La cumbre de Gran Canaria es la zona más afectada por la sequía y el calor

El 80% de la superficie agrícola está por debajo de los 300 metros y tiene garantizado el riego con aguas desaladas o regeneradas

La presa de La Sorrueda, en Santa Lucía de Tirajana, recibe agua durante la borrasca ‘Óscar’.

La presa de La Sorrueda, en Santa Lucía de Tirajana, recibe agua durante la borrasca ‘Óscar’. / José Carlos Guerra

Gran Canaria está preparada para soportar otro verano de sequía y altas temperaturas, pero las reservas de agua para la agricultura empiezan a escasear en las zonas más altas de la isla e incluso ya existe preocupación por el abasto público en algunos municipios de medianías y cumbres. 

El consumo humano de agua se duplica en esta época de vacaciones ante el aumento de la población, tanto por el mayor uso de la segunda vivienda en el campo o por la mayor ocupación de los alojamientos de turismo rural. El gasto «se puede hasta triplicar si las temperaturas son muy altas», según reconoció ayer el alcalde de Tejeda, Francisco Perera

El consumo también se dispara si las festejos de los pueblos coinciden con un periodo de fuerte calor, por algo tan razonable como ducharse varias veces al día o aumentar el riego de las plantas y flores en las áreas urbanas. El regidor de Moya, Raúl Afonso, afirmó que eso se ha comprobado en la localidad de Fontanales, que celebra sus fiestas a mitad de agosto.   

Teror ha sufrido restricciones en los últimos años, y no solamente durante de las festividades del Pino, al igual que la zona teldense del Valle de San Roque y puntualemente otros lugares. No obstante, el abasto de agua para consumo humano se garantiza en toda la isla y el suministro para la agricultura también está asegurado por debajo de la cota de los 300  metros, donde se riega con aguas procedentes de desaladoras y depuradoras. 

Miguel Hidalgo, consejero de Sector Primario y Soberanía Alimentaria del Cabildo, admitió que la escasez de precipitaciones durante el pasado invierno ha reducido las reservas de las presas, pero recordó que «la gran parte de la demanda en las medianías y cumbres se atiende no solamente con el agua de los embalses, sino de pozos y galerías, que tienen caudales normales hasta este momento». El consumo de la costa se realiza exclusivamente con agua desalada o regenerada. 

«Con un uso razonable y proporcional podemos atender la demanda en las zonas de cumbre, mientras que las medianías tienen un buen volumen de agua; aunque siempre puede haber un problema específico en algún sitio, ahora mismo hay absoluta normalidad», comentó. 

Respecto a los recientes problemas de abastecimiento en una quincena de barrios de los altos de Santa María de Guía, Hidalgo aseguró que están «prácticamente resueltos», pues ya se está suministrando a todos los agricultores y está entrando agua en las presas de La Garza y de Llano Parra. 

Obras hidráulicas

«Es verdad que los grandes embalses de la cumbre han sido siempre un referente para la población, se tiene la sensación de que cuando están casi vacías hay una grave sequía y que cuando tienen bastante agua ya está resuelto el problema, pero hace ya muchos años que eso no es así porque se han adoptado otras medidas hidráulicas para no depender de las presas; ahora son las aguas desaladas y regeneradas las que alivian las escasez de los embalses», apuntó el consejero. 

Rafael Hernández, presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Canarias (COAG), manifestó que la preocupación del sector es el precio del agua, que encarece las producciones y en algunos caso obliga a los agricultores a tirar la toalla. «Hay unas zonas, por debajo de la cota de 300 metros, donde hay bastante oferta de agua a precios estables, tanto de desaladoras privadas como públicas, pero no ocurre lo mismo en las zonas más altas de la isla», resaltó.  

El Consejo Insular de Aguas, detalló Hernández, pone a disposición de los agricultores 19 millones de metros cúbicos de agua anuales, el volumen equivalente a casi cuatro presas de Chira. «A ese recurso constante, que se fabrica en las desaladoras, se suma el agua de los pozos y lo poco que queda en las presas, pero otra cosa son las zonas altas, la corona central de la isla donde no llega el agua desalada ni la regenerada; ahí sí tenemos un problema, sobre todo de carestía, pues al haber escasez se suben los precios», explicó el dirigente de la COAG.  

El 80% de las explotaciones agrícolas se encuentran por debajo de esa cota de 300 metros, por lo que no se ven especialmente afectadas por la falta de lluvias. En las medianías de Guía y Gáldar incluso ya disponen de agua desalada por debajo de la cota de 600 metros.  Por tanto, el problema está en ese otro 20% de superficie plantada donde hay que regar con agua de lluvia. Aunque los agricultores prefieren el agua de las presas a la desalada o regenerada, acaban regando con lo que tienen disponible. «Eso ha permitido», añadió, «que en Gran Canaria, a diferencia de otras islas, la superficie agrícola se mantiene e incluso crece, entre otras cosas porque tener garantizado el suministro». 

En Tejeda, según su alcalde, no se han perdido terrenos de cultivo, pero los agricultores plantan de acuerdo al agua que tengan en propiedad. El Ayuntamiento, recordó Perera, mantiene un litigio en los tribunales con la directiva de la Comunidad de Regantes de la Cumbre para poder comprar acciones y agua de la presa de Los Hornos. «Tras la última sentencia a nuestro favor, el presidente de la Comunidad nos admite de manera provisional, cosa que no está regulada ni en los estatutos de la entidad ni en ninguna disposición española, pero este señor es sui generis, se inventa las reglas y las aplica a su manera», denunció.  

Respecto al agua de abasto, Perera dijo que el depósito regulador de Tejeda está al 90% de su capacidad, pero avisó que «el consumo se duplica o triplica en verano por el aumento de población y en septiembre ya está casi vacío». 

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Los siete embalses del Cabildo de Gran Canaria acumulaban a principios de este mes de junio 2,31 millones de metros cúbicos, el 22% de su capacidad total. Si se contabiliza la presa semipública de Soria, vaciada por las obras de la central hidroeléctrica, esas reservas se reducirían hasta el 10%, según los datos del Consejo Insular de Aguas. Estas cifras son similares a las del inicio del verano de 2022 y el consumo es de unos 125.000 metros cúbicos al mes. El mayor embalse, el de Chira, acumulaba 576.164 millones de metros, el 10%, y La Gambuesa 854.083 metros, el 63%.