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Santa Brígida
José Manuel Rodríguez Díaz Zapatero artesano

«Vendo zapatos aquí, a otras islas, y a Italia o Alemania por mensajería»

José Manuel Rodríguez en su taller de La Angostura. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

José Manuel Rodríguez (Santa Brigida, 1962) lleva desde hace treinta y dos años diseñando y fabricando zapatos en su taller de La Angostura. Con marcas propias como Tamarco y Fulán Detal, se ha conformado con el mercado local, pero a través de las redes sociales sus creaciones las reclaman en Italia y Alemania. Entre pieles, plantillas, y máquinas, este zapatero sueña con dedicarse pronto solo al diseño.

¿Cómo se le ocurre dedicarse a fabricar zapatos?

La verdad es que siempre me gustó hacer trabajos artesanos. Pero jamás pensé que me iba a dedicar a hacer zapatos. Tendría como veinte y pocos años, en 1989, cuando empecé. Después tuve la suerte de encontrar un maestro zapatero, Adolfo. Conseguimos que diera un curso del Inem, y ahí aprendí mucho. Pero él se dedicaba a los zapatos ortopédicos. Luego estuve investigando hasta que poco a poco empecé a hacer botas, zapatos de hombre, de mujer, de niños.

¿Es fácil encontrar los materiales para hacerlos?

Aquí no. Algo de piel, pero poco. Viajo mucho a Alicante que es la zona donde está la industria del calzado y de ahí traigo los materiales. Me acaban de llegar estas pieles para hacer sandalias con un poco de tacón porque me he dado cuenta que las mujeres los prefieren así. Si quieres innovar y crear diseños tienes que traer los materiales de fuera.

¿De dónde saca las ideas?

Las ideas me van llegando a medida que voy haciendo un modelo. Aunque miro revistas, en realidad, yo cojo una piel y digo: ¿qué voy a hacer hoy?, y pienso pues unas bailarinas y las hago. Fabrico la bota canaria de hombre, pero innovada, las botas de mujer para la vestimenta de los trajes regionales. También muchos zapatos de diseño. Tengo dos marcas: Tamarco, que es la de las botas, y Fulán Detal que es la de todos los modelos de diseño.

¿Y cómo fue eso de crear sus propias marcas?

Pues para distinguir los trabajos más tradicionales como las botas de los otros zapatos de diseño. Con Tamarco es la que más vendo, y la primera, y hace tres años que registre Fulán Detal también para distinguir esas otras creaciones. Y se me ocurre cuando estaba con mi hija María, que también se ha formado en este oficio, y veía marcas de firma en las revistas y le comenté que si una firma era de tal, pues la mía iba a ser de fulano de tal. Y nos gustó la idea, pero ya estaba en Madrid registrado ese nombre como asador, e indagando cogimos esta de Fulán Detal que viene de Arabia.

¿Distribuye en las tiendas o sólo a través de pedidos?

A la única tienda que le vendo es a la de la Fedac, las del Cabildo, que tiene un punto de venta en Triana y otro en Maspalomas. También en las ferreterías porque hago todos los correajes para animales, para caballos, perros, y vacas. Nunca he querido poner todos los huevos en el mismo cesto, así, si no vendo zapatos puedo vender otra cosa. Eso es lo que me ha ayudado a mantenerme tantos años en este oficio.

¿Se puede vivir de este oficio?

Es duro. Porque cuesta sacar un sueldo. Soy autónomo, pago mis impuestos. Pero hay que echarle muchas horas. Ahora mismo junto a Fran, que hace zapatos ortopédicos, soy el único que se dedica en la isla más al diseño de todo tipo de calzado.

¿Le cuesta a la gente pagar el precio de lo que vale un zapato artesano?

Hay de todo. Hay gente que pregunta el precio y se calla porque a lo mejor no puede pagarlo, otros te dicen: «estás loco, si eso vale 20 euros en tal sitio» ; pero hay muchos que si lo pagan. Estoy acostumbrado, pero como no suelo ir a las ferias pues ese contacto con la calle no lo tengo.

"Nunca he puesto los huevos en la misma cesta. Si no vendo zapatos, vendo bolsos o correajes»

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¿Cuánto es lo más caro que le han pagado por unos zapatos?

Pues el último que he vendido ha sido un par de caballero, de estilo inglés, en tono azul, por unos 375 euros. Y vendí el otro día dos pares que me compró una chica por 190. Pero este que hizo mi hija vale 900 euros, porque sólo el tacón ya son 175 porque es el mango de un cuchillo canario y es lo que cobra el cuchillero.

¿Cuánto tarda en hacer un par de zapatos?

No miro el tiempo porque hago varios a la vez. Los zapatos llevan un proceso y hay que dejar que seque la piel, y te pones con uno mientras haces otro. En una semana puedo hacer seis u ocho pares. Pero no es lo mismo hacer sandalias que zapatos de diseño.

¿Y qué es lo que más le gusta hacer?

De todo, de hombre, de mujer , de niño. Ahora me estoy pensando hacer más de niños porque cada vez hay menos zapatos para niños, y es un calzado que se vende bien y tiene buen margen de beneficio. Y aparte que aprovecho los retales. Pero también diseño bolsos de piel.

¿Porqué no va a las ferias?

Voy a las ferias, a las más importantes, a a regional de artesanía, y la que se hace la Fedac en San Telmo. A las demás no voy porque son once días tirado por ahí, que no produces y no sabes si vendes, y más ahora. Por suerte tengo un montón de trabajo con los pedidos de aquí, y a través de Instagram o Facebook también vendo sandalias, la tradicional, la de pelo de cabra hasta en Italia, que los clientes la quieren para vestir, no para romerías; y a Alemania he vendido sandalias de cuero con suela, que es los mejor para andar.

¿Y ha intentado lanzar su marca fuera en ferias internacionales?

No. ¿Sabe cuál es el problema? Que salir de Canarias con mercancía es muy costoso, porque cuando llegamos a la Península tenemos que pagar el IVA por el valor de la mercancía que llevas, y a la vuelta tienes que otra vez pagar el IGIC de lo que no vendes. Así que me conformo con mandar por mensajería a otras islas y a donde me hagan pedidos. Un artesano no puede asumir ese coste.

¿No ha pensado en enseñar su oficio además de a su hija?

Bueno, a mi hija María le dije que se formara en Alicante y después de estudiar tres años, y hacer un máster, la llamaron de Inditex donde diseña ahora zapatos. Pero si, en el taller que voy a abrir en San Mateo quiero dar clases. A la edad que tengo ya hay que contar los secretos. Si es verdad que espero contar con el apoyo del Cabildo para que a los alumnos no les salga muy la formación, porque como mínimo tienen que estar dos años para aprender en el taller. Cuando cumplan con mis obligaciones familiares, mi idea es dedicarme solo al diseño.

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