Los canarios adelantan la compra del menú navideño para ahorrar

Los mataderos empiezan la campaña con la previsión de aumentar un 30% los sacrificios - El baifo y el cordero, los platos preferidos

Trabajo en el Matadero Insular de Gran Canaria

C. E. P.

Con la Navidad a la vuelta de la esquina y el espíritu de la previsión instaurado en los compradores, los mataderos de las Islas han decidido adelantarse a la campaña y comenzar a preparar desde ya el periodo de más sacrificios de todo el año. Una temporada en la que las carnes son las protagonistas de los menús de los días señalados, pero también un periodo en el que estos alimentos tan demandados se encarecen en un 30%. Lo que lleva a muchos a ser previsores y a comprar las piezas con antelación para congelarlas y disfrutarlas sin el remordimiento de haber pagado una fortuna por ellas. «Al igual que pasa con los regalos en Black Friday, la gente con la comida se adelanta para comprar barato», afirma el gerente de Mataderos Insulares de Gran Canaria, Agustín González, quien reconoce haber adelantado una semana la campaña en vista de la tendencia «previsora». 

Y aunque todavía es pronto para ver en las cifras de sacrificios el repunte reflejado, los mataderos isleños esperan repetir la tendencia de las fiestas navideñas de los últimos años en las que el número de sacrificios se ha incrementado una media de un 30%. «Esperamos que los resultados sean más o menos como el año pasado, no tenemos previsto variaciones extraordinarias» reconoce la directora gerente Matadero Insular de Tenerife, Cristina Sierra, quien también ha iniciado ya los preparativos internos y refuerzos de personal de cara a la campaña navideña. «Ya estamos poniendo todo a punto porque es a final de mes cuando empezamos a trabajar más intensamente», añade. Aun con todos los preparativos en marcha, Sierra reconoce que todavía hay muchos isleños que deciden sus platos «a última hora» en función del dinero que tengan en los bolsillos en el momento. 

En el Matadero de Gran Canaria tienen muy claro que se acerca una fecha clave en el calendario, por lo que refuerzan sus equipos con unas diez personas. «Venimos notando que durante todo el año se mantiene una continuidad en los sacrificios y hay fechas contadas en la que la actividad repunta, el mayor ejemplo es la Navidad», afirma González. 

¿Y qué carnes prefieren los canarios? La tendencia se repite año tras año. Los platos estrella en los menús navideños están conformados, según afirma el gerente del Matadero de Gran Canaria, por corderos y por cabritos (baifos). Este tipo de carne gana cada día más adeptos influidos por campañas promocionales que las administraciones locales han iniciado por el Archipiélago. «El sacrificio de estos animales ha aumentado un 30% gracias al impulso de estas iniciativas», asegura González. 

Y esta misma tendencia surge al analizar los datos del Matadero Insular de Fuerteventura. Según los datos del Cabildo insular, en el mes de diciembre –históricamente– el sacrificio de cabras, cerdos y vacas se mantiene, pero el de cordero se duplica, el de cabrito se multiplica por cuarto y el de lechones (cochinillos) se multiplica por seis. Y lo mismo en Tenerife, donde es a finales de noviembre cuando tienen previsto empezar a matar más cabritos, cabras y lechones.

Dejando a un lado las previsiones de cara a la campaña navideña, lo cierto es que los datos del acumulado del año de los mataderos canarios reflejan que los sacrificios disminuyen respecto al año anterior. En Tenerife, de enero a octubre, el descenso ha sido de 287.000 kilos respecto al mismo periodo de 2022, siendo el cerdo con una pérdida de 214.000 kilos (3.060 cabezas) el animal que más ha reducido sus cifras de sacrificio. Sierra espera cerrar el año con una cifra total de 3,5 millones de kilos, lejos de los 4,1 millones alcanzados en 2022. Y el de Gran Canaria ha reducido su actividad en un 29% de un año al otro, al pasar de un millón de cabezas de ganado a 734.586. En este caso la reducción de la actividad viene marcada por el cierre de una empresa de pollos en la isla que representaba la mayor parte de aves que se sacrificaban en el matadero insular. 

También influye en las estadísticas que en años anteriores se registraron más sacrificios por el encarecimiento del pienso animal derivado de la guerra en Ucrania, y la crisis en la ganadería que llevó a muchos productores a deshacerse de sus animales. «Venimos de años de mucho sacrificio con la pandemia, ahora retomamos los datos de 2019», apunta Sierra. Para González también ha sido clave la puesta en marcha de la Ley de Bienestar Animal, que «introduce más control en los sacrificios». 

Los responsables de los mataderos del Archipiélago descartan que las tendencias de alimentación que rechazan el consumo de animales como el vegetarianismo y el veganismo tengan relación con la reducción de las cifras de sacrificios en las Islas. Según explica González, las estadísticas de consumo de carne indican que la tendencia es la contraria y que «cada vez es más el consumo de este tipo de alimentos». Además, según el gerente, influye una mayor importancia de algunas carnes, como en el caso de los cerdos. Y Sierra coincide. «Yo creo que los menús se adaptan más al tema económico al bolsillo de las familias, no tiene que ver con un aumento en el número de personas que decide no consumir carne», apunta la directora gerente del Matadero de Tenerife.

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Los mataderos de las Islas han tenido que adaptarse a las exigencias que supone la aplicación de la nueva Ley de Bienestar Animal. En el Matadero Insular de Gran Canaria se han puesto las pilas y han instalado hasta 35 cámaras de vigilancia para controlar a los animales y a los operarios durante todo el proceso. Desde la recepción, pasando por el transporte y hasta llegar a las cámaras frigoríficas. «Controlamos todo lo que pasa, revisamos las imágenes y nos aseguramos de que el trato que se le da a los animales es el correcto», afirma el gerente del matadero insular, Agustín González, quien asegura que un «mal comportamiento» como una patada puede costar a un trabajador quedar suspendido durante algunos meses de su empleo. El ganado pasa muy poco tiempo en el matadero, menos de 48 horas, pero durante ese tiempo se registra todo. «Hay un responsable que se encarga de ver la imágenes, que pueden estar hasta un mes en el sistema, por el tema de la protección de datos», apunta.