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Londres no distingue a Canarias de España y dilata las trabas al turismo

Las Islas, como el resto del país, siguen entre los destinos de obligada cuarentena | Los principales competidores también continúan ‘vetados’

Grant Shapps, ayer

Grant Shapps, ayer La Provincia

El Reino Unido desconfía de que España sea un destino seguro para que sus ciudadanos hagan turismo. Y sin ninguna excepción, con lo que tampoco Canarias cumple los requisitos para que las autoridades sanitarias británicas abran la mano y permitan viajar de Londres a La Laguna o a Las Palmas de Gran Canaria sin necesidad de pasar cuarentena al regresar de las vacaciones. De momento, el Archipiélago se mantiene así entre los territorios de la lista ámbar, y hay que tener el semáforo en verde para que el flujo de turistas pueda reactivarse. De ello depende que la Comunidad Autónoma pueda salvar, al menos en parte, el año turístico.

El consuelo que le queda a la primera industria regional es que los principales destinos competidores, es decir, esos territorios que pugnan con Canarias por los turistas británicos, también se mantienen en la lista ámbar. «Algunos de nuestros destinos vacacionales favoritos, como Francia, España y Grecia, todavía no están incluidos en la lista verde», explicó ayer el ministro de Transporte del Reino Unido, Grant Shapps. A partir del próximo día 17, las Islas tendrán tres semanas para bajar la tasa de incidencia de la covid-19, que es el factor fundamental para que las autoridades británicas puedan sacarlas de la lista ámbar e incluirlas en la lista verde. ¿Por qué las tres semanas se empiezan a contar desde el 17 de mayo? Porque hasta ese día está prohibido volar del Reino Unido al extranjero salvo por causas de fuerza mayor.

Desde ese día, los ingleses, escoceses, galeses y norirlandeses que viajen a cualquiera de los 12 destinos de la lista verde no tendrán la obligación de guardar cuarentena durante diez días al regresar a casa. Además, bastará con que se sometan a una sola prueba PCR para no tener que sufrir más controles sanitarios, lo que supone un acicate para que los británicos den el paso de retomar sus planes de vacaciones en el extranjero. En cambio, quien después del 17 de mayo vuele a cualquiera de los destinos de la lista ámbar –a Canarias, por ejemplo– deberá a su vuelta someterse a dos pruebas PCR para descartar la infección por coronavirus y permanecer en cuarentena durante diez días. Así pues, estar en una u otra lista será un factor fundamental para que los potenciales turistas británicos se decidan por uno u otro destino para pasar unos días. Dicho de otro modo: cuanto más se alargue la permanencia de las Islas en el semáforo ámbar, más ingleses se verán obligados a cambiar su decisión de venir de vacaciones al Archipiélago y a optar por algún destino competidor que sí tenga semáforo verde. Y, con todo, este no es el mayor problema. El mal mayor reside en el riesgo de que la industria turística isleña pierda a esos clientes para siempre si el destino alternativo consigue fidelizarlos. En definitiva, el verdadero temor es que las consecuencias de la pandemia extiendan sus tentáculos a medio e incluso largo plazo. Por eso el único alivio tras la decisión anunciada ayer por el ministro británico de Transporte es que los principales destinos competidores también tienen el semáforo en ámbar. Con la excepción, eso sí, de Portugal, que está entre los doce en verde –junto con Israel o Gibraltar, por ejemplo– y que sí es un destino que puede robarles turistas a las Islas.

Los otros países, regiones o territorios que integran la lista verde son Australia, Brunéi, las Malvinas, las Islas Feroe, Islandia, Nueva Zelanda, Madeira, Azores y Singapur.

Lista roja

Con el verde y el ámbar hay también países y regiones con semáforo rojo, entre ellos Argentina, Brasil, Chile o Colombia, desde los cuales solo se permite la entrada al Reino Unido a quien sea residente en su territorio o en la República de Irlanda. Y aun así, estas personas tendrán que permanecer aisladas en un hotel o establecimiento designado por las autoridades sanitarias.

El mercado británico es fundamental para Canarias y directamente vital para Tenerife –en las islas orientales el turista mayoritario es el alemán–. En 2019, el último año de normalidad antes del estallido de la pandemia, pasaron sus vacaciones en el Archipiélago un total de casi cinco millones de británicos. En 2020 –en marzo del año pasado es cuando se decreta el estado de alarma nacional– solo vinieron poco más de 1,1 millones. En 2021 han llegado 8.563.

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