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Cuatro parques eólicos encuentran una vía alternativa para instalarse

El Gobierno bendice hoy los proyectos que tramitó el Comité de Inversiones Estratégicas

El presidente de la Cotmac, Domingo Berriel, atiende a las explicaciones de Francisca Luengo en una imagen de archivo.

El presidente de la Cotmac, Domingo Berriel, atiende a las explicaciones de Francisca Luengo en una imagen de archivo. LP / DLP

La energía eólica ha hallado una vía de entrada rápida en las Islas al margen del concurso de 2008. El decreto impulsado por la Consejería de Empleo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias para adjudidicar potencia mediante la mera autorización administrativa, conjugado con el Comité de Inversiones Estratégicas se perfila como la fórmula mágica. El Consejo de Gobierno aprueba hoy cuatro parques que se instalarán en el municipio de Agüimes y que suman un total de 11,6 megavatios.

Si llegan a buen puerto, habrá que echar de menos este comité ideado por Paulino Rivero en el final de este mandato. Denostado por la clase empresarial y el PP, ni siquiera cuenta con el apoyo del que se perfila como nuevo presidente de Canarias, Fernando Clavijo, que no lo considera "transparente". No es que estas opiniones carezcan de sustento lógico, solo anticipan las seguras quejas de quienes vean que sus inversiones no merecen el calificativo de estratégicas, pero si los proyectos de Montaña Perros (2,3 megavatios), Doramas (2,3), Triquivijate (4,7) y La Vaquería (2,3) se hacen realidad, estarán dando una pista de por dónde caminar para conseguir atenuar la práctica total dependencia del petróleo para generar energía eléctrica en las Islas.

A tiempo de la retribución

El Grupo de Empresas Lanzagorta, que comenzó a trabajar en estos parques desde que la consejera de Industria del Ejecutivo canario, Francisca Luengo, anunció que se daba carpetazo a los concursos, podrá incluso llegar a la retribución específica de los 86 euros por megavatio hora. La orden ministerial que abrirá el cupo para la inscripción está en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y se espera que entre en vigor antes del final de junio.

La diferencia de estos parques con los del concurso estriba en que aquellos obtuvieron el visto bueno antes de que el planeamiento insular para cuestiones energéticas estuviera definido. El suelo donde se ubicarán cuenta con memoria ambiental, lo que reduce los trámites notablemente, del mismo modo que lo hace la Ley de Armonización.

Hasta la fecha, la simple respuesta al informe de alcance y contenido, las pautas que la Administración marca sobre los extremos que debe satisfacer el informe de impacto ambiental, llegaba a tardar hasta un año y medio cuando el plazo marcado era de cuatro meses.

"No se trata de atacar a la Administración, sino de demandar más medios, porque muchas veces los técnicos tienen que atender demasiados proyectos distintos en los que tienen que valorar muchas cosas", afirmó ayer el presidente de la Asociación Canaria de Energías Renovables (ACER), Enrique Rodríguez de Azero.

No obstante, mostró su "sorpresa" por que la Cotmac del miércoles volviera a poner la proa a cuatro parques eólicos. "Esperábamos que la consideración de interés general sirviera para algo, pero estamos descubriendo que no nos está llevando al éxito de instalar más megavatios", lamentó.

Rodríguez de Azero recordó que se trata de una tecnología que "prácticamente no afecta al territorio, no contamina y recuperar el territorio cuando la vida útil de los aerogeneradores termina resulta sencillo y económico". El presidente de ACER se quejó de los plazos "exageradamente largos" que han de cubrir las tramitaciones.

Tanto, que siete años después de obtener la adjudicación de potencia, aún se pide documentación a los promotores y a discreción, ya que existen parques "en la misma zona y mientras a uno se le exige un censo de aves", al que está al lado, no.

El objetivo de la Consejería de Industria era terminar la legislatura dando un impulso a la energía eólica en las Islas. Sin embargo, los órganos medioambientales se mostraron rígidos en la aplicación de las normas para evitar críticas de los nuevos responsables que las urnas determinen el domingo. Las grandes perdedoras de este tira y afloja fueron las renovables.

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