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La Provincia - Diario de Las Palmas

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CRISIS DEL CORONAVIRUS

Las cenas en casa animan el consumo de uva en Gran Canaria y se mantiene la tradición

La sexta ola vuelve a llevar a las pirotecnias al límite tras la suspensión de decenas de eventos

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Venta de uvas para fin de año en el Mercado Central José Carlos Guerra

Las cenas en casa animan el consumo de la uva. Las resticciones sanitarias y el cierre de establecimientos que tradicionalmente han celebrado fiestas de fin de año han provocado que el consumo en las viviendas para la Nochevieja sea mayor al habitual y se vendan más productos para la elaboración de los platos. Y eso lo están notando en las cadenas de distribución.

«Sí que estamos notando que se ha incrementado la venta de productos de fin de año, como las uvas», afirma Alonso Fernández, secretario general de la Asociación de Supermercados de las Islas Canarias (Asuican), quien además destaca que con los cierres anticipados como consecuencia de la pandemia «la gente se queda en casa y consume en los supermercados de proximidad».

En el caso de las uvas, si bien el abanico es cada vez más amplio, donde incluso pueden encontrarse las 12 uvas ya envasadas, la tendencia general sigue siendo la de comprar un racimo completo.

Uvas de la suerte en el Mercado de Vegueta. José Carlos Guerra

El movimiento de fruta es notorio durante los últimos días, pero no solo en los supermercados sino también en establecimientos como el Mercalaspalmas, donde la más comercializada es la uva aledo blanca, procedente sobre todo de Murcia y Alicante. A ésta le sigue la variedad Red Globe, originaria de Italia.

El precio de la variedad aledo blanca se ha incrementado este año un 27% con respecto a 2019 al pasar de los 1,85 a los 2,35 euros el kilo

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El precio de la variedad aledo blanca, la más consumida, se ha incrementado este año un 27% con respecto a 2019 al pasar de los 1,85 a los 2,35 euros el kilo, según explica Óliver Solís, jefe de Mercado de Mercalaspalmas. A esta unidad alimentaria han llegado este año muchas menos uvas que antes de la pandemia, un 50% menos, pues acaban de entrar 51.000 kilos frente a los 105.000 que se recibieron en 2019. Esto se debe, señala Solís, a la propia crisis económica y que hay otros actores en funcionamiento, como las grandes superficies, que operan directamente con sus proveedores.

La uva llega a pequeños comercios como la frutería José y Alicia, ubicada en el mercado de Vegueta. Su propietario, José Quintana, cuenta que vende «muchos kilos». «Este año se ha vendido más que el año pasado, hay otro ánimo en la calle y un movimiento mínimo aceptable, pero no es el movimiento que había antes de la pandemia», señala. En su establecimiento «la reina» es la uva Thomson sin pipa. «Es muy cómoda de comer porque no tiene semilla y porque no es grande, lo que evita que la gente se atragante». «La gente se sigue llevando los racimos», afirma.

Las pirotecnias, al límite

Las suspensiones de eventos y las fiestas en hoteles han dado otro palo a las empresas pirotécnicas, que primero vieron cómo Nochevieja impulsaría un poco sus negocios después de casi dos años sin fiestas y luego se han topado con una lluvia de cancelaciones que han echado por tierra sus previsiones económicas.

Muestra de la producción de Pirotecnia Canarias. ANDRES CRUZ

La Pirotecnica Piromart trabaja muy por debajo de lo que operaba en 2019 y la previsión inicial de ingresos en Nochevieja de 60.000 euros se quedará en apenas 20.000, según su propietario, Leo Benítez. «La actividad y la facturación ha caído un 90%» y las previsiones para 2022 «son pésimas». En el caso de Pirotecnica El Pilar «este año se movió más que antes pero la cosa sigue floja». A su propietario, Benjamín Dávila, se le ha caído más del 50% de la previsión de ingresos que tenía para fin de año. Por último, desde Pirotecnia Canarias, su propietario, Francisco Jiménez, explica que tenía una previsión de aumento de un 40% en ventas para Nochevieja con respecto al año pasado, pero ha perdido ya un 10% por las restricciones. «La pólvora sale a cuentagotas», dice, pero matiza que el pequeño público sí se está animando a comprar. «La gente quiere acabar el año quemando pólvora para olvidarse del covid».

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