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Ganas de emprender

La crisis económica mandó al desempleo a Saray González, quien en lugar de venirse abajo montó su propia empresa de limpieza

Saray González Montenegro.

Saray González Montenegro.

La crisis por la Covid-19 ha conducido a los trabajadores majoreros del sector servicios a la inestabilidad laboral. Saray González ingresó en las listas del paro. Trabajaba en una empresa de limpieza y, lejos de aminalarse, se decidió a montar la suya. Se ha convertido en una emprendedora en tiempos de pandemia.

La pandemia ha cambiado la vida laboral de muchas personas. Unas han perdido su trabajo, otras se encuentran en una situación de espera tras ser afectados por los expedientes de regulación de empleo y las más optimistas se han lanzado, empujados por su pasión y ganas de trabajar, a emprender su propio negocio.

Saray González Montenegro (Gran Canaria, 1982) se encontraba trabajando en una empresa de limpieza cuando estalló la pandemia. Se encargaba de limpiar villas, apartamentos y pisos destinados a los visitantes que elegían a Fuerteventura para disfrutar de sus vacaciones. Sin embargo, con el cero turístico, su destino laboral fue decreciendo. Primero un Erte, unos meses más tarde fue rescatada por su empresa y, finalmente, terminó en las listas del paro.

Saray, casada y con una hija de 13 años, no se vino abajo. Su marido también sufrió las consecuencias de la pandemia y estuvo en Erte unos cuatro meses. Entonces, comenzó a entregar currículum por numerosas empresas pero no tuvo suerte. «Estuve limpiando casas pero no me contrataron, solo querían que trabajara sin contrato. Entonces pensé, por qué trabajo para otras personas y no para mí. Entonces decidí lanzar mi proyecto empresarial en plena pandemia. Me di de alta como autónoma y así nació Asa Limpieza, mi propia empresa, donde ofrecemos trabajos de limpieza en general», cuenta.

Saray piensa en positivo. «Hay que ser optimista y probar iniciativa nuevas. Aconsejo a la gente que se ha quedado sin trabajo a emprender. Si no arriesgas nada tienes. No pretendo ser rica, sino sentirme útil y ofrecer los servicios de mi empresa a quienes lo necesiten», explica.

La historia de Saray es una de las muchas de personas que se han quedado sin trabajo y han comenzado una nueva aventura empresarial. Mientras muchos comercios se han visto obligados a cerrar sus puertas por la crisis económica, hay quienes, a pesar de la incertidumbre que supone la situación de pandemia, apuestan por la emprendiduría. Lo único que lamentan es que se encuentran con procesos complejos y trabas burocráticas por parte de las administraciones públicas, algo que en muchos casos supone un freno a las nuevas oportunidades.

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