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La carestía de las materias primas dispara un 22% el coste de las obras

La patronal insiste en la necesidad de renegociar los contratos públicos

Un operario trabaja en una obra de remodelación. | | Carsten W. Lauritssen

La carestía y el extraordinario encarecimiento de las materias primas han disparado el coste de las obras una media de un 22,2%. Las empresas del sector de la construcción están sufriendo una diabólica combinación de factores –con subidas de los precios de la electricidad, de los transportes o de la mano de obra y con incrementos más extraordinarios si cabe del coste de insumos como la madera, el acero o el aluminio– que las ha llevado a una coyuntura sin precedentes. La crisis global de las materias primas, unida a factores más locales como la histórica subida del recibo de la luz en España, ha dado así lugar a que las condiciones económicas de los contratos de obra pública sean ahora inasumibles para las firmas adjudicatarias. Se da la paradoja de que el contrato público por el que un día se pujó es ahora un castigo. Por eso la Asociación de Empresarios Constructores y Promotores (AECP) explicó ayer que está «armando a sus asociados de argumentos jurídicos para reclamar a los órganos contratantes el restablecimiento económico de los contratos». Es decir, la patronal pide renegociar las condiciones para que las empresas puedan hacer frente a los costes actuales, que nada tienen que ver con los de hace solo unos meses.

El precio de la madera, por ejemplo, ha crecido un 125%, más del doble, con la crisis global

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La AECP recordó que se trata de una situación en absoluto achacable a las empresas adjudicatarias, que en realidad están siendo víctimas de un encarecimiento que ha dejado subidas medias de los precios de la madera de hasta un 125% –más del doble–, de un 68% en el caso de la piedra, de un 63% en el caso del cobre o de un 55% en el del acero. Así lo pone de manifiesto el Informe de impactos en las empresas de construcción de los incrementos de precio y retrasos en el suministro de materiales, un trabajo de la Confederación Nacional de la Construcción, de la que forman parte tanto la AECP, la patronal del sector en la provincia de Las Palmas, como la Federación Provincial de Entidades de la Construcción (Fepeco) de la demarcación de Santa Cruz de Tenerife. Si a ello se le añade que los costes de la luz han subido un 37,5%, del transporte casi un 24% –de modo que no solo es difícil encontrar materiales, sino que cuando se encuentran hay que pagar más y hasta mucho más por su importación– y de la mano de obra otro 24%, la situación de muchas empresas es prácticamente insostenible. En definitiva, el sector está, como subrayó ayer la AECP, «en una situación sobrevenida e imprevisible que nada tiene que ver con el principio de riesgo y ventura de las empresas».

Revisar las condiciones

Las consecuencias de todo lo anterior son, por un lado, que las firmas del sector se las ven y se las desean para cumplir unos contratos públicos firmados en circunstancias que nada tienen que ver con las actuales y, por otro, que muchas empresas van a renunciar ahora a pujar por los contratos de la Administración en circunstancias tan difíciles. «Licitaciones desiertas, penalizaciones económicas por retrasos en las obras, cancelaciones, paralizaciones...», todo ello «alerta al sector en la búsqueda de salidas que pasan por establecer un mecanismo directo que permita a los órganos de contratación proceder a revisar las condiciones de los contratos suscritos, rehacer los presupuestos de las obras pendientes de licitar y otorgar prórrogas en los plazos», expusieron desde la AECP.

La falta de insumos se une al no menos extraordinario encarecimiento de la luz y el transporte

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En esta línea, la patronal también hizo un llamamiento a la «coordinación y cooperación eficiente» con las Administraciones Públicas «de cara a abordar el inmenso reto que supone la llegada de fondos europeos vinculados a la transformación económica, social, digital y sostenible», de los que siete de cada euros se canalizarán a través del sector de la construcción, «siendo este el segundo mejor dotado presupuestariamente hablando».

La AECP puso énfasis en que, a todo lo anterior, se le añade la «tensión y disfunción entre la oferta y la demanda de empleo», que ya está ocasionando problemas asociados.

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