Alquilar una vivienda ya implica mayor desembolso que comprar

En la provincia oriental, los arrendatarios deben destinar un 4,7% más de renta a la vivienda que los hipotecados, una diferencia que en la occidental llega al 5%

Un hombre se detiene frente a las ofertas de una inmobiliaria.

Un hombre se detiene frente a las ofertas de una inmobiliaria. / Andrés Cruz

N. Santana / P. Allendesalzar

Continúa el alza del precio de los arrendamientos en las Islas. En octubre aumentó un 17% en relación con el mismo periodo de 2022, lo que supone el noveno mes de subida en lo que va de año. Una tendencia ininterrumpida que ha ocasionado que, a la hora de conseguir un techo, el desembolso mensual que implica para los canarios arrendar ya sea superior al de firmar una hipoteca, tanto en Las Palmas como en Santa Cruz de Tenerife. Y es que ambas provincias se encuentran en el top 20 de puntos de España en los que más porcentaje de ingresos hay que destinar a la vivienda.

Según un estudio publicado por Colliers, que analiza las tasas de esfuerzo económico que deben realizar las familias para estas dos opciones habitacionales, el mercado inmobiliario en ambas provincias del Archipiélago es similar, aunque en la oriental la situación es ligeramente más tensa. En ella hay que emplear el 26,8% de la renta disponible para pagar la cuota periódica que implica tener casa propia, frente al 31,1% que se debe traspasar al casero mensualmente si se alquila, es decir, un 4,7% más de esfuerzo. En cambio, en la parte occidental, el préstamo hipotecario se lleva el 24,1% de los ingresos en comparación con el 29,1% de arrendar, una diferencia del 5%.

Pero, ¿qué es la tasa de esfuerzo? En el caso de adquirir una casa, es la relación entre el pago de la cuota del préstamo que tiene que satisfacer el comprador y su ingreso disponible, en definitiva, es el porcentaje de la renta disponible que este debe emplear en los pagos periódicos. Normalmente, a la hora de constituir la financiación, las entidades prestan mucha atención a este esfuerzo, y en general marcan como límite de riesgo el 35%. Una cifra que, por ejemplo, de continuar esta tendencial alcista en el mercado, las familias de Las Palmas rozarán en breve –ya se sitúa en el 31,1%–, lo que traerá trabas para que los bancos les den luz verde. Es más, debido a la subida de los tipos de interés, las entidades de crédito han restringido las hipotecas a tipo fijo que aceptan, cuestión que ha impulsado, subraya el informe, que muchos opten por lanzarse a adquirir sin esta ayuda.

Esto se puede observar en la compra-venta, con un descenso del 32,6% de la firma de hipotecas sobre viviendas en septiembre respecto al mismo mes del año anterior en Canarias –a nivel nacional la bajada fue del 29,64%–. Implica que ha empeorado la evolución interanual, hasta un total de 955 operaciones, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Caída del Euríbor

Eso sí, no todo son malas noticias: la subida de los tipos se ha moderado. El euríbor, el índice al que están ligadas 3,7 millones de las cinco millones de hipotecas de España, se situó en noviembre en el 4,022%, lo que implica que registró su segunda caída intermensual después de la registrada en agosto y la mayor desde agosto de 2022, tras dispararse en 4,662 puntos porcentuales en 22 meses de alzas sin precedentes, desde el -0,502% de diciembre de 2021 al 4,149% del pasado octubre.

Las cuotas de los créditos que toque revisar con el índice de noviembre –usualmente las de enero– van a registrar la subida más suave desde la que experimentaron las que usaron el euríbor de mayo del año pasado, una moderación que todo apunta a que se ampliará en los próximos meses.

No obstante, las cuotas subirán menos, pero seguirán subiendo, al menos a corto plazo. En una hipoteca de 150.000 euros a 24 años con un tipo de euríbor más 1% que tenga como referencia el dato de noviembre, la cuota mensual pasará de 796 a 897 euros, es decir, 101 euros más al mes y 1.212 euros más al año. Para un crédito de 300.000 euros con las mismas características, el alza será de 1.593 a 1.794 euros: 201 euros más al mes y 2.412 euros más al año. El golpe para los hipotecados será más suave, pero se producirá sobre el que encajaron hace 12 meses.

Por su parte, la tasa de esfuerzo para el alquiler indica el porcentaje del ingreso disponible después de impuestos que un hogar medio debe emplear para alquilar una vivienda de 75 metros. En las Palmas, el metro cuadrado mensual cuesta 11,7 euros, y en Santa Cruz de Tenerife, 10,5. Ambas están por debajo de la media nacional del 11,8, pero el Archipiélago tiene una renta media de 11.458 euros, la quinta más baja del país, según el INE, lo que acarrea que los isleños deban destinar un mayor porcentaje de sus ingresos para los gastos del hogar.

La Asociación Canarias de Empresas de Gestión Inmobiliaria ya ha avisado en múltiples ocasiones de que el desarrollo del parque inmobiliario, y por ende la descongestión de los precios, no dará sus frutos hasta dentro de tres años, cuando se terminen las nuevas viviendas. Por lo tanto, lo oportuno, recalca la patronal, es que el Gobierno tome cartas en el asunto de forma inmediata. Y es que, para el año que viene, la situación económica y las medidas legislativas en vigor provocarán que la inversión para nueva vivienda en alquiler se mantenga en niveles relativamente bajos como los de 2023, explicó en un comunicado el director de Finanzas Corporativas de Colliers, Antonio de la Fuente. Esto, unido a las incertidumbres que ha provocado la «nueva intervención de este mercado» del Gobierno, a través de la Ley de Vivienda, llevará a que 2024 concluya con menos oferta de vivienda disponible en alquiler y a un precio mayor.

Otros retos del sector, apunta el estudio, es la escasez de mano de obra cualificada, así como la estabilización de los costes de construcción.