Los marineros de Castillo del Romeral caminan sobre el agua

El nivel del mar ronda los 10 centímetros cuando la marea está más baja, lo que obliga a los pescadores del muelle a esperar hasta medio día para poder operar

Los marineros de Castillo del Romeral tienen que esperar a marea baja varias horas para salir a faenar

Juan Castro

Benyara Machinea

Benyara Machinea

La arena acumulada en el fondo del puerto del Castillo del Romeral no para de aumentar. Este problema, que comenzó hace cerca de 20 años, ha ido creciendo con el paso del tiempo y lleva a los pescadores que operan en el muelle a esperar hasta medio día para poder embarcar o desembarcar sus productos en función del estado y de la evolución de la marea. En sus horas más bajas el nivel del agua roza los diez centímetros, cuando en condiciones normales debería estar entre dos metros y medio y tres metros para no encallar. Esta situación pone en alerta a los marineros del muelle pues la escasa cantidad de agua, por la que pueden caminar sin problemas, hace peligrar la parte baja de sus embarcaciones.

La última operación que se llevó a cabo en el muelle para tratar de solventar este problema tuvo lugar en 2005, cuando se trasladó la arena unos metros fuera del muelle, depositándose en el lecho marino, pero las corrientes del sur hicieron que volviera a su estado inicial. En 2017 iniciaron otra reforma para buscar una solución parcial, con la construcción de un muro de construcción a la entrada del recinto que redujera la entrada de arena a una parte del muelle, pero los pescadores denuncian que esta acción no fue suficiente para limitar el problema.

Varios proyectos

Desde entonces, son varios los proyectos que se han puesto sobre la mesa para dragar la arena de la zona, el último de ellos hace dos años. Puertos Canarios se comprometió en marzo de 2021 a realizar una intervención en la zona por un presupuesto de 200.000 euros, unos meses antes de que la competencia del lugar pasara a la consejería de Pesca, pero dos años después estas obras aún no han visto la luz. A la espera también está otra operación para mejorar las infraestructuras del puerto, con una reforma que contempla la instalación de nuevos puntos de luz que mejoren la seguridad del muelle y también algunos arreglos en muros que se encuentran en estado de deterioro. Sin embargo, este proyecto, cuya reforma ya está adjudicada, aún no ha arrancado.

"Como no se les busque una solución a estos problemas pronto, tendremos que salir del puerto"

"Estamos arrastrando unos problemas muy graves y, como no se les busque una solución pronto, tendremos que salir del puerto", advirtió el presidente de la cofradía de pescadores, Álvaro Déniz. En estos momentos hay entre 16 y 18 marineros que operan a diario en el Castillo del Romeral, de los cuales algunos se encuentran asentados en muelles como el de Arinaga porque no tienen espacio suficiente para dejar sus embarcaciones en el puerto. 

Dragado y contradique

La propuesta que trasladan los marineros para dar una solución definitiva al problema consiste en realizar un dragado y construir un contradique que limite la entrada de arena en el puerto. Con esta medida "podríamos crecer como cofradía porque si se llevara a cabo esta acción vendrían más marineros, muchos más armadores, barcos, y habría un mayor movimiento de personas", incidió el presidente de la cofradía.

El presidente de la cofradía en uno de los momentos con la marea más baja.

El presidente de la cofradía en uno de los momentos con la marea más baja. / LP/DLP

Los pescadores que realizan sus actividades en este muelle advierten que en su día a día tienen que estar muy pendientes del estado de la marea para, en base a eso, calcular a qué horas deben partir y regresar. "Si la marea está muy vacía y no conoces bien el muelle es muy peligroso porque puedes rozar el barco contra el fondo y se puede producir algún incidente. Los pocos marineros que estamos aquí conocemos más o menos el mundillo y por eso no ha habido que lamentar nada", reseñó Déniz.

Si los marineros no trabajan con precaución o no cuentan con los dispositivos necesarios para medir el nivel del agua las grandes cantidades de arena pueden llegar a dañar las embarcaciones en los momentos en los que la marea está más baja, llegando a afectar en los peores casos a los motores de los barcos que pasan por el puerto. 

"Podríamos crecer como cofradía si se solventara este problema y vendrían más barcos"

"Tenemos ahora mismo unas trabas importantes porque cada día debemos esperar a que suba la marea para poder sacar los barcos y hay veces que no podemos salir hasta que no pasa medio día así que nos afecta en nuestro trabajo en todos los aspectos", denuncia David Delgado, uno de los pescadores que conforman la cofradía. El pescador advierte que "muchas de las embarcaciones se tienen que ir al muelle de Arinaga, otros a Arguineguín, y si llegamos de pescar y nos ponemos a descargar igual perdemos medio día más porque tenemos que esperar a que suba la marea". 

Por la mañana

Los marineros tratan de salir en horario de mañana, que es la mejor hora para realizar sus actividades, pero el nivel de la marea también baja más en esa franja, por lo que las embarcaciones tienden a encallar. Poco tiempo después entra el viento, dificultando sus labores, mientras que por la noche no pueden salir aquellas embarcaciones que no tengan instaladas las luces de navegación

Esta situación ha provocado la partida de algunos de los trabajadores que operan en esta zona a otros muelles cercanos, llegando incluso a afectar a la producción local. Por su parte, los que permanecen advierten que, si no se toman acciones pronto, optarán por seguir el mismo camino. "No hay una solución que se pueda tomar a corto plazo para solventar el problema del calado, ni nada que se le parezca, y eso es lo que más nos preocupa", advierte el presidente de la cofradía de pescadores.

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El puerto del Castillo del Romeral sufre desde hace más de dos décadas la acumulación progresiva de arena que hace que las embarcaciones encallen, tal y como advierten los marineros de la zona. Las medidas parciales que se han lanzado en este periodo de tiempo no han logrado frenar el problema, por lo que los pescadores apuntan a la necesidad de lanzar proyectos a largo plazo que pasen por el dragado de la arena y por la construcción de un contradique efectivo para impedir que siga llegando a toneladas. «Como presidente me he reunido con el director general de Puertos en reiteradas ocasiones, después con la consejería de Pesca, pero a corto plazo ni hay ni se plantea ninguna solución porque es bastante complicada la adjudicación de una obra de dragado en un puerto de estas características», explicó el presidente de la cofradía de pescadores, Álvaro Déniz. La última propuesta que se lanzó en marzo de 2021 para dragar la zona, cuando aún era competencia de Puertos Canarios, sigue sin materializarse dos años después. «Que siga entrando arena es muy peligroso, pero es la situación que estamos viviendo», concluyó el marinero.