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Árboles, perros y mentiras

El ambiente preelectoral comienza a rondar la actividad política

La mañana empezó cruzada. La oposición terminó levantándose de un pleno extraordinario convocado el jueves por la tarde, y que había sido solicitado por la oposición por los manejos del grupo de gobierno sobre ciertas partidas económicas del plan estratégico de subvenciones, que entienden que discriminan a determinados municipios. Los partidos han pedido la nulidad, porque se convocó sin su autorización. Y ya en el pleno ordinario, Miguel Montero (Podemos) se enfrentó a una expulsión porque quería que se leyera un artículo del reglamento de funcionamiento del Cabildo, y Antonio Morales se negó.

A partir de entonces, el pleno se calmó, aunque la palabra mentira pasaba de una bancada a otra a gran velocidad, hasta que se cruzó en el camino los sudores de la consejera y del presidente.

Carlos Esther (PP) cuestionó el bajo cumplimiento del presupuesto, ante lo que Morales le acusó de tener unos datos antiguos, y que este año se repetirá el grado de ejecución por encima del 80%.

José Miguel Bravo de Laguna (Unidos por Gran Canaria) le preguntaba al presidente por el grado de cumplimiento del programa de gobierno. La respuesta presidencial echaba mano de la creación de 40.000 empleos y de empresas en este periodo y la llegada de más turistas, porque había más conexiones aéreas, según su justificación.

Miguel Ángel Rodríguez se enfrentó ante la oposición por tener que renegar de sus viejas palabras, en las que decía que iba a plantar 1,5 millones de árboles y duplicar la masa forestal en 15 años. Y le echaron en cara haber multiplicado por 10 hasta los 800.000 euros el presupuesto para el albergue de animales, y sigan los problemas.

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