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La Oliva

La Montaña sagrada, sin control

Los residentes alertan de que existe un trasiego diario de turistas por este espacio natural ante la falta de vigilancia. Las familias demandan que se permitan ya "las visitas guiadas"

La Montaña de Tindaya no registra vigilancia y, a pesar de la prohibición, suben turistas todos los días hasta la cima.

La Montaña de Tindaya no registra vigilancia y, a pesar de la prohibición, suben turistas todos los días hasta la cima. GABRIEL FUSELLI

La localidad de Tindaya, en el municipio de La Oliva, regresa a la actualidad por su Montaña Sagrada ante las denuncias públicas de numerosos residentes y familias que comprueban el abandono de este Espacio Natural con un trasiego diario de turistas que suben a la cima, destrozan y se van ante la falta de vigilancia. Un espacio protegido que alberga el yacimiento con la mayor concentración de grabados rupestres podomorfos de Canarias, unos 300, que han sido objeto de expolio por su desprotección, y sigue en la actualidad. Está prohibido el acceso pero casi nadie lo respeta, ya que sólo existe una cadena para impedir la subida por el sendero principal.

El agricultor José Francisco Hernández explica que cada día llegan turistas preguntando por el acceso y la historia de la Montaña sagrada. "Veo que caminan por todo el entorno, suben y bajan sin ningún tipo de control, ni orden por la montaña, que se supone deberían proteger con seriedad las instituciones si se trata de un yacimiento aborigen importante" apunta el joven.

La residente Soledad Aguiar recuerda que hace unos meses una turista sufrió un desvanecimiento en la cima, y un "ataque de pánico" durante el descenso, que requirió su evacuación por parte del helicóptero de Emergencias para su rescate.

"Una situación que alerta del descontrol que existe en la zona, el posible destrozo del yacimiento aborigen, la falta de información y vigilancia de la Montaña de Tindaya" apunta Aguiar. A pesar de que se han anunciado diferentes proyectos para su conservación y la organización de visitas guiadas nunca se han ejecutado. Unos programas que hasta el momento no se han puesto en marcha, y según algunos residentes ponen de manifiesto "la falta de interés de las autoridades para conservar y cuidar esta Montaña que algunos colectivos proponen para el título de Patrimonio de la Humanidad por su belleza natural".

Leo Reyes, residente de la localidad, pide que se cubra el agujero de la cantera de piedra que ofrece una imagen muy negativa de la Montaña sagrada. "Se permitió una cantera pero se debería cubrir con la propia piedra , y tapar ese destrozo para que recupere su aspecto antiguo", propone. También pregunto Reyes "cuál es el futuro de la vivienda que se encuentra en la misma montaña porque sus propietarios no pueden acceder a la casa tras cerrarse el acceso; ahora esa propiedad se halla abandonada y pierde valor por el antojo de este Gobierno que anuncia una obra de arte que nunca veremos" reflexiona.

Pilar Barceló se ha enamorado de la localidad. "Lo más lógico es que se ponga vigilancia en la montaña sagrada, y permitan las visitas guiadas porque los turistas residentes y turistas lo demandamos. También que se respeten las normas de protección para evitar destrozos, como sucede en otros lugares del mundo" afirma. Algunos vecinos exigen, incluso, una tasa y que se cobren las visitas por la Montaña, como en otros sitios, y ese dinero revierta en la mejora del pueblo y entorno. "Si hubieran cobrado hace años, con guías, se hubiera ganado dinero, y evitado el desastre actual" lamentan.

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