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Y llegaron los suecos

Gran Canaria pasó de los 23.000 turistas recibidos en 1958 a los 1.700.000 de 1983

Costa de San Bartolomé de Tirajana, en 1960, sin construcciones. Al fondo se aprecia la charca de Maspalomas. Fedac

El turismo en Canarias ha pasado por diferentes fases. Se podría considerar que la primera de ellas abarca desde finales del siglo XIX hasta la década de los 50 del siglo XX. A pesar de su importancia económica, el impacto espacial de esta fase fue muy escaso, ya que se trataba de un turismo de élite para el que se construyeron algunos hoteles y balnearios de lujo. 

La segunda fase se produce a partir de los años 60 y corresponde al primer boom turístico de las Islas. Comienza a extenderse el llamado «turismo de masas» o «turismo de sol y playa», que no deja de crecer hasta bien entrada la crisis del petróleo que se inicia en 1973. 

El origen de este turismo estaba en Europa occidental, sobre todo en los países nórdicos, que se encontraban en pleno proceso de desarrollo e industrialización, lo que produjo un aumento del nivel de vida y permitió el acceso de amplias capas de la sociedad a los viajes internacionales, gracias a la expansión de los vuelos chárter. En la década de los años sesenta, se abandonaron algunas de las localizaciones tradicionales del sector primario de las zonas húmedas de abundante vegetación, situadas a cierta altitud, como Monte Lentiscal, en Gran Canaria, por ejemplo, y se pusieron en explotación zonas vírgenes de la costa, que hasta ese momento tan sólo albergaban algunas viviendas de pescadores, sobre todo en Tenerife y Gran Canaria, además de Lanzarote.

Con el inicio del tráfico de vuelos chárter que venían de Escandinavia y especialmente de Suecia, y la intervención de capital sueco en el desarrollo turístico del Sur de la Isla, fueron los suecos los primeros turistas que nos visitaron. 

En la urbanización de San Agustín, ubicada en el sur de Gran Canaria, por ejemplo, un grupo de empresarios suecos construyen el complejo de apartamentos Nueva Suecia, que fue uno de los primeros alojamientos en ponerse en funcionamiento, y posteriormente levantan el complejo Rocas Rojas. Gran Canaria pasó de los 23.000 turistas recibidos en 1.958 a los 1.700.000 de 1983.  

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