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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La caída de patentes desde 2010 lleva a Canarias a reforzar la investigación

El número de documentos de protección de la propiedad industrial desciende a un ritmo del 8,9% anual

Taller de robótica marina para jóvenes desarrollado en Gran Canaria.

El número de patentes canarias concedidas descendió a un ritmo del 8,9% anual entre 2010 y 2019. Las 30 logradas en el primer año de esta serie se convirtieron en solo trece en el último, con el pico –42– de documentos de protección de la propiedad industrial situado en 2013. La línea descendía hasta justo antes de la pandemia y Canarias, conocedora de la importancia que tiene para su futuro económico encontrar sitio en el tren del conocimiento redobla esfuerzos para invertir la curva.

Buscar sitio en el tejido productivo a los hallazgos que se concretan en los centros académicos resulta clave de cara a hacer realidad esa tantas veces invocada diversificación del producto interior bruto (PIB) isleño, hoy ampliamente acostado sobre la actividad turística y los servicios en general. Es cierto que la obtención de patentes no lo mide todo, pero sí contribuye en buena parte a revelar el estado de salud de la innovación.

La ULPGC ha logrado de Europa 21 concesiones en su historia, diez de ellas en el último año

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Según datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), la ciencia Química concentró la mayor cantidad (94) de las 309 patentes obtenidas en las Islas en el mencionado periodo (2010-2019). A ese 30,4% de cuota sobre el total le siguió el 27,2% gestado en el ámbito de la Ingeniería Mecánica (84 patentes). 

Sin embargo, las publicaciones de artículos científicos manifiestan un comportamiento inverso; de ser 52 en 2010 pasaron a 183 nueve años después. ¿Por qué esa ratio de solo el 15,1% entre lo escrito y lo trasladado al tejido productivo? El director de Innovación y Transferencia de la ULPGC, Sebastián López, aporta un hecho que ayuda a entender la contradicción. «Cada seis años, el investigador está obligado a hacer publicaciones», explica. En esta actividad, el Archipiélago consigue buenos resultados en el entorno de la Astrofísica y la Inmunología.

Notable en publicaciones

De ese modo se entiende que no solo Canarias, sino España en su conjunto, aparezca entre los mejores países del mundo en número y calidad de publicaciones si se relacionan estas con el dinero que se dedica a investigación y desarrollo. Sin embargo, el país no pasa de «innovador moderado. Hasta Portugal está por delante, el Ministerio es consciente y lo intenta corregir», apunta el propio López.

En el Vicerrectorado de Innovación y Transferencia de la ULPGC que dirige Marisol Izquierdo decidieron poner en marcha un plan piloto que pasó por mantener el periodo de seis años y cambiar publicaciones por patentes o colaboraciones con empresas. El resultado ha sido la aparición de perfiles, también entre el profesorado, más orientados ya a promover la permeabilidad entre el conocimiento y el proceso productivo.

Tan solo el 72% de los canarios –los que menos– perciben la innovación como un fenómeno positivo

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En cualquier caso, la modesta ubicación que en la actualidad tienen las Islas en el mapa mundial de la innovación no hace sino reflejar la percepción social sobre la necesidad de subirse al tren del conocimiento. A pesar de que lograrlo salvaría en gran parte las carencias competitivas que presenta Canarias por su lejanía del territorio continental, tan solo un 72%  de los isleños –el menor porcentaje de todas las comunidades autónomas– entienden la innovación como un fenómeno positivo; cinco puntos por debajo de la media estatal y a doce de La Rioja, que lidera el ranking.

Ese dato, contenido en la IV Encuesta de Percepción social de la innovación en España, que realiza cada año la Fundación Cotec para la Innovación con la colaboración de Sigma Dos, encaja perfectamente con el 74% de canarios que opina que la cultura innovadora escasea en el Archipiélago y tan solo el 45% que confía en la tecnología para generar empleo.

Sebastián López, sin decirlo de este modo, aboga por cambiar el paradigma. «Tenemos que ir a por la excelencia, a por patentes importantes», señala en referencia a la UE y EEUU. La Oficina de Patentes de Europa ha protegido en toda la historia 21 proyectos nacidos en la ULPGC, diez de ellos en el último año. 

Tiempo y dinero

Obtener una patente no es sencillo. La ULPGC, subvención del Cabildo de Gran Canaria mediante, creó una Oficina de Propiedad Industrial. Dicho departamento «acompaña y costea» el proceso, apunta el director de Innovación y Transferencia, Sebastián López. La responsable de la oficina, María Sacristán, detalla que para hacerse acreedor a obtener ese derecho de protección frente a terceros es necesario hallar una novedad mundial, «un método o un nuevo uso de un producto». Los examinadores de la Oficina Española de Patentes y Marcas hacen búsquedas exhaustivas para comprobar el carácter novedoso de la idea. Además, esta «tiene que solucionar un problema técnico», continúa Sacristán, «tener una aplicación industrial y estar suficientemente descrita en la solicitud». ¿Qué significa esto último? En realidad se trata de un trabajo de precisión que abordan auténticos expertos, capaces de detallar la iniciativa guardando la información suficiente como para impedir a cualquier otra persona ponerla en marcha. El tiempo del proceso dependerá de las dudas de los examinadores. Antes incluso de iniciar la tramitación es «conveniente realizar un estudio de compatibilidad», explica María Sacristán; entre 1.500 y 1.700 euros para empezar. Redactar la patente puede suponer hasta 3.500 euros, «pero lo lógico es que la traduzcas por si te diriges luego a otros países», añade. La agencia que lo lleva puede cobrar otros 700 euros; las tasas oficiales, mil más, y cada parón de los examinadores conlleva el abono de la tasa de contestación. El feliz momento de la concesión tampoco es gratis, el título se paga. | J. G. H.

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