Al cumplirse el primer aniversario de la erupción de Cumbre Vieja en La Palma, el equipo de Endesa comparte las dificultades que ha afrontado para garantizar el suministro y los retos a los que se enfrenta para reconstruir la estructura. 

Se cumple un año desde que, el 19 de septiembre de 2021, la tierra se abriera en el paraje de Cabeza de Vaca, en el municipio de El Paso, en La Palma. Lo que anunciaban los enjambres sísmicos y los peores temores de los palmeros se hizo realidad, la lava brotaba incontenible, sepultando todo en su camino hacia el mar. Un fenómeno natural de una destrucción desgarradora que no por estudiado es más comprensible, sumiendo en la incertidumbre y el pesar a los habitantes de La Palma. 

El volcán Cumbre Vieja supuso un reto para los isleños y también para Endesa. La destrucción que a todos los niveles dejó la lava a su paso puso a prueba la profesionalidad de los equipos de la empresa y su capacidad de reacción para evitar que hubiera un apagón en la Isla. Algo que sumado a la erupción hubiera sumido a la totalidad de la isla en el caos, con consecuencias imprevisibles para el sector económico, agrícola y sobre todo para el estado emocional y psicológico de los palmeros.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

«Hemos trabajado coordinados y nunca ha faltado el suministro eléctrico»

Carlos Rodríguez - DELEGADO DE ENDESA EN LA PALMA

Por suerte para los habitantes de la Isla, Endesa duplicó el número de operarios que prestan sus servicios en La Palma, desarrollando un plan de intervención y emergencia que era revisado y modificado las veces que hiciera falta a lo largo de la jornada, según demandaba actuaciones el curso de las coladas de lava, incorporando nuevas tecnologías y herramientas para realizar una completa y exhaustiva valoración de las redes eléctricas y su estado sobre el terreno. Ahora que se cumple un año de la erupción los profesionales de Endesa siguen empeñados en la reconstrucción de la estructura que permita seguir dando el mejor servicio a la Isla. “Hay unos ocho o diez proyectos en marcha en distintas fases para la reconstrucción, algunos están en fase de redacción, obteniendo permisos, otros se están ejecutando y van bastante avanzados”, afirma Carlos Rodríguez, delegado de Endesa en La Palma, quien recuerda como actuaban los equipos que permitieron que nunca se cortara el suministro. “Actuábamos coordinadamente, el equipo de El Cabildo, de Endesa y del Ayuntamiento, según se abría el camino entrábamos a reparar lo destruido por el volcán, siempre hubo suministro aunque habíamos perdido el cierre en anillo. Ahora, en la reconstrucción tenemos el problema de la temperatura a la que sigue el subsuelo, que dificulta el tendido de la red subterránea para lo que se están creando soluciones”, relata Carlos Rodríguez.

José Antonio Melián

José Antonio Melián

«Se instalaron las plantas de emergencia en un tiempo récord»

José Antonio Melián - RESPONSABLE DE GENERACIÓN

Los equipos de Endesa se pusieron manos a la obra desde el minuto uno de la erupción, tomando decisiones sobre la marcha. “La solución que se vio óptima fue instalar dos plantas de emergencia provisionales, una en cada extremo de la zona de la lava para que en caso de que la principal tuviera un problema su solucionaría con estas plantas de emergencia”, recuerda José Antonio Melián, responsable de Generación en La Palma y director de la central de Los Guinchos. La construcción de estas plantas provisionales fue una obra de gran envergadura realizada en tiempo récord, y a diferencia de otras catástrofes naturales, se realizó mientras continuaba la erupción del volcán. “No todas las empresas pueden acometer una obra de ese tipo porque son se requiere gran cantidad de motores para poderle poner esta planta de emergencia en funcionamiento. Se hicieron grupos de varias partes de España y fuera de España también, y se tomó una planta de cuatro megavatios en Las Manchas y una de ocho megavatios en la otra parte, en Hermosilla”, recuerda José Antonio. 

Beatriz Rafols

Beatriz Rafols

«En breve tendremos varias soluciones para empezar a reparar el cierre en anillo»

Beatriz Rafols - RESP. DE LA UNIDAD TERRITORIAL

Las altas temperaturas en el subsuelo, aún un año después, siguen condicionando la reconstrucción de las infraestructuras en La Palma. “Está siendo complicado para trabajar, la temperatura de la lava es aún muy elevada y no permite realizar las canalizaciones para salvar el terreno arrasado por el volcán. Nuestro primer objetivo es cerrar en anillo y unir de nuevo la parte norte con la parte sur que ha destruido el volcán”, afirma Beatriz Rafolls, responsable de la Unidad Territorial de Santa Cruz de Tenerife, que se encuentra en medio de las pruebas para lograr el cierre en anillo que garantice el suministro de nuevo sin depender de las estaciones de emergencia. “Estamos haciendo pruebas piloto y parece que van a dar sus frutos, por lo tanto yo creo que en breve tendremos incluso dos soluciones. Una de tipo aéreo, con otro tipo de línea, no de madera con zanja, y también una canalización prefabricada en superficie ya que no se puede excavar debido a las altas temperaturas.

Ambas cumpliendo todas las medidas de seguridad de este tipo de tendidos”, relata Beatriz. 

Reparación de lagunas torretas por el personal de Endesa en La Palma.

El volcán de Cumbre Vieja, al volver la vista atrás un año después, ha servido para demostrar la solidaridad de los canarios y el resto del mundo con el pueblo palmero. Y en el caso de Endesa ha demostrado que tiene muchas razones en la empresa para estar orgullosos de su equipo humano, del que Beatriz Rafolls, Carlos Rodríguez y José Antonio Melián pueden ser las caras visibles, pero son muchos más, hombres y mujeres que estaban cada día trabajando para evitar una catástrofe mayor y que en muchos casos también se vieron damnificados por el volcán. Algunos de ellos perdieron sus viviendas, sus fincas, y hasta las naves agrícolas que durante varias generaciones habían sido el negocio familiar. Es más, asistían en primera persona en sus vigilancias a la red eléctrica afectada a ese desastre que se llevaba por delante sus propiedades. Sin embargo, sacaron fuerzas de flaqueza para seguir prestando sus servicios conscientes de que realizan una labor de responsabilidad social y aún continúan, cuando se cumple un año de la erupción de Cumbre Vieja aportando su granito de arena para recobrar, en la medida de lo posible, la normalidad.