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El amoniaco amenaza al petróleo como combustible universal

Gabriel Winter advierte de la delantera que ya toman los países que ven amenazadas sus actuales ventas de hidrocarburos

Antonio Pulido y Gabriel Winter decidieron aportar soluciones al problema que supone el almacenamiento de hidrógeno, que requiere a su vez de energía para bajar su temperatura de los -200 grados centígrados e incrementar sus condiciones de presión. De ahí que contemplaran la posibilidad de subir al Archipiélago al carro del amoniaco, que se perfila como sustituto de los hidrocarburos en el proceso de descarbonización. «En Arabia Saudita los tienen claro, o nos ponemos las pilas, o en quince años nos estarán enviando barriles de amoniaco en lugar de los actuales de petróleo», advierte el catedrático Winter.

A diferencia del hidrógeno, el amoniaco puede almacenarse a temperatura ambiente y en unas condiciones de presión muy similares a las habituales. Es decir, su conservación es mucho más barata. Además de poderse utilizar como combustible de manera directa, el hidrógeno que lo integra –su molécula es NH3– es recuperable mediante su aislamiento.

«Muchas empresas cuentan con una turbina de gas que se alimenta en un 70% de amoniaco y un 30% de hidrógeno», apunta Winter. La aportación del hidrógeno resulta fundamental para la combustión, ya que es mucho más inflamable, mientras que el amoniaco necesita más calor. «El transporte pesado, desde luego los barcos, van a apostar por este combustible», afirma Winter.

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