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Gáldar

Instantáneas de muerte

La Casa-Museo Antonio Padrón de Gáldar acoge la exposición 'Memento. La muerte en Canarias'

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Exposición 'Memento. La muerte en Canarias'

Las tradiciones funerarias de Canarias han evolucionado a lo largo de los años, desde los desaparecidos ritos prehispánicos, hasta los tanatorios asépticos de la actualidad, pasando por los velatorios cargados de emociones y recuerdos organizados antaño. La Casa-Museo Antonio Padrón Centro de Arte Indigenista, en Gáldar, acoge la exposición Memento. La muerte en Canarias, que retrata a través de 21 imágenes un viaje por la cultura funeraria del Archipiélago, entre 1880 y finales de los años 60 del siglo pasado.

La exhibición, producida por la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac), invita a reflexionar sobre los diversos ritos relacionados con la muerte que se han llevado a cabo en las Islas. Actualmente, la globalización ha terminado por arroyar la diversidad cultural y ha estandarizado los ritos, pero a lo largo de la historia de Canarias se han desarrollado dos tipos de prácticas funerarias, las realizadas por los canarios prehispánicos y las fomentadas tras la conquista española. Según explica Gabriel Betancor, técnico de fondos audiovisuales de la Fedac, "los finaos son una variante insular y atlántica de las normas litúrgicas establecidas por la contrarreforma católica mediante el Concilio de Trento entre 1545 y 1563".

No obstante, todos los ritos tienen el objetivo común "acompañar en el dolor a los seres queridos de los finaos y el memento, es decir, recordar a quienes se han marchado", afirma Betancor.

Una de las fotografías que genera mayor impacto a los visitantes es la que muestra la fosa común del cementerio de Vegueta, tomada entre 1880 y 1890. Esta imagen fue publicada en una de las primeras revistas francesas y, según asegura Betancor, "el estado del cementerio llamó tanto la atención a nivel internacional que pocos años después se reformó el camposanto de Vegueta". Esta remodelación se observa en otra de las instantáneas en la que está el cementerio rodeado de plataneras.

Si bien este negativo refleja la frialdad de la muerte, la exposición también recoge la retrato post mortem de un bebé en brazos de su aya, "una imagen cargada de ternura y que transmite mucho sentimiento", afirma Betancor, quien relata que la chica "llegó a La Palma, a finales del siglo XIX, desde Cuba con una familia de indianos". Antiguamente existía la tradición de realizar fotografías post mortem porque reflejaba una etapa, "se captaba el nacimiento, la comunión, la boda, la paternidad y también la muerte", subraya Betancor.

Por otro lado, la exposición refleja tanto enterramientos de trabajadores y gente del pueblo, como sepelios de carácter institucional, entre los que destaca el del Capitán General de Canarias, Ignacio Pérez Galdós, hermano mayor de Benito Pérez Galdós, fallecido en 1905, y cuyo multitudinario cortejo fúnebre recorrió las principales calles de la ciudad hasta llegar al cementerio de Vegueta. Del mismo modo, otra de las imágenes seleccionadas para la exhibición es la del poeta moyense Tomás Morales, quien falleció el 15 de agosto de 1921, a los 37 años. En la foto se muestra su cuerpo en el interior del féretro y rodeado de flores, para después ser enterrado en el cementerio de Vegueta, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 2010, por ser uno de los conjuntos patrimoniales de carácter funerario más importantes de Canarias.

Otros de los aspectos que se abordan en Memento es la construcción y evolución de los camposantos de las Islas. Por ejemplo, hay instantáneas del cementerio protestante de Las Palmas de Gran Canaria, construido por los británicos a finales del siglo XIX, porque "los sacerdotes católicos no dejaban que los ingleses se enterraran en el cementerio de Vegueta", explica Betancor. Así como de las necrópolis de Valverde, en El Hierro, o la de La Graciosa, que fueron construidas por el Mando Económico de Canarias, en el periodo de la postguerra española, en un momento en el que la economía del Archipiélago estaba controlada por los militares.

Muchas de las instantáneas recogidas en la exhibición están firmadas por Teodoro Maisch, un fotógrafo alemán que llegó a Canarias a finales de los años 20, tras el fracaso de la revolución germana en 1922.

Este artista, formado en los círculos fotográficos vinculados con la experimentación soviética y con el movimiento obrero, contribuyó a cambiar la óptica de la fotografía insular captando las costumbres eclesiásticas, el paisaje y el paisanaje. A lo largo de su estancia en Gran Canaria trabajó para la Escuela Luján Pérez, que este año celebra su centenario, y estuvo vinculado con artistas de la época como el pintor Jesús Arencibia.

La huella de Teodoro Maisch desapareció sobre el año 1938, después de que el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo lo acusara de ser masón. "Él se retractó y lo dejaron marchar pero, años después, el Comandante al mando en Canarias recibió una orden de búsqueda porque el Tribunal no creía en la sinceridad de su testimonio", expone Gabriel Betancor. Quien concluye que, finalmente el militar al mando comunicó al Tribunal que cancelaran la búsqueda del fotógrafo germano porque "habían encontrado su certificado de defunción, fechado una semana después del primer interrogatorio que le hizo el mismo tribunal, es decir, que lo mataron".

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