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Empresa | Una crisis global

La carestía de las materias primas y el transporte ya acorrala a las empresas

Industrias y constructoras pagan por los insumos entre un 40 y un 150% más a raíz de la crisis mundial | La patronal del ladrillo pide renegociar los contratos públicos

Terminal de contenedores de Opcsa en el Puerto de Las Palmas. | | ANDRÉS CRUZ

Terminal de contenedores de Opcsa en el Puerto de Las Palmas. | | ANDRÉS CRUZ

Carestía de las materias primas, fletes por las nubes y contratos públicos que no admiten modificaciones. Una confluencia de factores que tiene acorraladas a las empresas canarias. Industrias y constructoras ven cómo la escasez global de materias primas las lleva a pagar por los insumos entre un 40 y un 150% más del coste ordinario. A ello se le suma el no menos sensible incremento de los fletes, que están en máximos casi prohibitivos para las importaciones desde Asia. Y, por si fuera poco, en España no existe la posibilidad de amoldar los contratos públicos a una situación tan excepcional como esta, con lo que la empresa adjudicataria de una obra de carreteras, de una edificación o de una infraestructura tiene que hacerse cargo de unos sobrecostes que no le son imputables y que no tienen nada que ver con los precios de las materias primas en el momento de la firma del contrato. No se trata de que la constructora o la industria esté pagando un poco más o incluso bastante más por el acero, el hierro, el ácido sulfúrico, el cobre o el petróleo, sino de que está pagando muchísimo más. Tanto como nunca antes. De hecho, hay empresas que están soportando pérdidas de entre 30.000 y 40.000 euros en la ejecución de encomiendas públicas solo por el extraordinario encarecimiento de las materias primas. Y hay que recordar que en la mayoría de los casos se trata de pymes sin el músculo suficiente para sufrir pérdidas de esa magnitud y que confiaban en superar la crisis del coronavirus con el encargo del cabildo o el ayuntamiento de turno. Ahora, sin embargo, la adjudicación del contrato para la reforma de la carretera o para la remodelación de las dependencias municipales no solo ha dejado de ser tabla de salvación, sino que se ha convertido en un castigo.

«Antes había preocupación ante la escalada de precios; ahora directamente hay miedo»

Virgilio Correa - Presidente de Asinca

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«Muchas empresas ya ni siquiera se están presentando a los concursos; no tiene sentido con los actuales precios de las materias primas», explica el presidente de la Federación Provincial de Entidades de la Construcción (Fepeco) de Santa Cruz de Tenerife, Óscar Izquierdo. «Estamos hablando de subidas de un 60, un 70 o incluso un 100%», agrega la presidenta de la Asociación de Empresarios Constructores y Promotores (AECP) de la provincia de Las Palmas, María Salud Gil. Los últimos datos de la misma AECP ponen de manifiesto hasta qué punto los precios de los insumos están en cifras desorbitadas. En comparación con el coste mínimo en 2020, el acero corrugado –las barras de acero con resaltos tan necesarias para el sector del ladrillo– cuesta hoy un 78% más; el cobre se paga un 102% más caro, es decir, cuesta más del doble; el petróleo se ha disparado un 106%; las mezclas bituminosas –mezclas de asfalto en caliente, fundamentales para obras de carreteras– se han encarecido un 85%; y el aluminio solamente cuesta un 56% más.

«Es una situación que pilla a casi todas las empresas con descensos en la facturación»

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«Las cosas están cada vez más complicadas; al principio había preocupación ante la escalada de los precios, ahora directamente hay miedo», resume el presidente de la Asociación Industrial de Canarias (Asinca), Virgilio Correa. Los industriales son junto con los constructores los empresarios que reciben el primero y más duro de los golpes, aunque no los únicos, ya que la crisis de las materias primas acaba golpeando en mayor o menor medida a todos los sectores económicos. Correa pone un ejemplo más cercano al ciudadano de a pie que el de los insumos del sector del ladrillo. Es el caso del café, por el que la industria alimentaria está pagando la friolera de hasta un 200% más que antes de la crisis. Cuatro veces más. Y así todo, porque tampoco los alimentos se libran de la escalada de precios global: «Sémola, azúcar, leche, café...», enumera el presidente de Asinca, que recuerda que, para más inri, el caos mundial por la carestía de las materias primas pilla a las empresas del Archipiélago, a una gran mayoría, con descensos en la facturación por la casi desaparición de los turistas extranjeros a causa del coronavirus.

Los fletes, por las nubes

Aunque es verdad que las materias primas se han encarecido de forma extraordinaria en toda Europa, no es menos cierto que las empresas isleñas vuelven a quedar, si cabe, en peor situación. ¿Por qué? Porque la entrada de insumos en la Comunidad Autónoma se produce por vía marítima, en buques, y el coste de los fletes se ha disparado tanto o más que el del acero, el aluminio o el asfalto. «Así que el problema existente a nivel mundial se multiplica por dos en Canarias», ahonda Óscar Izquierdo.

«Muchas empresas ya ni siquiera se están presentando a los concursos; no tiene sentido»

Óscar Izquierdo - Presidente de Fepeco

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El presidente de Fepeco recuerda que el sector de la construcción depende mucho de las importaciones de materias primas, que en más de un 90% llegan, además, de países extracomunitarios: Egipto, Vietnam, China... Y tres cuartos de lo mismo le ocurre a la industria. Ya es un problema pagar por un insumo el doble de lo que costaba hace solo unos meses, pero si además el flete se ha disparado tanto o más, la situación se convierte en «imposible», subraya Izquierdo. La conectividad marítima no se ha recuperado totalmente de la ralentización sufrida en lo peor de la pandemia, y cuando los importadores canarios encuentran hueco en algún barco para colar uno o dos contenedores, muchas veces resulta que lo que no hay son precisamente contenedores. «No conseguimos contenedores», explica el representante de Fepeco, de modo que las empresas del Archipiélago viven en un permanente susto o muerte: en el mejor de los casos están obligadas a sobrepagar las materias primas y el transporte de la mercancía; y en el peor de los casos se quedan desabastecidas. Tan difícil es la coyuntura que resulta complicado saber si es mejor la muerte o el susto, es decir, si reducir la actividad al mínimo –y con ello la importación de insumos– hasta que pase el chaparrón o si pagar más de 9.000 euros por el mismo flete para traer mercancías desde Asia por el que a comienzos de año se abonaba poco más de mil euros. Esa es la enorme diferencia de precio que ha tenido que soportar una industria de la región en los nueve meses que van de 2021.

«El problema a nivel mundial se multiplica por dos en Canarias por el coste del transporte»

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El caso es que la gran mayoría de empresas tiene que apañárselas como buenamente puede, buscando algún hueco para traer la mercancía que necesita y soportando demoras «de hasta dos meses y medio», expone el presidente de Asinca. Porque no solo hay que sobrepagar las materias primas y los fletes, sino que muchas veces encima hay que soportar un notable retraso en el envío.

«Es urgente introducir mecanismos de revisión de precios en los contratos»

María Salud Gil - Presidenta de la AECP

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En tan delicada coyuntura, países como Francia o Italia ya han tomado cartas en el asunto para evitar la pérdida de empresas y de puestos de trabajo y, de paso, garantizar la continuidad de la obra pública. El Gobierno italiano compensará a las firmas adjudicatarias si los costes se disparan por encima del 8% y ha creado un fondo nacional para costear las desviaciones de los presupuestos que no les sean imputables a las empresas. Mientras, el Ejecutivo francés ha optado por aprobar un decreto que permite prorrogar los plazos de ejecución de los trabajos en tanto continúe la carestía de las materias primas.

«La gente está muy preocupada; hace falta encontrar una solución exprés»

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«Hay que actuar a nivel nacional; es urgente introducir mecanismos de revisión de precios en los contratos de obras públicas en ejecución», subraya María Salud Gil. En 2007, con Mariano Rajoy en la Presidencia, el Gobierno central aprobó la nueva Ley de contratos del sector público. Hasta ese momento, cada semestre se publicaba un índice oficial que, a partir de múltiples baremos, permitía determinar si el coste de una obra pública se desviaba de su presupuesto y en qué medida lo hacía. Pero la nueva normativa contractual ha supuesto la casi completa desaparición de los mecanismos de revisión de precios en los contratos de obra pública, recuerdan desde la Confederación Nacional de la Construcción, a la que pertenecen Fepeco y la AECP. La CNC pide recuperar estas cláusulas de revisión de precios, sobre todo para los contratos ya en ejecución, que están asfixiando a muchas adjudicatarias. «La gente está muy preocupada; hace falta encontrar una solución exprés», ahonda la presidenta de la AECP.

«¿Qué hacemos: cargarnos de ‘stock’ sin saber si tendrá salida o arriesgarnos a no tener ‘stock’?»

Abbas Moujir - Sec. general de Fauca

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La preocupación llega también al comercio y los supermercados. El secretario general de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca), Abbas Moujir, explica que los comercios dudan qué hacer ante el riesgo de verse sin mercancías a las puertas de la temporada navideña. «¿Qué hacemos: nos cargamos de stock sin saber si le podremos dar salida o nos arriesgamos a vernos sin stock en Navidad?», expone Moujir, que advierte de que ya se están sufriendo importantes retrasos en la recepción de pedidos de mercancías, sobre todo en tiendas de informática o textil.

+78%

Acero corrugado

  • El acero corrugado, esto es, las barras de acero con resaltos tan necesarias en obras de construcción o de infraestructuras, cuesta hoy un 78% más que en 2020.

+102%

Cobre

  • El cobre es una de las materias primas que han experimentado una mayor subida de precio dentro de la subida generalizada. Su coste se ha duplicado.

+85%

Mezclas bituminosas

  • Las empresas pagan hoy por las mezclas bituminosas -mezclas de asfalto en caliente, fundamentales para las obras en carreteras- un 85% más que el año pasado.


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