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Cumbre y medianías

La Cumbre refuerza sus servicios al aumentar su población en verano

Tejeda, Artenara y Valleseco llegan a duplicar sus habitantes de hecho | En la costa norte, Agaete triplica el consumo de agua en época estival

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Turistas en las Medianías de Gran Canaria Andrés Cruz / J. C. Castro

Las vacaciones de verano son una época en la que muchos municipios de las medianías y cumbres de Gran Canaria reciben a muchos de sus "hijos e hijas" repartidos por la Isla, o incluso que viven fuera de ella, que regresan a sus segundas residencias o a las casas familiares para desconectar de la rutina en la gran ciudad. Este fenómeno, que ya es habitual, no pilla desprevenidos a los Ayuntamientos, que prevén el refuerzo en la prestación de servicios públicos para estas semanas en materias como la recogida de residuos, la limpieza viaria, el consumo de agua o la puesta en marcha de actividades complementarias de ocio para su población estacional. En municipios como Tejeda, Artenara, Valleseco o Agaete, llega a duplicarse, y en otros como Moya, Firgas, San Mateo, Teror, La Aldea de San Nicolás o Valsequillo también se nota esa mayor afluencia, aunque en menor medida.

En cualquier caso, a ninguno de ellos les pilla por sorpresa este incremento en la afluencia de público que, además, suele ser muy habitual en otros periodos festivos o vacacionales a lo largo del año, así como cada fin de semana. Son municipios en los que la actividad se incrementa considerablemente de viernes por la tarde a domingo por la tarde, y que ya se barruntan este fenómeno y trabajan las semanas previas en tratar de sortearlo de la mejor manera posible. De hecho, en el caso de los tres municipios de las cumbres, el Consorcio que les aglutina ha externalizado la recogida de residuos a una empresa que, con la experiencia de los años, es capaz de hacer que ese aumento poblacional apenas se note en este servicio. De hecho, según el alcalde de Artenara, Jesús Díaz, de las dos veces semanales que habitualmente va a Las Palmas de Gran Canaria el camión de la basura en invierno, ahora llega a "bajar hasta cinco veces". Su homólogo de Tejeda, Francisco Perera, asegura que la basura recolectada se duplica en este periodo de estío.

También es notable, y esto es algo que han compartido varios regidores, el incremento de los trastos estas semanas estivales, ya que mucha gente llega a sus segundas residencias y se encuentra con muebles y otros objetos que no necesitan o ya no quieren. Jesús Díaz indica que se multiplica por dos y por tres la cantidad de enseres en los puntos establecidos para ello, mientras que el alcalde de San Mateo, Antonio Ortega, también pone énfasis en este hecho y en el trabajo extra que supone para los trabajadores municipales que se encargan de estos menesteres. El de La Aldea, Tomás Pérez, señala que es algo muy común, si bien gracias a que en el municipio existe un punto limpio que abre a diario, el fenómeno no se traduce en ver demasiados muebles y escombros en las vías.

«El camión de basura pasa de bajar dos veces por semana a Las Palmas a bajar cinco», según Díaz

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La máxima responsable de Agaete, María del Carmen Rosario, asegura que en su municipio se tiene que desembolsar un gasto extra para los servicios de limpieza, recogida de enseres y de basura, pero que no les importa porque «estamos todos contentos de ver tanta gente en nuestras calles». 

Otro de los handicaps de los municipios en los que existen muchos diseminados lejos de los cascos es hacer llegar esos servicios básicos a los pagos, en donde también se experimenta ese incremento de habitantes. En algunos de Tejeda, según apunta su regidor, se llega a pasar de unas 15 personas a 40, 50 o hasta 60, que hacen que el Consistorio tenga que redoblar sus esfuerzos estas semanas. «Hay que tener en cuenta el personal que presta servicio en estas actividades», explica Perera, quien añade que existe un trabajo detrás en el que se intenta que los trabajadores cojan vacaciones en otros momentos que no coincidan con los dos meses principales del verano, si bien «siempre buscamos la manera de cubrir esas ausencias con personal que sabe el cometido». La llegada de vecinos a los barrios también se hace notar en Tenteniguada, en Valsequillo, tal y como afirma el alcalde, Francisco Atta, si bien en el caso del municipio de medianías no es tan perceptible ese aumento del flujo en esta época, porque ya suele ser habitual los fines de semana. 

Consumo de agua

Uno de los aspectos en los que más se nota el incremento de población en estos municipios es en el incremento en el consumo de agua que, sobre todo en años de sequía, les hace tener algunos problemas en el abastecimiento. Según María del Carmen Rosario, en Agaete el gasto de agua en los hogares se ha triplicado en las últimas semanas, en un dato que le facilitó en su última reunión la empresa que se encarga de prestar el servicio en el pueblo. «Duplicamos a cualquier municipio de la comarca norte», puntualiza. Este hecho significaría, según su opinión, que cada vez más personas se están decantando por ir al término norteño a vivir o pasar sus días libres o de vacaciones, llenándolo de «vida y alegría». 

Y es que, según el teniente de alcalde de Valleseco, José Luis Rodríguez, este es uno de los aspectos que «más se notan» en verano, no solo por el incremento de las personas que habitan en los pueblos, sino también por las temperaturas más altas propias de esta época. «El servicio de agua lo tenemos bastante bien dimensionado para soportar esos incrementos, no en vano somos vendedores de agua para los municipios colindantes», reconoce, en todo caso, pese a que en su localidad han duplicado el gasto en las últimas semanas. 

Otros municipios como Artenara, Firgas o Moya admiten que refuerzan el control del agua para evitar que haya momentos en los que deje de llegar a las viviendas, estando más pendientes de los pozos, galerías y depósitos municipales y del nivel que presentan. Todos ellos son conscientes que, con el aumento poblacional y del calor, el consumo doméstico se dispara, hasta el punto que algunos limitan algo más la que se dedica a los cultivos, tal y como informa Jesús Díaz, regidor artenarense, que adquirió hace poco una galería para cubrir la demanda creciente de agua que se producía en el pueblo.

También es palpable el aumento en la demanda de actividades complementarias con las que esa población flotante pueda disfrutar de sus ratos de ocio. Algo que la pandemia ha obligado a reducir y regular para evitar la propagación de contagios, pero que los Ayuntamientos siguen ofertando en la medida de sus posibilidades. «Respetamos el protocolo Covid, pero hemos hecho otro tipo de actividades, como el homenaje a Tomás Morales, pero además hemos iluminado determinados edificios de Agaete, como el molino o la ermita de Las Nieves, la Iglesia de la Concepción y el arco hacia el Huerto de las Flores. Que cuando lleguen a nuestro pueblo siempre se encuentren alguna novedad», apunta Rosario.

Muchas personas realizan limpiezas en sus segundas casas y hacen aumentar la recogida de trastos

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Jesús Díaz asevera que en Artenara siempre se intenta que haya algo que hacer, «llámese torneos de futbito, de pádel o las actividades deportivas dirigidas en la piscina o el gimnasio, manteniendo los aforos», así como las excursiones a ver las estrellas, como hubo hace una semana con las perseidas o las rutas de senderismo por algunas de las muchas rutas que ofrece el pueblo cumbrero. José Luis Rodríguez, en cambio, lamenta que en Valleseco se hayan visto obligados a suspender «gran parte de las actividades deportivas por ese paso a nivel 4», sobre todo teniendo en cuenta que en épocas normales suelen desarrollar bastantes acciones para los más pequeños y para los que no lo son tanto.

Mientras, aquellos que tienen línea de costa, como Agaete o La Aldea, han reforzado la presencia de seguridad y limpieza en las playas. «Ahí sí se nota un aumento de visitantes y por ello extremamos la asistencia de estos servicios», afirma Tomás Pérez, quien se muestra muy ilusionado por la cada vez más gente que visita el municipio, ya no solo de la Isla, sino de Península y el extranjero. 

Y todo ello, además, sin las habituales fiestas populares que, cada año y sobre todo en época estival, llenan de personas los pueblos de la Isla, debido a las restricciones para contener la quinta ola de la pandemia. De esta forma, celebraciones emblemáticas como la Rama de Agaete, la Charca de La Aldea, San Bartolomé en Fontanales o San Roque en Firgas han visto menguado su programa de actividades, haciendo que muchas personas que les visitaban con motivo de las festividades hayan decidido no ir, o quedarse menos tiempo. Precisamente, en Teror, lo que se espera es conseguir que se mantengan estos visitantes hasta bien entrado septiembre, pese a que los multitudinarios eventos de la Virgen del Pino no tendrán lugar por la Covid. Según Sergio Nuez, alcalde de la Villa Mariana, «se nota en los comercios, en los bares, restaurantes y cafeterías, que hay mucha gente que vuelve por esta época». 

Y es que las fiestas son un reclamo para muchas personas que tienen sus segundas residencias en estos pueblos, o que se animan a pasar la semana grande en algún apartamento o casa rural. «Está muy ligado a la celebración de las fiestas de los pueblos, aunque este año en Firgas con el paso al nivel de alerta 4 hemos tenido que suspenderlas, solo hemos hecho dos actos muy pequeños, y estas fechas suelen ser en las que se nota el incremento de la vida en el municipio», ratifica el alcalde de la localidad, Jaime Hernández. Por su parte, su homólogo de Moya, Raúl Afonso, nota esa mayor cantidad de personas, sobre todo en las cumbres del municipio. Con las fiestas de San Bartolomé en Fontanales, que sí ha podido desarrollar algunas actividades como un mercadillo ayer, bastantes personas se han animado a subir hasta sus casas familiares, algo que se da, eso sí, la mayoría de fines de semana del año. Al final, mucha gente regresa a sus orígenes en las vacaciones con la intención de evadirse de la rutina de la gran ciudad y, de paso, animar a sus pueblos, apostando por el comercio y el desarrollo local.

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