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Medio Ambiente

“El bicácaro debe ser el emblema de la biodiversidad de Canarias”

“El bicácaro debe ser el emblema de la biodiversidad de Canarias”

“El bicácaro debe ser el emblema de la biodiversidad de Canarias”

Una planta en peligro de extinción con el nombre científico de ‘canarina canariensis’ no puede ser más apropiado para servir de bandera para la preservación de la biodiversidad de las Islas. Eso es lo que ha propuesto Mario Mairal Pisa (Huesca,1983), doctor en Biología y experto en biogeografía, en las XXVII Jornadas Forestales de Gran Canaria. En esta entrevista alerta sobre el daño del ganado asilvestrado y recomienda su rápida eliminación.  

En las XXVII Jornadas Forestales de Gran Canaria ha presentado una ponencia titulada El ocaso invisible de la laurisilva: biogeografía, declive y propuestas de conservación y gestión. ¿Cuál es la evolución de la laurisilva?

El título de la ponencia, aunque pueda parecer un poco esotérico, tiene una explicación. Es un viaje que cuenta la historia evolutiva de la naturaleza de Canarias y cómo se ha constituido su flora, cómo llegaron las especies a las Islas. En el norte de África y en la cuenca mediterránea, a lo largo de varios millones de años, hubo diversos eventos climatológicos y geológicos que conformaron la biodiversidad que hoy habita en Canarias.

¿De qué tiempo estamos hablando?

En el Mioceno Medio, hace 15 millones de años, el norte de África estaba cubierto de vegetación subtropical, casi un vergel, algo lujurioso, pero los diferentes eventos climatológicos y geológicos fueron provocando la aparición del desierto del Sahara. El levantamiento de la placa continental africana por la parte Este y la aparición de las montañas del Riff crearon una sombra de lluvia en la orografía que cortaron las precipitaciones y comenzó una extinción, aparte de un calentamiento global que empezó hace 3,5 millones de años. Ese es un fenómeno natural que todavía no ha cesado, pero a día de hoy se está viendo acelerado por un cambio climático que no es natural, sino provocado por el ser humano. Las especies que habitaban en el norte de África empezaron a migrar, a moverse para no extinguirse, y muchas plantas se han refugiado en los archipiélagos a ambos lados del continente africano, al Oeste los macaronésicos de Madeira, Canarias y Cabo Verde. Son ecosistemas similares a ambos lados de África, pues si caminamos por la isla de Socotra, a miles de kilómetros al Este, frente a las costas de Yemen, puedes encontrar dragos, balos y muchas especies que están en Canarias. Antes cubrían todo el Norte de África y han quedado refugiadas a ambos lados.

En su ponencia cita también al bicácaro, del que es usted un especialista.

Con el bicácaro de estas islas, que es la canarina canariensis, pasa lo mismo. Hay una especie en Canarias y otros dos especies en el Este de África, desde Etiopía hasta Malawi. En Canarias ha sido fascinante descubrir mediante el estudio biológico del bicácaro que la mayor diversidad genética de la especie se haya en tres áreas de Tenerife, que son Anaga, Teno y Roque del Conde. La diversidad genética es importante porque es el nivel más fundamental de la biodiversidad, el que proporciona la base para el cambio evolutivo y que las especies mantengan la capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones ambientales, lo que es especialmente importante con el cambio climático. Podemos reconstruir la historia de las especies, saber cómo han migrado, de dónde a dónde se han movido, y cuánto tiempo ha pasado.

¿Y en qué situación se encuentra actualmente el bicácaro de Canarias?

La mayor diversidad genética de canarina se da en esas tres paleoislas de Tenerife, y desde allí habrían migrado a Gran Canaria, La Palma, La Gomera y El Hierro. Seguramente hubo áreas ancestrales donde llegó primero la especie, pero la extinción provocó que solo podamos tener esas tres áreas de Anaga, Teno y Roque del Conde, que son anteriores a la formación del Teide. Esas tres zonas no estuvieron tan afectadas por los fenómenos volcánicos y geológicos que dieron origen al Teide, por eso allí se ha conservado una diversidad genética muy antigua, tanto en el bicácaro como en muchas otras especies. Las consideramos santuarios de biodiversidad e importantes para proteger la historia evolutiva. Son un museo de los cambios climáticos del pasado que nos pueden dar pistas en el futuro sobre cómo protegernos contra el cambio climático.

“Hay que erradicar el ganado asilvestrado; no sé cómo, yo solo recomiendo que se elimine ya”

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¿Qué medidas de conservación propone?

Propongo la creación de una reserva que incluya a estas tres paleoislas para llamar la atención de estos procesos del pasado que son tan importantes para conservar esta biodiversidad. Este sería un toque de atención a las autoridades y a la ciudadanía para que tengamos mayor conciencia. Y a nivel mundial sería un modelo único de reserva, llamativo y de vanguardia, por eso propongo que el bicácaro sea la bandera, el emblema, y que su protección ayude a conservar sus ecosistemas.

Aparte de un nombre científico tan oportuno, canarina canariensis, incluso como reclamo turístico, ¿que otras singularidades tiene el bicácaro para ser bandera de la preservación de la biodiversidad?

Porque es una planta muy llamativa, muy bonita, es fácil que la gente la conozca por la flor en forma de campanilla y que se involucre en su conservación. A pesar de estar ampliamente distribuida en cinco islas, también está muy amenazada. Y no solo en Canarias, también en últimos bosques africanos donde se conservan. Sería un reclamo a nivel mundial y con un nombre más canario que el gofio.

¿Qué hay que hacer para recuperar y preservar la laurisilva en Gran Canaria?

Todos los biólogos y conservacionistas estamos bastante consternados y preocupados porque lo primero que hay que hacer es eliminar las amenazas directas, que en este caso son muy claras. La mayor preocupación es el ganado asilvestrado. Hay que erradicarlo, no sé cómo, no depende de mí, solo recomiendo que se elimine. Hay una polémica entre las apañadas o los disparos, pero lo que sí sabemos es que el reloj está corriendo y cada día tendremos un problema más grave si este ganado no desaparece. Tras la pérdida de la vegetación, viene la erosión, y en las islas oceánicas eso es más preocupante que en zonas continentales, pues acabaría con la fertilidad y con la destrucción de los suelos canarios. Eso hay que hacerlo ya. Ahora que estamos en esta crisis del coronavirus, también sabemos que existe una relación directa deforestación y pandemias. La pérdida de masa vegetal aumenta la probabilidad de que aparezcan estos virus. Y es mucho más barato conservar el bosque que detener pandemias.

¿Está a salvo la laurisilva de Gran Canaria de los incendios forestales?

Esa es otra de las grandes amenazas, junto con la subida de las temperaturas. De un potencial del 100%, de la laurisilva solo se conserva el 1%, frente a un 10% en Tenerife o mucho más en las tres islas más occidentales. Donde mejor se conserva es en Los Tilos, en Barranco Oscuro y en el Barranco de la Virgen. Y luego en pequeños retazos de barrancos de difícil acceso. Hemos estudiado la cresta de gallo de Moya y hemos comprobado que ya le está afectado el aumento del calor. Y es una especie en peligro de extinción.

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