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Nuevo varapalo al sector turístico

TUI cambia Canarias por Grecia y Turquía

El turoperador amplía la suspensión de vuelos a las Islas hasta el 4 de agosto y anuncia más conexiones con los países competidores

Un avión del turoperador TUI en uno de los aeropuertos de Canarias. EFE

La decisión del Reino Unido de someter a cuarentena a quienes regresen de sus vacaciones en Canarias no solo tendrá consecuencias inmediatas en la economía regional, sino también a medio y largo plazo. Este es precisamente el mayor temor de las empresas del sector turístico, que están sufriendo un aluvión de cancelaciones también para los meses de otoño e invierno, los de la temporada alta en el Archipiélago. Una avalancha de cancelaciones de la que ya se están beneficiando los países competidores del Mediterráneo, fundamentalmente Grecia y Turquía, adonde el gigante TUI, el mayor turoperador mundial, está tratando de desviar a todos esos turistas que están cancelando sus vacaciones en las Islas. Por un lado, TUI ha criticado abiertamente la decisión del Gabinete de Boris Johnson, pero, por otro, ha reorganizado de inmediato su programación de vuelos para mantener a tantos clientes como le sea posible, lo que incluye la suspensión de su oferta a Canarias hasta el próximo día 4 y el establecimiento de nuevas conexiones con Atenas y Ankara. Está así por ver en qué medida la pérdida de turistas británicos para los próximos días y semanas tendrá repercusión en el futuro. Es decir, hasta qué punto los países competidores serán capaces de seducir a quien debería haber visitado el Archipiélago y ha acabado por visitar Creta o Estambul para que repita en sus hoteles en sus siguientes vacaciones.

El director gerente de TUI en Irlanda y el Reino Unido, Andrew Flintham, explicó ayer que son mayoría los clientes que están optando por cambiar su destino en lugar de por cancelar el viaje. Tan es así, que la multinacional de origen alemán ha añadido a su oferta de fin de semana siete nuevos vuelos hacia las islas griegas de Creta, Rodas, Zante y Corfú y hacia el distrito de Dalaman y el balneario de Antalya, en Turquía. Estos destinos serán así los que más beneficio obtendrán, indirectamente, de la controvertida decisión de Johnson, y en ellos aterrizará buena parte de los británicos que debían ocupar las 22.000 plazas que TUI y Jet2 ofertaban cada semana para volar a las Islas. Está así en sus manos ser capaces de hurtar definitivamente a Canarias esos miles de turistas inesperados, de ahí que la repercusión del veto británico no se limite al corto plazo, esto es, a la temporada veraniega, sino que su influencia podría ir mucho más allá. En cualquier caso, el golpe inmediato está siendo durísimo.

Aunque solo el Reino Unido ha adoptado una decisión tan drástica (y ello a pesar de que la situación epidemiológica en el Archipiélago es sensiblemente mejor que en el propio Reino Unido), "se está extendiendo entre la gente la sensación de que viajar es casi un deporte de alto riesgo", subrayó ayer el director general de la cadena be Cordial Hotels & Resorts. Nicolás Villalobos expuso que en la actividad hotelera están encajando el golpe como buenamente pueden e hizo hincapié en el doble problema que afronta el negocio: el extraordinario incremento de las cancelaciones y el parón de las reservas. "Y se han parado también de cara a otoño e invierno", puntualizó el representante de la cadena Cordial, que califica la coyuntura de "descorazonadora".

Lo cierto es que los primeros datos que miden las consecuencias de la decisión del Reino Unido ahondan el pesimismo que impera en el sector. En cifras nacionales, las reservas de los turistas británicos han caído la friolera de un 70% desde que la Administración Johnson anunciara que quienes regresen de España, incluidos quienes lo hagan de Canarias y Baleares, deberán someterse a una cuarentena obligatoria de 14 días (las autoridades del Reino Unido estudian rebajarla a diez). Si ya es paradójico que se obligue al confinamiento a los británicos que hayan pasado sus vacaciones en el Archipiélago, habida cuenta de que todos los parámetros sanitarios relacionados con el coronavirus son sensiblemente mejores en las Islas que en el mismo Reino Unido, no menos paradójico resulta que la medida no se aplique en el caso de quienes regresen de Turquía, donde se han confirmado cerca de 230.000 casos de coronavirus. Sea como sea, en el número 10 de Downing Street, la residencia oficial y oficina de trabajo del primer ministro británico, siguen sin dar su brazo a torcer pese a los esfuerzos de la diplomacia española. Y Canarias sufre el golpe más que nadie.

En el caso de la Comunidad Autónoma, y según los datos de la plataforma de contratación TravelgateX, las reservas cayeron la última semana (del 20 al 27) un 42% en relación con la semana inmediatamente anterior, la del 12 al 19 de julio. Y, en paralelo, las cancelaciones se dispararon hasta incrementarse en un 84%, el mayor aumento de todo el país. Con todo, lo peor es que en ambos casos, tanto en la drástica reducción de las reservas como en el acentuado crecimiento de las cancelaciones, se incluyen no solo las de británicos, sino las de todos los potenciales turistas. Es más, si solo se tienen en cuenta las cancelaciones de los súbditos del Reino Unido, el incremento es de solamente un 24,8%, lo que evidencia que la decisión del Gabinete de Johnson ha metido miedo también a muchos potenciales visitantes de otros países.

Efecto "devastador"

Al margen de los efectos inmediatos en el sector turístico regional, esto es, en los hoteles, bares, restaurantes, tiendas de souvenirs o empresas de transporte, que pierden de golpe a su principal cliente extranjero en plena temporada veraniega, también el negocio de la aviación comercial es otro de los principales damnificados por la decisión de Johnson. En este sentido, el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara, no ocultó ayer ante los micrófonos de Cope Canarias que el efecto de la cuarentena impuesta a los viajeros británicos puede ser "devastador".

El también director general de la aerolínea easyJet en España y Portugal recordó que uno de cada cuatro viajeros que aterrizan en el país es inglés, casi uno de cada dos en el caso del Archipiélago, de ahí que el Reino Unido sea el primer generador de tráfico aéreo internacional. Además, hay que tener en cuenta que las compañías aéreas están atravesando un momento especialmente difícil por las restricciones de la movilidad, con lo que la postura de las autoridades británicas agrava aún más su situación. De hecho, las principales aerolíneas del Reino Unido están presionando a Boris Johnson para que dé marcha atrás de inmediato, una reclamación a la que se han sumado incluso sus gestores aeroportuarios.

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