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Medianías

La polilla guatemalteca devora los cultivos de papas de las Medianías

La plaga se extiende por siete municipios, alcanzando daños desconocidos hasta el momento l Muchos agricultores pierden hasta un 40% de la producción de verano

Una finca de papas afectada por la polilla guatemalteca.

Una finca de papas afectada por la polilla guatemalteca. lp / dlp

Gran Canaria se enfrenta a la plaga más destructora de la polilla guatemalteca en las papas. El brote puede alcanzar un tercio de la actual cosecha de verano en los principales municipios productores de las Medianías, como es el caso de Teror, Valleseco, Santa Brígida, San Mateo, Moya, Guía y Firgas. El Cabildo acaba de emprender una campaña de recogida de los tubérculos afectados, cuya enfermedad arrasa desde hace años muchas explotaciones en Tenerife.

La polilla guatemalteca hizo su primera aparición en la Isla a finales del siglo pasado. Y su presencia se ha hecho visible en distintos momentos en estos últimos 20 años, aunque se ha logrado controlar. Sin embargo, las condiciones climáticas que se registraron durante el pasado invierno, unido a la falta de diligencia para aislar algunos casos aislados en fincas, han derivado en un problema de incalculables consecuencias.

Un experto alerta de que es el brote más devastador detectado hasta la fecha en la Isla. El consejero de Sector Primario y Soberanía Alimentaria del Cabildo, Miguel Hidalgo, apunta que está afectando a entre un 15 y un 20% de la producción de la campaña de verano de este tubérculo. Y el citado técnico añade que las zonas afectados está mermando a entre un 30 y un 40% de las papas recogidas. Esto supone, añade, que se está llevando las ganancias habituales de los agricultores.

Malas prácticas

Gran Canaria produce cada año entre 18 y 20 millones de kilos de papas, de los cuales unos 10 millones se recoge en la campaña de verano.

Las papas bichadas por esta enfermedad afectaron en 2003 en zonas aisladas de Guía y Moya a unos 23.000 kilos. Pero esta cantidad ya se ha superado con creces ahora por la actual plaga, según algunas fuentes, que está siendo la más dañina desde que se detectó la polillla guatemalteca en la Isla. El Cabildo evita de momento hablar del volumen que se pueda ver afectado, ya que los agricultores siguen siendo remisos a la hora de hablar del problema, sobre todo los pequeños productores. "Estamos empezando a recogerla ahora", admite el consejero insular del Área.

La prolongada sequía acaecida a principios de este año, tras las abundantes lluvias de octubre y noviembre, se convirtieron en un caldo de cultivo para esta enfermedad en el campo, al facilitar el ciclo reproductor de la polilla, que es de dos meses.

El problema afecta especialmente a pequeños propietarios. Sobre todo, porque sigue existiendo esa conciencia de que no es grave, y dejan las ramas en la superficie, favoreciendo su propagación.

La plaga está afectando a buena parte de las fincas de las Medianías, donde afecta a un tercio de la recolección. Y, sobre todo, a pueblos como Teror. De ahí que el Cabildo haya emprendido una campaña de retirada en siete localidades donde han detectado su presencia, colocando bañeras para su depósito. La medida contempla que el Servicio de Extensión Agraria retirará el tubérculo de las fincas en las que se hayan detectado más de 2.000 kilos de papas bichadas, "siempre que estén en sacas cerradas y la finca disponga de acceso a maquinaria pesada".

La plaga afecta a las papas, pero no es dañina para la salud de las personas, tal y como ha dejado claro la Consejería de Sector Primario, que recuerda que la retirada controlada de estas papas "no es una recomendación, sino una obligación".

Miguel Hidalgo informa que la campaña tiene que ir más allá de la recogida de las variedades enfermas. Y señala que debe servir para extender las buenas prácticas en los cultivos, para evitar que un problema que podía haberse atajado con los primeros focos, se ha extendido por buena parte de las Medianías. Y para ello señala que las papas afectadas deben retirarse. Y para ello hay que "informar y concienciar".

Gran Canaria ha sufrido brotes puntuales desde finales del siglo pasado. Sin embargo, sus efectos distan de momento con los que sufre Tenerife, donde hace auténticos estragos cada año y pervive casi sin control, tal y como quedó de manifiesto en unas jornadas especializadas celebradas el mes pasado en la citada isla.

El problema también se detectó hace cuatro años en Galicia, donde se tomaron medidas drásticas como paralizar las plantaciones para tratar de lograr su completa erradicación. Sin embargo, de momento aquí se ha evitado estas medidas, limitándose hasta ahora en la retirada de las afectadas.

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