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Una de cada cinco lubinas y doradas producidas en España es canaria

La regulación de la acuicultura anima a una industria que ya genera en las Islas 7.000 toneladas de pescado al año y mueve de 50 millones de euros anuales

Instalaciones de acuicultura.

Instalaciones de acuicultura. LP / DLP

La agricultura busca su despegue definitivo en las Islas. El sector vive un momento dulce con la aparición de nuevos proyectos que quieren aprovechar las inmejorables condiciones medioambientales del Archipiélago para la cría en cautividad de ciertas especies marinas. La industria canaria produce ya alrededor de 7.000 toneladas de pescado al año, principalmente lubina y dorada, y mueve unos lubina. Unas cifras que convierten a Canarias en la tercera comunidad, junto con Andalucía, donde más se producen estas especies, lo que hace que una de cada cinco doradas y lubinas que se crían en España sea de las Islas.

Tras la aprobación del Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura (Proac) en 2018, las empresas acuícolas que quieran instalarse cuentan con una mayor seguridad jurídica para desarrollar su actividad, ya que el documento determina las zonas donde se puede desarrollar, las especies permitidas, así como las características técnicas y condiciones que deben cumplir este tipo de instalaciones. Así lo cree el director general de Pesca del Gobierno de Canarias, Carmelo Dorta, quien asegura que en estos últimos años «se han ido desarrollando mecanismos que han permitido ir solventando los puntos débiles que tenía Canarias» respecto a esta actividad, por lo que sostiene que la acuicultura tiene «capacidad para aumentar su producción en el Archipiélago y también el número de empleos».

La introducción de nuevas especies de interés acuícola abre nuevas vías de negocio

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Que las Islas están en el foco de atracción del sector acuícola lo demuestran los recientes anuncios de varios proyectos vinculados a esta actividad que buscan ponerse en marcha en el Archipiélago. Nueva Pescanova tiene previsto desembarcar en el Puerto de Las Palmas con una instalación que será pionera, ya que pretenden ubicar en aguas del muelle grancanario la primera granja de pulpos, una especie que hasta hace muy poco no se había logrado criar en cautividad. El proyecto contará con una inversión de 65 millones de euros y prevé ocupar una superficie de unas cinco hectáreas en la dársena África.

Hace unos días se conocía también que la Zona Especia de Canarias (ZEC) está analizando un proyecto que podría convertir a las Islas en el epicentro de la cría del medregal. Ocean Aquaculture Canarias (OAC), –la empresa que busca llevar a cabo el proyecto y cuenta con capital noruego, neerlandés y danés–, quiere invertir 275 millones de euros y contempla la creación de 175 puestos de trabajo directos.

Trabas burocráticas

Pero mientras la granja de pulpos parece tener más despejado el camino para poder asentarse, el proyecto para la cría de medregal necesita de cambios normativos para poder desarrollarse.

OAC busca poner en marcha una instalación de acuicultura off shore, es decir, localizada en mar abierto con profundidades que pueden alcanzar los 150 metros. Quiere ubicarse en una zona que quedó fuera del Plan Regional de Ordenación de Acuicultura, que tampoco prevé este tipo de instalaciones en el Archipiélago.

Precisamente, la obsolescencia de este plan, –que comenzó a redactarse en 2008 pero no fue aprobado hasta diez años más tarde–, es una de las principales quejas del sector, que considera que el documento no incluye técnicas innovadoras que ya puede ser utilizadas por las instalaciones acuícolas y tiene todavía trabajos técnicos pendientes en algunas zonas de cría. Sin embargo, su renovación implica un trámite largo, que Canarias no tendrá más remedio que acometer en algún momento si no quiere quedar al margen en ese sector.

Las Islas cuentan con condiciones medioambientales inmejorables para esta actividad

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La lentitud de la burocracia, ya dejó al Archipiélago fuera de otra iniciativa innovadora dentro del sector acuícola. Los interminables trámites hicieron que las Islas perdieran la oportunidad de convertirse en el primer lugar de Europa en instalar una granja de pepinos de mar, un producto muy apreciado en Asia, cuyo valor puede alcanzar hasta los 200 euros el kilo. Su introducción en el Catálogo de Especies de Interés para la Acuicultura llegó dos años después de que el inversor decidiera llevarse su proyecto a Cádiz.

Actividad en las Islas

El cultivo de otro tipo de especies como el pepino de mar abre nuevas posibilidades a la acuicultura del Archipiélago, donde solo operan en estos momentos media decena de empresas en Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y La Palma. Su principal producción es la dorada y la lubina, que exportan en un 80% a la Península, Italia y los Estados Unidos. Un envío que llegaba incluso a países de oriente medio antes de la pandemia. El 20% restante se consume en el mercado local.

La Asociación Empresarial de Acuicultura de España (Apromar) recoge que el sector en Canarias produjo 8.239 toneladas de pescado en 2019, el último año del que tiene datos consolidados. Según las cifras aportadas por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno canario, la pandemia del coronavirus redujo la producción en 2020 hasta las 6.500 toneladas.

Tras su despegue en los años noventa, la acuicultura en las Islas vivió su momento dorado hacia 2007 cuando la producción rozó las 10.000 toneladas. Desde ese momento, el volumen comenzó a caer hasta 2013, coincidiendo con los peores años de la crisis financiera, y a partir de ahí ha tenido una recuperación irregular. Ahora confía en dar el salto definitivo.

Mejoras genéticas

El Grupo de Investigación en Acuicultura del Instituto Universitario de Investigación en Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos (IU-Ecoaqua) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc) ha publicado dos importantes estudios que buscan mejorar el desarrollo de las doradas criadas en granjas acuícolas. El primero de ellos, publicado en la revista internacional Aquaculture, demuestra por primera vez que una vez caracterizada y conocida la calidad genética de la morfología de los reproductores a través del programa Imafish, cuando éstos son seleccionados, sus descendientes heredan esa misma calidad morfológica en los diferentes sistemas de producción utilizados en España. Una investigación que mejorará la rentabilidad de las empresas en términos de crecimiento, ya que motiva un desarrollo mayor y más óptimo de las crías.

El segundo de los estudios realizado por el Grupo de Investigación en Acuicultura , publicado en la revista de divulgación científica Frontiers in Marine Science, aborda el problema de las deformidades corporales de esta especie marina criada en cautividad, que constituye una dificultad de gran calado para la industria a la hora de vender el pescado en el mercado.

Pese a que la calidad de la carne es exactamente igual que la de los peces que son morfológicamente normales, el conocimiento del valor genético se torna esencial para observar deformidades en los reproductores de dorada. Por tanto, este hallazgo determina que el control genético de los reproductores de dorada, con antecedentes de haber padecido deformidades esqueléticas, propicia un significativo decrecimiento en la incidencia de malformaciones corporales entre sus descendientes, minimizando así los costes de producción de esta especie marina. | LP/DLP

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