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Entrevista

"Las trombas de agua podrían ser lo normal en los futuros otoños"

"El nuevo turismo está provocando un fuerte impacto antrópico en los parques naturales de Canarias", señala el geólogo y climatólogo, Jonathan Gómez Cantero

Jonathan Gómez Cantero, ayer, momentos antes de su charla.

Jonathan Gómez Cantero, ayer, momentos antes de su charla. JOSÉ CARLOS GUERRA

¿Plantar refresca el clima?

Sí, plantar, tener vegetación y unos montes saludables, porque los bosques son, junto con los océanos, los mayores sumideros de CO2 del planeta. De siempre se ha dicho que la agricultura ayuda a refrescar el planeta.

Según variopintos informes ahora se intenta crear la impresión de que la pérdida de los bosques está revirtiendo. ¿En qué quedamos?

Sí, un poco dudoso. Hay estudios que apuntan a un aumento de la masa forestal, pero yo considero que se está perdiendo muchísimo. Es verdad que a lo mejor podemos tener algo de más zonas verdes, pero la calidad de los bosques se está perdiendo por la reducción de la biodiversidad. Además se están reduciendo los espacios naturales por el desarrollo humano, que consume mucho suelo que debería estar cubierto de bosque.

Esto no es aplicable a Canarias ¿o cree que las políticas forestales están paliando el asunto?

En general los montes canarios se conservan bastante bien, pero tienen un problema. Antes el turismo era de costa, pero en los últimos años ha cambiado de hábitos, de forma que el Garajonay en La Gomera, por decirle un ejemplo, ya no es tanto un Parque Nacional como un parque temático con un gran número de actividades que provocan un fuerte impacto antrópico en su ecosistema. Si tenemos ya que por el cambio climático se dan mayores episodios de sequedad en los bosques ahora hay que sumar una población que sube a estos bosques, con gente inconsciente que tira latas o vidrios que inician fuegos, por lo que hoy sufren una situación mucho más complicada.

Conocerá que este octubre vivimos unos fuertes episodios de lluvias torrenciales acompañados por temperaturas superiores a la media. ¿Apuntará estos hechos en el catálogo de efemérides del cambio climático?

Estas lluvias torrenciales podrían ser algo normal en los futuros otoños que sufra Canarias. Se ha constado que en los mares del Archipiélago la temperatura ha ascendido 0,3 grados centígrados. Esto provoca un mayor vapor de agua que genera tormentas, que a su vez son más torrenciales por esa gran cantidad de humedad que reciben. Pero esto se une a otro problema: como los veranos son cada vez más cálidos el suelo se reseca, con lo cual cuando reciben precipitaciones tan fuertes se produce lo que se denomina como lavado de suelo, es decir, que desaparece. De hecho, muchas de las imágenes que pudimos ver de las últimas lluvias de Gran Canaria eran barrancos cargando grandes cantidades de tierra y barro, con lo que la vegetación se queda sin sustrato.

Es decir, que se inicia un proceso de desertización.

Sí. Una desertización a medio plazo, porque además en el estudio del cambio climático es muy difícil aislar las variables. Todas están conectadas entre sí. Además de esa desertización ya está constatando que la flora endémica de las islas está migrando a cotas más altas para evitar el mayor calor. En las zonas continentales pueden migrar al norte, pero en territorios insulares solo a lo alto y cuando lleguen a su tope, se producirá una extinción importante.

Usted participará en la próxima cumbre del cambio climático de Francia el 30 de noviembre, una cita que para usted es casi un ultimátum a la Tierra.

Es la última oportunidad. Yo soy muy negativo, pero espero que se consiga algo porque a la vista de sus efectos estamos más cerca del punto de no retorno.

Que usted cifra a partir de un incremento de dos grados. ¿Qué pasaría en Canarias?

Pues bastantes cosas, como calimas más frecuentes e intensas, más precipitaciones torrenciales y un aumento de la temperatura del agua que, entre otras cosas, daría problemas en la industria pesquera. También podrían desaparecer playas, si bien la forma de las islas, en acantilado, las deja fuera de otras con mayores problemas como las de Indonesia, más planas.

¿Y puede usted reportar más indicios en el Archipiélago?

Desde hace 30 o 40 años se producen fenómenos de cambio con la llegada de especies tropicales marinas, como el gallo aplomado o el gobio de punta dorada en detrimento de especies nativas, como los corales negros o las estrellas de mar. También llegan organismos tóxicos, como los dinoflagelados bentónicos del género Ostreopsis o Gambierdiscus toxicus. Este segundo se encontró en el Archipiélago en 2005 y es capaz de producir la enfermedad tropical de la ciguatera en humanos, tras la ingestión de peces contaminados, como ha ocurrido ya en El Hierro. Y en cuanto a fenómenos meteorológicos no hay que olvidar que el huracán Vince, el más al noreste del Atlántico de la historia, precedió en tan solo unos días a la tormenta tropical Delta, que afectó a Canarias y Madeira entre el 28 y el 29 de noviembre de 2005.

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