este proyecto, Ramón Guimerá.

Ángeles González. Presidenta de la murga infantil El Cabito.

Ángeles González. Presidenta de la murga infantil El Cabito.

Igualdad

Con una visión feminista «pero evitando el enfrentamiento o la batalla», según Raquel García, en Tras la Máscara juega un papel importante la perspectiva de género. Desde la simple presencia de féminas en colectivos de primera plana a la relevancia de los mensajes que se lanzan desde el Carnaval. En ese sentido, tal y como destaca la técnico en Igualdad Nerea López, destacan por un lado la sexualización de las mujeres en los carteles de la fiestas de diferentes municipios de las Islas.

«Las letras de las murgas también son relevantes a la hora de trasladar un mensaje inclusivo y con perspectiva de género», añade, aunque hay que puntualizar que no se trata solo de una letra que defienda la igualdad en sí sino la forma en la que se escribe. ¿Tendrá que ver el hecho de la escasa presencia de letristas mujeres en el Carnaval? Es una pregunta que cabría hacerse, pero lo cierto es que muchas veces ni siquiera desde las propias murgas son conscientes de esa relevancia.

Dulce María González. Autora de varios libros de historia de la Ni Fú - Ni Fá.

Dulce María González. Autora de varios libros de historia de la Ni Fú - Ni Fá.

Y ello a pesar de que durante los primeros años de las formaciones femeninas, estos grupos se convirtieron en un revulsivo para todas aquellas que buscaban un entorno propio en una sociedad en la que poco tenían que decir. Empezaron a sentir que formaban parte de algo y encontraron su propio espacio. Y es que, como dice Vicki López, presidenta de Valkirias y psicóloga, «el Carnaval también es una cuestión de salud mental».