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La pandemia golpea a la economía canaria el doble de fuerte que a la española

La destrucción de empleo en las Islas cuadruplica la media nacional | El Archipiélago sale peor parado en todas las principales variables

Un vecino del barrio santacrucero de El Chorrillo lleva una cesta con comida.

Un vecino del barrio santacrucero de El Chorrillo lleva una cesta con comida.

Todas las economías europeas están sufriendo las consecuencias de la pandemia. Pero no todas están sufriendo por igual. Ni mucho menos. Mientras que hay países y regiones donde su fuerte industria y su alto nivel de exportaciones minimizan los efectos de la desaceleración económica global, hay otros que no tienen salvavidas a los que aferrarse. Y Canarias está en este segundo grupo. Es más, está en el vagón de cola de este segundo grupo. Los datos así lo corroboran: si España es, junto con Francia e Italia, uno de los países europeos más castigados por la crisis, el Archipiélago es a su vez la región española más castigada. Tanto que la pandemia ha golpeado a las Islas el doble de fuerte que a la ya de por sí vapuleada España. Y lo que es peor: la destrucción de empleo es cuatro veces mayor en Canarias que en el conjunto del Estado.

El análisis comparativo de la situación en el país y en la Comunidad Autónoma revela que el Archipiélago sale peor parado que el conjunto de España en todas las principales variables económicas. Un análisis elaborado por la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) que, ya de entrada, advierte que el mercado laboral de las Islas no solo ha sufrido mucho más que el del resto del país los embates de la crisis, sino también que la brecha se irá agrandando mientras no mejore la situación. O lo que es lo mismo: mientras no vuelvan los turistas en un número considerable. No en vano es la alta dependencia del negocio turístico —el más castigado por las restricciones de movilidad para evitar la propagación del virus— la que explica por qué Canarias sale peor parada que el país en casi cualquier variable socioeconómica.

PIB.

La principal magnitud macroeconómica, el Producto Interior Bruto (PIB), es la que mejor refleja y resume cuánto más daño está causando la pandemia en las Islas que en el conjunto del Estado. El PIB es la suma de todos los bienes producidos y servicios prestados en un determinado territorio durante un período de tiempo también determinado. Incluye también los salarios y los impuestos. Pues bien, al término del tercer trimestre del año, el PIB de España experimenta una caída del 8,7%. Es decir, la ralentización económica por el coronavirus ha provocado que, a 30 de septiembre, el país produzca un 8,7% menos que en 2019. Se trata, por tanto, de una caída histórica. Y, sin embargo, resulta hasta pequeña en comparación con la que ha sufrido el PIB regional. El Producto Interior Bruto autonómico se ha reducido la friolera de un 19,8% hasta el tercer trimestre, es decir, que ha perdido el doble —en realidad algo más del doble— que el PIB nacional. Por cada cien euros de riqueza generados en Canarias en 2019 este año solo se han generado 80 euros y 20 céntimos, y cabe insistir en que en esa pérdida no solo entran los beneficios de las empresas, sino también los salarios de los trabajadores.

Empleo.

De hecho, la salud de las empresas está indisolublemente unida a la salud del mercado laboral, y con las primeras en una delicadísima coyuntura, el segundo ha entrado en barrena.

En el período de referencia —de febrero, el último mes de normalidad económica, a noviembre—, en toda España se destruyeron 228.227 puestos de trabajo. Todo un drama para miles de familias a lo largo y ancho del país. La pandemia de la Covid-19 se ha llevado así por delante un 1,2% de los empleos. Un importante mordisco, mayor que el que han sufrido los países del entorno, pero de nuevo mucho menos fuerte que el que está soportando la Comunidad Autónoma. El número de afiliados a la Seguridad Social se ha reducido en las Islas en 37.374 personas. Dicho de otro modo: ha desaparecido un 4,6% de los puestos de trabajo existentes antes de la irrupción del coronavirus, “lo que en términos relativos implica casi cuatro veces la caída que se aprecia en el ámbito nacional”, apunta el informe de la Confederación de Empresarios.

Detrás de la súbita destrucción de empleo, como también detrás del hundimiento del PIB y del peor comportamiento del resto de variables socioeconómicas, está siempre la mayor dependencia del turismo en Canarias que en España. Y ello aun cuando España ya es de por sí uno de los países más dependientes de la industria turística de todo el mundo, codeándose con Francia, Italia y los Estados Unidos. “Este comportamiento obedece a la mayor vulnerabilidad de las Islas en el contexto de la crisis sanitaria, dado que concentran gran parte del empleo en las actividades más perjudicadas por la Covid-19 y por las fuertes medidas restrictivas adoptadas para su contención”, ahonda la patronal de la provincia de Las Palmas.

Empleo por sectores.

Así pues, si la destrucción de empleo es preocupante en todos los sectores —a excepción de la construcción—, en las actividades netamente turísticas es del todo alarmante. En el sector del ladrillo se ha producido desde el estallido de la crisis un leve incremento de los afiliados a la Seguridad Social de 417 personas. Esta es la única pequeña buena noticia que puede encontrarse en el mercado laboral del Archipiélago, y la razón es el empujón que las instituciones están dándole a la obra pública. La industria ha perdido un 2,2% de los puestos de trabajo que sustentaba en el mes de febrero; la agricultura, ganadería y demás actividades del sector primario han visto desaparecer el 3,7% de la mano de obra; y los servicios, hasta un 5,1%. Ocurre, sin embargo que es justamente aquí, en los servicios, donde por el enorme peso del turismo se concentra el grueso de la economía isleña. Tanto que de esos más de 37.000 empleos que el virus se ha llevado por delante, hasta 35.925 eran del sector servicios. Y si se acerca algo más la lupa a la estadística, puede descubrirse cómo son las empresas de la hostelería —restaurantes, bares, cafeterías, hoteles, apartamentos, casas rurales...— las que han tenido que desprenderse del mayor número de trabajadores. De nuevo con mayor intensidad en Canarias que en el conjunto del país.

En toda España, la hostelería ha perdido durante la pandemia poco más del 13% del empleo, porcentaje que en las Islas se eleva hasta el 16, tres puntos por encima de la media nacional. Son exactamente 23.682 los puestos de trabajo que han desaparecido de golpe en el Archipiélago en las actividades de alojamiento y restauración. Además, si se incluyen en la comparación las ramas de transportes y almacenamiento y comercio y reparación de vehículos —que junto con la hostelería son las tres más directamente relacionadas con el turismo—, el mayor impacto de la crisis en Canarias es aún más perceptible. En estas tres ramas de actividad, el empleo en España ha disminuido desde febrero un 4,5%, mientras que en las Islas lo ha hecho mucho más, en concreto un 10,3%. De nuevo “más del doble” de diferencia, subraya la CCE.

ERTE.

Pero lo peor para el mercado de trabajo no es lo que ha perdido hasta el momento, ya de por sí de gran magnitud, sino lo que puede perder en cuanto acaben los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) de fuerza mayor. Este tipo de ERTE permite a las empresas de la región mantener a unos 80.000 trabajadores congelados. La amplísima mayoría están en suspensión de empleo, por lo que son de facto parados por más que la estadística oficial no los cuente como tal. Si la situación no mejora para cuando el Gobierno central decida retirar estos expedientes —creados ad hoc para ayudar a empresas y trabajadores a capear el temporal—, esa amplísima mayoría pasará a engrosar la cola del paro.

En España quedan 746.900 trabajadores en ERTE, y uno de cada diez, exactamente un 10,7%, es canario. Este alto porcentaje evidencia una vez más que el golpe que ha recibido el Archipiélago ha sido especialmente duro. La Comunidad Autónoma representa entre un 4 y un 5% en casi cualquier variable socioeconómica, y, sin embargo, acapara casi un 11% de los asalariados inmersos en la incertidumbre de los ERTE.

Paro.

En cuanto al paro, la situación es la misma: peor en Canarias. Al cierre del tercer trimestre, según los datos de la Encuesta de población activa del Instituto Nacional de Estadística, la tasa de paro en las Islas era del 25%, esto es, que una de cada cuatro personas que quieren y están en disposición de trabajar no puede hacerlo. En España, en cambio, no llega al 17%, con lo que es casi nueve puntos inferior.

Las grandes cifras de la crisis


PIB. El Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad Autónoma ha cerrado el tercer trimestre de 2020 con una caída de un 19,8% en relación con el año pasado. Un profundo deterioro a pesar de que aumentó un 22,4% con respecto al segundo trimestre, que coincidió con los meses de confinamiento generalizado en todo el país y de paralización de la actividad productiva. El problema es que se trata de una mejora sobre la base de mínimos históricos, con lo que no deja de ser un respiro muy leve. El PIB nacional se ha reducido en términos interanuales menos de un 9%, con lo que el impacto de la crisis en la economía isleña ha sido el doble de fuerte -en realidad algo más- que en el conjunto del país.


MERCADO LABORAL. La gran preocupación del Gobierno de Canarias es salvar el mayor número de puestos de trabajo. Tras el pequeño repunte que en junio propició la ‘desescalada’, los empleos destruidos suman 37.374. El problema, sin embargo, no está tanto en lo que ya se ha perdido como en lo que se puede perder, ya que hay 80.000 trabajadores en la incertidumbre de los ERTE de fuerza mayor, que antes o después el Gobierno central retirará.


PARO. Hasta que no se sepa con certeza el futuro de esos 80.000 asalariados en ERTE, la tasa de paro estará de algún modo maquillada. No obstante, al término del tercer trimestre ya supera ligeramente el 25%, nueve puntos más que en el Estado.

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