Entrevista | Sergio Aguiar Archivero municipal de Guía

Sergio Aguiar: «Rafael Almeida Mateos ya hablaba de la necesidad de caminar hace 125 años»

El escritor y archivero municipal de Guía Sergio Aguiar presenta este miércoles a las 19.00 horas en la Real Sociedad Económica del País su libro ‘Rafael Almeida: memorias de un emprendedor incansable 1832-1922’, un inesperado retrato de un auténtico adelantado a su época del que Aguiar sale al rescate del olvido con la biografía de un hombre tan fascinante como desconocido. Hasta ahora. 

Sergio Aguiar, autor de ‘Rafael Almeida: memorias de un emprendedor incansable 1832-1922’.

Sergio Aguiar, autor de ‘Rafael Almeida: memorias de un emprendedor incansable 1832-1922’. / Juanjo Jiménez

Juanjo Jiménez

Juanjo Jiménez

A rianga. ¿Quién fue Rafael Almeida?

Rafael Almeida fue un personaje nacido Guía de Gran Canaria, y un histórico, sobre todo teniendo en cuenta que a lo largo de su vida hizo mucho por el terruño, especialmente por la agricultura , y que bueno, fue un emprendedor nato, de ahí el título del libro. Fue un hombre que vivió siguiendo los ciclos agrícolas de Canarias en el siglo XIX, los de la cochinilla, la caña de azúcar y el plátano.

Y marcando el paso, parece.

Es verdad que él tuvo un papel muy importante en la reintroducción de la caña de azúcar avanzado el XIX, ya que con la crisis de la cochinilla se tuvo que buscar una alternativa viable, que encuentra cuando estaba en Estados Unidos en su visita a la Exposición Universal de Filadelfia en el año 1876.

Un señor de Guía en la Exposición Universal en esa época...

No no, cualquiera no iba. Pero él era comerciante y agricultor, con negocios en Estados Unidos. Existen datos de 1869 que hablan de sus negocios en Hartford, capital de Connecticut, con la firma Beach Company dedicada a los colorantes, esto en un momento clave porque justo cuando está visitando la muestra universal se da cuenta del empuje de las anilinas sintéticas que ya se producen a muy bajo coste, y que a futuros ya no hay que hacer.

Pues estuvo raudo, Rafael.

De hecho cuando regresa de allá vía Cuba, donde había estado desde los 16 años con sus padres y hermanos, comienza a trabajar en nuevas ideas.

Ah, estuvo en Cuba, ¿luego la fortuna se la hizo él?

Si, sí. Fue un hombre hecho a sí mismo. Es verdad que en Guía su familia era de pequeños propietarios pero básicamente él desde los 16 años comenzó en la isla antillana, y desde allí creó negocios en Venezuela donde vivía un hermano. Allí, entre otras, se le ocurrió proponer el primer sistema de alumbrado público por gas en Caracas, pero resulta que estaba en sociedad con un mexicano que se fue a Nueva York a buscar el material y nunca más se supo...

Y dígame, ¿de dónde ha sacado usted tanto material de Rafael Almeida?

Todo esto lo cuenta él en sus memorias. Dejó escritos tres textos. Uno de ellos, firmado en el año 1889, se titula Para mis sucesores: Pensamientos y advertencias, de plena actualidad.

¿Por qué?

Porque aconseja su familia, habla de la realidad social e incluso de salud. Me deja asombrado cuando descubro que dice que se ha de procurar andar una o dos horas al día, y dormir entre cinco o seis. Es decir que este señor hace 125 años ya hablaba de caminar, ahora que estamos en los famosos 10.000 o 15.000 pasos diarios.

Don Rafael, un adelantando en todo el sentido del palabro.

Pues si, autodidacta con una biblioteca inmensa. De esos fondos en la Biblioteca Municipal conservamos un centenar de volúmenes, y llama la atención que los hay en francés y en español. Pero es que también es un hombre del que hay que destacar sus artículos que trataban sobre los distintos aspectos agrícolas que publicaba en la prensa, por lo que estamos ante una persona que además de emprendedora ofrecía consejos a los demás sobre el sector.

Otro famoso empresario de Guía fue Mr. Leacock, que trajo al municipio importantes avances en la materia. ¿Ocurrió lo mismo con Almeida?

Almeida en sus memorias refleja la crisis del guano en Perú, que en ese momento era uno de los principales proveedores de fertilizante agrícola del mundo. Almeida resuelve el desafío creando su propia fábrica de abonos. Él explica cómo la crea, con una combinación de estiércol y material vegetal y le fue muy bien, al punto que después de observar su rendimiento se dedicó a vender este producto. Y de hecho, los anuarios estadísticos que se publicaban en los municipios aparece él como productor de abonos. Le digo que era un señor incansable.

¿Para ejecutar su perfil en su libro, qué criterio ha seguido?

Seguir su línea vital y elaborar un estudio de su personalidad a través de lo que él cuenta y lo que se refleja en los distintos episodios de su vida. Así, cuando fue alcalde de Guía, que lo fue en varias etapas, consulto las actas municipales, lo mismo cuando fue miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la que fue socio a partir de 1898, que es cuando se radica definitivamente en Las Palmas de Gran Canaria.

Ciudad en la que sería todo un personaje, es de deducir.

Bueno, en Las Palmas mantiene una actividad económica, social y política muy importante. En su faceta política está adscrito al republicanismo.

Inició el cultivo del plátano en el norte de Gran Canaria tras una sugerencia de la inglesa Olivia Stone

Un moderno, pues.

Sí, sí. Es un claro partidario de la República y estas ideas las consolidad durante sus viajes a Estados Unidos. Y es curioso, ya que por ejemplo publica artículos en prensa, especialmente en El Tribuno, que es el órgano del Partido Republicano Federal de Franchy Roca, en la que se declara un enemigo feroz, pero feroz, de Fernando León y Castillo, que a la sazón también fue diputado por Guía.

Por qué tan visceral

Porque lo ponía a caldo, acusándolo de caciquismo.

¿Pero insultándolo como se ahora se insulta tan alegremente en el Congreso?

No, no tanto. Pero le clasifica de cacique redomado. Existe un texto suyo que titula Origen del Puerto del Refugio de Las Palmas de Gran Canaria en el que detalla como fueron los inicios del puerto, que según él nace de una sugerencia que Rafael le hace a Juan León y Castillo que es el ingeniero, y que Fernando se apodera de esa idea. Rafael hace verdadero protagonista de su desarrollo a Juan y no a su hermano, y lo demás lo define como una patraña, también reflejo de la guerra entre los liberales y lo republicanos de la época.

Y a todo esto con las fincas en explotación, ¿es así?

Sí, en Guía y en Gáldar. Primero cultivo allí la cochinilla, como ya le dije, pero las mete de lleno cuando llega de Filadelfia y Cuba en la caña de azúcar. Empieza a hablar con la gente para convencerlos del cambio de cultivo, y así es como cuenta en sus memorias que llega a entrevistarse con Alfonso Gourié Álvarez-Conde, al que le presenta un estudio pormenorizado firmado por su sobrino e ingeniero José Rodríguez Almeida tras sus viajes por Málaga donde estudió la producción de la famosa familia Larios. Así convenció a Gourié a que se metiera de lleno en el negocio del azúcar.

Que dejó una impronta tremenda en Arucas.

Muchísimo.

La iglesia de San Juan es de azúcar.

Y la fábrica del ron, que aún sigue. Ese cultivo tuvo mucha repercusión en el norte y a finales del siglo XIX los ingleses llegaron a montar una fábrica de azúcar en Guía, la empresa de Manchester Lathbury Company, que empezó allí en 1889.

Hasta que todo se disuelve como un azucarillo.

La caña tuvo un ciclo muy corto por la competencia con el Caribe. Y es noviembre de 1883 cuando la viajera inglesa Olivia Stone llega a Guía con una carta de recomendación para que Rafael la atienda porque quiere ver Cueva Pintada. Esto lo cuenta tanto él en sus memorias como ella en Tenerife y sus siete satélites. Rafael hace lo imposible para que se pueda abrir la cueva para enseñársela porque en aquél entonces se accedía por un agujero y cuando salen de aquella oscuridad y sudando, Stone ve una mata de plátano enorme y le pregunta que por qué no se dedicaba a plantar más porque resultaba una fruta muy apreciada en Gran Bretaña. A partir de ahí tomó en consideración la sugerencia y empezó a plantar plátano.

Para ser una figura tan relevante es casi un desconocido, con lo que usted hace un rescate en toda regla.

No es nada conocido, pero tiene una calle por Farray. También hay que dar gracias a la familia por conservar todos estos manuscritos y la deferencia de cederlos para trabajar con ellos, especialmente su biznieto José Julio Quevedo González, y es que estamos hablando de una figura que fundó en 1902 la Liga de Propietarios y Comerciantes, que aspiraba a caja de ahorros pero terminó ejecutando obras hidráulicas como la represa de San Lorenzo. Además fue fundador del Casino Democrático de Guía, socio del Museo Canario y bastante anticlerical, al punto en 1901 propuso a la Real Sociedad que asistiera al estreno de Electra, de Pérez Galdós, que es una crítica contra la iglesia, a la que se tenía que ir sí o sí.