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Santa Lucía de Tirajana

Una desaladora de tecnología isleña logra reducir el consumo eléctrico

El sistema, creado por el Instituto Tecnológico de Canarias, es el primero de la entidad que suministrará agua a gran escala en la Desaladora del Sureste

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Proyecto DESALRO 2.0 del Instituto Tecnológico de Canarias José Carlos Guerra

La escasez de recursos hídricos en las Islas Canarias hace de la ósmosis inversa uno de los métodos más empleados para desalinizar el agua del mar, pero el alto coste eléctrico que implica su desarrollo, sumado al incremento del precio de la luz en el último año, genera graves problemas para su uso continuado. Para sortear este obstáculo, el Instituto Tecnológico de Canarias está inmerso en la creación de una planta piloto que permitirá reducir más de un kilovatio por hora el gasto eléctrico habitual.

El primer prototipo se pondrá a prueba a partir del mes de abril del próximo año y, desde finales de mayo, se incorporará con mayor capacidad a la Desaladora del Sureste, ubicada en Pozo Izquierdo, en lo que supone el primer proyecto a gran escala de este tipo para el centro de investigación.

Los diseños creados para la iniciativa, denominada Desalro 2.0, estarán disponibles una vez finalizado el periodo de prueba para cualquier institución pública de las Islas que quiera hacer uso de ellos. La sede del Instituto Tecnológico de Pozo Izquierdo es la encargada de acoger las prácticas con este primer prototipo. Su ejecución comprende una primera fase de creación y puesta en marcha del mecanismo a una escala de 2.500 metros cúbicos al día, que ya comenzó a ejecutarse desde enero de este año.

En estos momentos, la iniciativa financiada por la Unión Europea –con un valor de 2,5 millones de euros– y en la que colabora el Gobierno de Canarias, está tramitando el contrato con una UTE canaria formada por Canaragua y Elmasa para llevar a cabo la construcción en los próximos meses. La puesta a prueba de el primer prototipo permitirá conocer con mayor exactitud el consumo real del mecanismo, que sus desarrolladores estiman que se encuentra entre 1,87 y 2 KWH (kilovatios por hora).

Un contenedor de 40 pies

«Es una planta en forma de contenedor, donde hay tubos de osmosis que llenan un espacio de 40 pies, con unos equipos de bombeo», explica Baltasar Peñate, jefe del área de Agua del Instituto Tecnológico de Canarias. «La clave de esto es que estamos intentando bajar de los 2 kilovatios por metro cúbico, lo que significa que por cada 1.000 litros de agua el sistema requerirá de menos de 2KWH», añade. Los tubos inferiores de la maquinaria se ocuparán de desalinizar el líquido, que recibirá el post tratamiento en la zona superior.

La segunda fase tendrá lugar a partir de abril de 2023 e implica el traslado de este mecanismo a gran escala, con un diseño de 5.000 metros cúbicos que se instalará en la Desaladora del Sureste para abastecer de agua a toda la zona.

El diseño incorpora una serie de simulación, por lo que la cifra inicial ofrecida puede llegar a bajar algunas décimas más. Sin embargo, «una cosa es la simulación, que tiene una serie de garantías y rendimientos, pero después hay que poner a prueba si en la realidad no hay pérdidas. Si el fabricante informa de que un motor tiene una eficiencia del 93, es posible que sea así o que sea menor, por lo que siempre pedíamos a la empresa que afinara este dato con 3 decimales», remarca Peñate.

Varios municipios del Archipiélago han mostrado interés en los últimos meses en conocer los resultados que arrojará la puesta en práctica de la investigación, como asegura Peñate. Este es el caso, sin ir más lejos, de La Graciosa, que sufrió hace unos días una ruptura de la tubería que abastece la isla, lo que supuso un corte del suministro. Se trata de la sexta vez que ocurre este incidente en el canal subterráneo en lo que va de año.

Otro de los estudios más destacados dentro del área hidráulica que desarrolla desde el año 2006 el centro de investigación es su iniciativa Dessol, que utiliza energía solar a través de placas fotovoltaicas para desalar el agua. Este mecanismo se ha instalado en los últimos años en distintos países africanos como Túnez, Cabo Verde o Mauritania.

Tanto este proyecto que emplea la energía solar como su sucesor, el Dessol 2.0, parten de la misma idea de llevar a estos países una planta desaladora de reducido tamaño que puedan utilizar agricultores y cooperativas para sus cosechas, sin perder espacio de suelo.

La última versión creada por los investigadores es más portátil y, con una capacidad de entre 24 y 30 metros cúbicos, puede funcionar todo el día.

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